Saltar al contenido
Ciencia

Expuestos a la radiación en Nueva México, los habitantes tal vez vean las reparaciones 80 años después de la explosión atómica de Trinity.

Generaciones enteras de sobrevivientes de la primera prueba con bomba nuclear han sido excluidos de recibir compensación federal.
Por Natalia Mesa Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Ochenta años pasaron desde la prueba Trinity con una bomba nuclear afectara a las comunidades de Nueva México que vivían río abajo. Y ahora, por fin, tal vez reciban la tan esperada reparación.

En las primeras horas del 16 de julio de 1945, el Ejército de EE.UU. detonó la primera bomba atómica del mundo como parte del Proyecto Manhattan, cerca de Alamogordo, en Nueva México. Poco después empezó a caer ceniza radioactiva sobre grandes sectores de las regiones circundantes.

Desde entonces, los sobrevivientes del programa de pruebas nucleares del gobierno federal de EE.UU. y de las industrias mineras de uranio del estado, vieron cómo morían de cánceres inusuales sus amigos y familiares. Muchas generaciones afectadas por el programa nuclear pasaron décadas buscando reconocimiento y reparación. En el presupuesto republicano que se aprobó recientemente hay una ampliación de la elegibilidad para un programa que brinda compensación a quienes sufren problemas de salud vinculados con la exposición a la radiación, incluyendo a los afectados por la Prueba Trinity.

La Ley de Compensación por Exposición a la Radiación (RECA, en inglés) se aprobó en 1990 y brindaba compensación a personas que hubieran contraído determinados tipos de cáncer y otras enfermedades debido a la exposición a la radiación de las tantas pruebas con armas nucleares o a la minería del uranio.
Inicialmente excluía a los residentes de Nueva México río debajo de la Prueba Trinity, muchos de los cuales eran hispanos y miembros de tribus Mescalero Apache. También excluía a quienes trabajaban en la industria tras el período de cobertura de la RECA (post-1971). La RECA venció el año pasado, incluso después de que los sobrevivientes bregaran por su ampliación.

Sin advertencia

En declaraciones que se hicieron públicas antes del aniversario de la prueba, el Senador estadounidense Ben Ray Luján (D-N.M) que trabajó para promulgar legislación que ampliara la RECA, escribió que hay “ocho décadas de dolor, pérdida e injusticia para las víctimas que todavía viven las consecuencias de la prueba nuclear y la minería de uranio”.

El gobierno de EE.UU. jamás advirtió a las comunidades cercanas al lugar de la explosión, ni evacuó a los residentes, y tampoco les informó sobre las potenciales consecuencias para la salud. Los militares describieron la explosión como un accidente con municiones y pirotecnia en ese momento. Quienes vivían cerca del lugar de la explosión se enteraron de lo que había sido solo después de que EE.UU. hiciera explotar las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Los defensores de los sobrevivientes dicen que la nueva ampliación no alcanza. “La ampliación de dos años no alcanzará para que se registren todos los que deberían registrarse, y la cobertura de gastos en salud se eliminó”, dijo a los periodistas la semana pasada, según USA Today, Tina Cordova, cofundadora de la Sociedad Tularosa Basin Downwinders .

Con la nueva ampliación los sobrevivientes de la prueba Trinity pueden registrarse para que les entreguen U$ 100.000 por los daños y perjuicios. En su sitio web el Departamento de Justicia de EE.UU. aconseja al público esperar las indicaciones antes de presentar su reclamo.

“Mi padre debería seguir vivo. U$ 100.000 es una suma que empalidece lo que fue mi padre y lo que era para nosotros”, le dijo Cordova a Source NM. “No quiero parecer ingrata. No busco minimizar lo que significa, pero eso no es justicia. Es el comienzo de la justicia, un paso adelante en la dirección correcta”.

Compartir esta historia

Artículos relacionados