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Ciencia

Finalmente la ciencia resuelve el misterio del “orbe dorado” hallado en el fondo del mar en Alaska

Tardaron más de dos años, pero finalmente podemos estar tranquilos: no son los restos desfigurados de una criatura extraterrestre.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En el fondo del océano, en 2023, se encontró un extraño objeto redondeado que los científicos no lograban identificar. Tras años de análisis y trabajo con cientos de muestras, un equipo de investigadores finalmente resolvió el acertijo. Y no, no es parte del cuerpo de un extraterrestre.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) reveló los resultados de su larga búsqueda de una respuesta sobre el orbe dorado, que resultó ser parte alguna vez de la base de una gigantesca anémona de mar. Aunque para los científicos es común encontrarse con objetos que no pueden identificar de inmediato, por lo general estos misterios se resuelven en poco tiempo. Pero en el caso del orbe dorado se requirió un esfuerzo extra, y un equipo con muchos expertos, que trabajaron durante casi tres años.

Te presentamos al orbe dorado

Se trata de un objeto de unos 10 centímetros de ancho que se descubrió el 30 de agosto de 2023 durante una expedición en el golfo de Alaska. Un equipo de investigadores exploraba el lecho marino a unos 3.300 m de profundidad, cuando encontraron un extraño objeto de color bronce.

Al encontrarlo, el objeto tenía un orificio cerca de la base donde se había adosado a una roca. Los científicos supusieron al principio que era, o bien un cascarón de huevo, o una esponja de mar ya muerta, o un tipo de coral no identificado. Pero no sabían nada más, excepto que se trataba de algo de origen biológico. Su curiosidad hizo que lo enviaran al Museo Smithsonian de Historia Natural para que lo examinaran.

El orbe dorado presentaba dificultades para su identificación, incluso en el laboratorio. “Trabajamos con cientos de muestras diferentes y yo sospechaba que nuestros procesos de rutina aclararían el misterio. Pero resultó ser un caso especial que requirió de esfuerzos muy puntuales y del conocimiento y experiencia de muchas personas. Era un misterio complejo que requería de conocimiento morfológico, genético, submarino y de bioinformática para poder resolverlo”, declaró Allen Collins, zoólogo y director del laboratorio Nacional de Pesca Sistemática de la NOAA.

La ciencia requiere de tiempo

Los científicos de la NOA y del Smithsonian estudiaron la estructura física y llevaron a cabo análisis genéticos para poder identificar el orbe. Las pruebas iniciales mostraron que el objeto no tenía una anatomía animal típica, sino que estaba compuesto por material fibroso con una superficie en capas llena de cnidocitos, células urticantes como las de las medusas, corales y anémonas de mar.

El equipo vio que las células se parecían a las de otro espécimen hallado en 2021. Al principio los resultados de análisis de ADN no fueron concluyentes, probablemente porque se había mezclado en la muestra el ADN de vida microscópica ajena al orbe. Luego la secuencia de genoma reveló que los dos especímenes eran casi idénticos genéticamente a un cnidario llamado Relicanthus daphneae.

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Esta anémona de aguas profundas es la misma especie que dejó la esfera dorada en el fondo marino. Crédito: NOAA Ocean Exploration, Exploración de las profundidades de las Marianas

El orbe es el remanente de las células muertas que se formaron en la base de una gigante anémona de las profundidades marinas. El dorado objeto que originó un misterio durante 2,5 años suele estar oculto debajo del animal en la parte que se adosa a la roca, pero en este caso podría haber sido dejado allí por un Relicanthus daphneae.

“A menudo en la exploración de las profundidades oceánicas encontramos misterios cautivantes como este orbe dorado. Con técnicas avanzadas como la secuencia de ADN cada vez podemos resolver más de estos misterios”, declaró William Mowitt, director interino de Exploración Oceánica de la NOAA. “Por eso seguimos explorando, para hallar respuestas a los secretos de las profundidades y entender mejor cómo el océano y sus recursos pueden impulsar el crecimiento económico, fortalecer nuestra seguridad nacional y sustentar a nuestro planeta”.

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