Hablar en público es mucho más que articular palabras con claridad. La postura corporal que adoptamos puede marcar la diferencia entre cautivar o alejar a la audiencia. Aunque algunas posiciones pueden hacernos sentir más seguros, no siempre proyectan lo que deseamos. El reconocido experto en oratoria Fernando Miralles alerta sobre un gesto muy común que puede sabotear cualquier discurso, incluso si el contenido es brillante.
La postura que debes evitar si quieres conectar con tu audiencia

Fernando Miralles, especialista en oratoria premiado a nivel internacional, compartió a través de sus redes sociales una advertencia clave para quienes buscan mejorar sus habilidades comunicativas. En un video publicado en su cuenta de TikTok, Miralles explicó por qué una postura muy extendida —las manos en la cintura, conocida como “postura de poder”— puede ser un error grave al hablar frente a otras personas.
Este gesto, que muchas veces se asocia con firmeza y control, puede interpretarse como una actitud desafiante o agresiva. “Sí, te sientes más fuerte, más firme. Pero si me planto frente a la audiencia con las manos en la cadera, ¡parece que voy a pegar un puñetazo!”, comentó el experto con humor, alertando sobre el efecto no verbal que puede generar tensión e incomodidad en el público.
@fermiralles ¡Mucho cuidado con hacer esta postura de poder al hablar en público! Te lo explico en el vídeo. #hablarenpublico #comunicacionnoverbal #oratoria #fermiralles #fernandomiralles #comunicacion #politica #empresas
Aunque esta postura puede dar una sensación interna de seguridad, no necesariamente es percibida de la misma manera desde afuera. En vez de transmitir confianza, puede parecer que el orador está a la defensiva o en una posición de autoridad excesiva, generando una barrera con la audiencia. Y cuando se busca generar cercanía y empatía, esa distancia puede ser contraproducente.
Cómo proyectar seguridad sin caer en la rigidez
Miralles aconseja trabajar de manera consciente la postura corporal antes de una presentación. Ensayar frente al espejo, en un baño o mientras se espera el turno puede ser una práctica útil. Además, recomienda pedir a alguien de confianza que observe y dé una devolución sincera sobre lo que transmite la postura ensayada: ¿seguridad, tensión, nerviosismo o apertura?
El objetivo es encontrar una postura relajada, natural y abierta, que dé señales de confianza sin imponerse de manera agresiva. Brazos sueltos, espalda recta pero sin rigidez, contacto visual equilibrado y movimientos suaves pueden mejorar notablemente la percepción del orador. La clave está en encontrar el equilibrio entre autoridad y cercanía.

“Hablar en público no es solo decir cosas. Es también saber cómo las decimos”, explicó Miralles, subrayando que el impacto de una presentación está tanto en las palabras como en el lenguaje no verbal. Y muchas veces, lo que no se dice puede ser más potente que el discurso en sí.
La reacción del público ante este consejo inesperado
El video generó una fuerte repercusión en la plataforma china, acumulando miles de visualizaciones y comentarios de personas que reconocieron haber usado —o visto usar— la postura mencionada sin notar su efecto. “Me pasa todo el tiempo. Mucha gente se equivoca conmigo… se incomodan sin que yo entienda por qué”, confesó una usuaria. Otro seguidor comentó: “Mi jefe lo hace continuamente y da miedo cuando entra a la oficina”.
Más allá del gesto en sí, muchos destacaron la importancia de sentirse bien con uno mismo como base para proyectar confianza: “Sentirse bien es también importante para que los demás te vean con seguridad”, escribió otro usuario.
Las reacciones demuestran que, aunque a veces se trata de movimientos inconscientes, pequeños ajustes pueden marcar una gran diferencia en la percepción del otro. Y como recuerda Miralles, la verdadera seguridad no se impone, se transmite.
¿Te atreverás a replantearte tu postura la próxima vez que tengas que hablar en público?
[Fuente: La Nacion]