Es un gesto rutinario: hacemos una compra y recibimos un pequeño papel que confirma la transacción. Sin embargo, ese trozo de papel podría estar exponiéndonos a compuestos químicos tóxicos y partículas plásticas invisibles. Así lo sostiene el doctor Leonardo Trasande, pediatra y especialista en salud ambiental de la Universidad de Nueva York, quien asegura que siempre evita tocar los recibos térmicos y recomienda hacer lo mismo.
El lado tóxico de los recibos que casi nadie conoce

Aunque suelen parecer inofensivos, los recibos de papel térmico están recubiertos con una capa plástica brillante, hecha con polímeros que permiten la impresión sin tinta. Pero esa practicidad tiene un costo para la salud: al contacto con la piel, estos recubrimientos pueden liberar bisfenoles, sustancias químicas que actúan como disruptores hormonales.
El más conocido es el bisfenol A (BPA), prohibido en muchos países por sus efectos en el sistema reproductivo y su relación con enfermedades como el cáncer de mama y próstata. En su lugar, muchos fabricantes han empezado a usar bisfenol S (BPS), que según nuevos estudios también representa riesgos graves para la salud, incluso con una exposición de apenas 10 segundos.
Riesgos invisibles: qué puede hacer el contacto frecuente con estos papeles

Según un estudio del Center for Environmental Health, el simple hecho de sostener un recibo con BPS puede ser suficiente para requerir advertencias legales en lugares como California, debido a su potencial cancerígeno. Este químico, además, se absorbe rápidamente por la piel, acumulándose en el organismo sin que lo notemos.
Pero los bisfenoles no son los únicos culpables. El propio material plástico de estos recibos libera microplásticos y nanoplásticos, que se han encontrado en órganos humanos, incluso en el cerebro y arterias. Aunque la ciencia aún está explorando sus efectos exactos, ya se los asocia con inflamación crónica, trastornos hormonales, e incluso riesgo cardiovascular.
¿Cuál es la alternativa? Menos papel, más prevención
Para Trasande, la solución es simple: optar por recibos electrónicos siempre que sea posible. En sus propias palabras: “Hay muchas medidas que podemos tomar para reducir nuestra exposición a químicos preocupantes. Rechazar recibos de papel es una de ellas.”
El especialista también advierte sobre un problema más amplio: la producción masiva de plásticos, que podría triplicarse hacia 2060 si no se toman medidas. Por eso apoya la creación de un tratado internacional para regular el uso de estos materiales y limitar su impacto sobre la salud pública.
[Fuente: Infobae]