Saltar al contenido
Ciencia

Una cueva sellada durante hasta 400.000 años acaba de aparecer cerca de Haifa con herramientas, huesos y restos de fuego. Su interior conserva una cápsula del tiempo de una cultura anterior al dominio de neandertales y humanos modernos

El yacimiento de Fureidis pertenece al complejo acheulo-yabrudiense, una etapa poco conocida situada entre el final del Paleolítico Inferior y el comienzo del Paleolítico Medio. Su conservación permitirá estudiar con una precisión inusual cómo cazaban, fabricaban utensilios y organizaban el espacio algunos de los grupos humanos más antiguos del Levante.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Una cueva que permaneció cerrada durante cientos de miles de años acaba de abrir una ventana excepcional hacia uno de los periodos menos conocidos de la evolución humana. El yacimiento se encuentra en las afueras de Fureidis, al sur de Haifa, y conserva herramientas de piedra, huesos de animales y señales de utilización controlada del fuego.

Según anunció la Autoridad de Antigüedades de Israel, la cueva tiene una antigüedad estimada de entre 400.000 y 250.000 años. Esa horquilla la sitúa dentro del complejo acheulo-yabrudiense, una tradición cultural desarrollada en el Levante durante la etapa final del Paleolítico Inferior.

La excavación está dirigida por Kobi Vardi y Amit Gabbay, de la Autoridad de Antigüedades, junto con Ron Shimelmitz, de la Universidad de Haifa. De acuerdo con The Jerusalem Post, los trabajos cuentan con financiación de Ayalon Highways y comenzaron después de que unas obras de infraestructura amenazaran con afectar el lugar.

Una cápsula del tiempo que nadie volvió a alterar

Una cueva sellada durante hasta 400.000 años acaba de aparecer cerca de Haifa con herramientas, huesos y restos de fuego. Su interior conserva una cápsula del tiempo de una cultura anterior al dominio de neandertales y humanos modernos
© Emil Aladjem / Israel Antiquities Authority.

Lo verdaderamente extraordinario no es únicamente la edad de la cueva, sino el estado en el que llegó hasta el presente. El acceso permaneció sellado durante cientos de miles de años y evitó que ocupaciones posteriores mezclaran o desplazaran los restos.

En declaraciones recogidas por The Jerusalem Post, Kobi Vardi explicó que resulta muy raro encontrar un yacimiento de este periodo con semejante nivel de conservación. Esa estabilidad permite estudiar las capas arqueológicas casi en el mismo orden en que fueron abandonadas por sus antiguos ocupantes.

Los primeros trabajos ya han recuperado herramientas de sílex, bifaces y restos animales pertenecientes a gamos, gacelas y antiguos caballos. Según detalla el comunicado de la Autoridad de Antigüedades de Israel, los investigadores también encontraron evidencias de fuego y señales de una presencia humana prolongada.

Estos materiales no funcionan como objetos aislados. La posición de cada hueso, cada lasca y cada área quemada puede ayudar a reconstruir dónde se preparaban los alimentos, en qué sectores se fabricaban herramientas y cómo se organizaban las actividades dentro de la cueva.

La posibilidad de hallar restos humanos tampoco está descartada, aunque por ahora las instituciones responsables no han anunciado fósiles pertenecientes a los habitantes del sitio.

No eran neandertales ni humanos modernos como nosotros

Una cueva sellada durante hasta 400.000 años acaba de aparecer cerca de Haifa con herramientas, huesos y restos de fuego. Su interior conserva una cápsula del tiempo de una cultura anterior al dominio de neandertales y humanos modernos
© Emil Aladjem / Israel Antiquities Authority.

El titular más tentador sería afirmar que la cueva perteneció a una especie humana concreta, pero la evidencia todavía no permite hacerlo. El complejo acheulo-yabrudiense es anterior al predominio de los neandertales y de los humanos anatómicamente modernos en la región, aunque su tramo más reciente puede coincidir con las primeras poblaciones arcaicas que acabarían dando paso a esos grupos.

