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Ciencia

Galicia entra en el mapa estratégico de Europa: dos yacimientos de tierras raras que llevaban medio siglo olvidados emergen como activo crítico

La geología gallega vuelve a primera línea: dos yacimientos de tierras raras, uno documentado desde 1960, revelan el papel oculto de España en un recurso clave para la tecnología global
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Durante años, el debate sobre las tierras raras ha mirado hacia Ucrania, Rusia o China. Sin embargo, nuevos análisis geológicos están devolviendo el foco a España, y especialmente a Galicia, donde existen depósitos documentados desde hace más de seis décadas. En un momento en el que EE.UU. presiona para asegurarse minerales críticos y la UE busca proveedores internos, las reservas gallegas vuelven a cobrar importancia estratégica. Su potencial es considerable, aunque los obstáculos regulatorios y ambientales siguen pesando sobre cualquier proyecto extractivo.

Un recurso global en disputa y un país que lo tenía delante sin explotarlo

Tierras Raras
© Rebel Red Runner – Shutterstock

Las tierras raras son esenciales para fabricar turbinas eólicas, baterías, móviles, vehículos eléctricos o misiles de alta precisión. Su control otorga poder económico y geopolítico, de ahí que Estados Unidos, China y la UE estén en plena carrera por asegurar su abastecimiento. En este contexto, las recientes declaraciones de Donald Trump, que aseguró que Ucrania le concedería acceso a recursos valorados en hasta 500.000 millones de dólares, reavivaron el debate sobre quién controla realmente estos minerales.

Mientras Ucrania alberga varios de estos elementos, Rusia es ya el segundo productor mundial y China domina la refinación global. Pero lo que ha pasado más desapercibido es que España, sin entrar en ninguna disputa internacional, guarda reservas significativas, especialmente en una comunidad que rara vez aparece en los mapas de materias primas críticas: Galicia.

Y no se trata de un hallazgo reciente. En el Monte do Galiñeiro, entre Vigo y Gondomar, los primeros estudios geológicos datan de la década de 1960. Es decir, Galicia llevaba más de medio siglo escondiendo uno de los recursos más estratégicos del planeta sin que se hayan desarrollado proyectos de extracción relevantes.

Galicia: rías, sedimentos y una concentración única de monacita

Monacita
© Chris 73, Public domain, via Wikimedia Commons

El delegado del Colegio de Geólogos en Galicia, Pablo Núñez, confirma que la comunidad cuenta con concentraciones especialmente altas de minerales ricos en tierras raras, sobre todo en la zona occidental. La ría de Vigo y los sedimentos arrastrados por el Miño presentan cantidades destacadas de monacita, un mineral fundamental para obtener lantánidos.

La explicación es geológica: la erosión del terreno y el transporte continuo de sedimentos por los ríos han ido depositando estas arenas ricas en minerales estratégicos en las rías gallegas. Es un proceso lento, acumulativo y silencioso que ha moldeado un paisaje que, sin pretenderlo, se ha convertido en un punto caliente de materias primas críticas para Europa.

A pesar de la relevancia del recurso, su explotación ha estado prácticamente congelada durante décadas. Las estrictas normativas europeas y nacionales sobre minería, sumadas a la protección ambiental de las zonas costeras, han frenado cualquier intento de explotación industrial. Por ahora, la única empresa que extrae tierras raras en Galicia es Áridos do Mendo, en Salvaterra do Miño, y lo hace como subproducto de la arena de construcción. Su actividad demuestra algo importante: es posible obtener monacita sin dejar residuos contaminantes, siempre que se utilicen técnicas adecuadas.

España: un país que suma reservas en varias regiones y que apenas ha iniciado su propia carrera minera

Aunque el foco actual está en Galicia, España posee varios yacimientos repartidos por el territorio. La península ibérica, de hecho, es una de las regiones europeas más ricas en minerales estratégicos. Además del litio de Portugal, España ocupa el tercer puesto en recursos minerales dentro de la UE.

Entre los principales puntos identificados destacan:

  • Castilla y León (Domo del Tormes): con lantano y cerio en proporciones significativas.
  • Castilla-La Mancha (Campo de Montiel): uno de los depósitos mejor estudiados del país.
  • Extremadura: con tántalo y niobio, además de litio, elementos cruciales para electrónica avanzada.
  • Andalucía (Rambla de las Granatillas y Golfo de Cádiz): presencia confirmada de tierras raras y depósitos submarinos estratégicos.
  • Galicia: además de monacita, alberga wolframio, grafito natural y antimonio, todos ellos minerales considerados críticos por la UE.
  • Canarias (Monte Tropic): uno de los mayores depósitos de telurio del mundo, clave para paneles solares de nueva generación.

España, sin pretenderlo, se ha convertido en un mosaico geológico con un potencial industrial notable que podría cambiar la posición del país en las cadenas de suministro europeas.

El gran dilema europeo: necesidad estratégica vs. normativas estrictas

El apoyo político y regulatorio será decisivo para el futuro de estos yacimientos. Europa quiere diversificar su dependencia de China y recuperar capacidad industrial, pero choca con sus propias reglas ambientales. Esto explica por qué países con recursos, como España, avanzan lentamente hacia la explotación de minerales críticos pese a la urgencia tecnológica.

En Galicia, por ejemplo, hay consenso científico sobre la existencia de reservas relevantes. Pero convertir este potencial en una industria requiere resolver tres frentes, como evaluaciones ambientales extremadamente exigentes, el rechazo social frecuente hacia la minería, y la falta de inversión e infraestructura extractiva.

Es una paradoja: la UE quiere autonomía tecnológica, pero los recursos para conseguirla están sometidos a procesos tan restrictivos que su desarrollo resulta casi inviable. Galicia es uno de los mejores ejemplos de esta tensión.

[Fuente: OK Diario]

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