Según explica la Autoridad de Antigüedades de Israel, esta cultura ocupó una etapa de transición situada entre el Achelense y las tradiciones del Paleolítico Medio. Sus fabricantes abandonaron progresivamente algunas tecnologías antiguas y desarrollaron nuevas maneras de producir raspadores, hojas y bifaces.

Dentro del complejo se reconocen varias tradiciones tecnológicas. La yabrudiense destaca por sus raspadores gruesos; la acheulo-yabrudiense combina esos utensilios con las hachas de mano heredadas del Achelense; y la amudiense se caracteriza por una producción más intensa de hojas de piedra.

El hallazgo de Fureidis puede ayudar a determinar si estas tecnologías reflejaban grupos humanos diferentes, actividades específicas o cambios ocurridos dentro de una misma población a lo largo del tiempo.

El fuego puede contar una historia tan importante como las herramientas

Una cueva sellada durante hasta 400.000 años acaba de aparecer cerca de Haifa con herramientas, huesos y restos de fuego. Su interior conserva una cápsula del tiempo de una cultura anterior al dominio de neandertales y humanos modernos
© Emil Aladjem / Israel Antiquities Authority.

Uno de los aspectos más prometedores del yacimiento es la presencia de combustión controlada. Las hogueras no solo ofrecían calor y protección: también creaban espacios de reunión, permitían procesar alimentos y organizaban la vida cotidiana alrededor de puntos concretos de la cueva.

De acuerdo con Ynet, el conjunto de fuego, herramientas y fauna sugiere una ocupación compleja y posiblemente prolongada, más cercana a un espacio de actividad recurrente que a un refugio utilizado de manera ocasional.

Los investigadores podrán estudiar las cenizas, los sedimentos quemados y los huesos alterados por el calor para averiguar qué se cocinaba, cuánto duraban las ocupaciones y si existían zonas especializadas dentro del espacio.

También podrán reconstruir el paisaje que rodeaba la cueva. La presencia de gamos, gacelas y caballos antiguos indica un entorno con acceso a agua y una combinación de áreas abiertas y vegetación suficiente para atraer a grandes herbívoros.

Una oportunidad que las excavaciones antiguas no tuvieron

Una cueva sellada durante hasta 400.000 años acaba de aparecer cerca de Haifa con herramientas, huesos y restos de fuego. Su interior conserva una cápsula del tiempo de una cultura anterior al dominio de neandertales y humanos modernos
© Emil Aladjem / Israel Antiquities Authority.

Buena parte de los grandes yacimientos acheulo-yabrudienses se excavó durante la primera mitad del siglo XX, cuando todavía no existían muchas de las técnicas actuales de datación, análisis microscópico o estudio genético.

Fureidis parte con una ventaja decisiva: puede investigarse desde el inicio mediante métodos contemporáneos. Eso incluye dataciones radiométricas, análisis de residuos, reconstrucciones tridimensionales, estudios de desgaste en herramientas y examen microscópico de cenizas y sedimentos.

Según explica la Autoridad de Antigüedades de Israel, el proyecto pretende desarrollar una investigación amplia para reconstruir cómo aquellos grupos humanos se adaptaron al entorno y desarrollaron nuevas tecnologías y formas de vida.

A medio plazo, las instituciones implicadas también contemplan hacer accesible el lugar al público. Antes de eso, sin embargo, la prioridad será excavar con lentitud una cápsula del tiempo que ha esperado cientos de miles de años.

La cueva todavía no ha revelado quiénes fueron exactamente sus habitantes. Pero precisamente ahí reside su importancia: cada herramienta, cada hueso y cada resto de fuego puede acercarnos a una población humana situada en uno de los momentos más decisivos y menos comprendidos de nuestra historia evolutiva.

Compartir esta historia

Artículos relacionados