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Ciencia

Golden retriever y humanos comparten 12 genes clave: la ciencia revela un vínculo emocional inesperado

Un nuevo estudio desvela que los golden retriever comparten con las personas 12 genes vinculados al carácter, la inteligencia, el estrés y la sensibilidad emocional. Aunque la genética influye, los científicos insisten: la crianza, el entorno y las vivencias determinan cómo se expresa realmente cada rasgo. Una conexión biológica inesperada entre dos especies profundamente unidas.
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La aparente dulzura natural de los golden retriever siempre llamó la atención de adiestradores, veterinarios y familias. Su carácter estable, su facilidad para aprender y su predisposición a la convivencia parecían tener raíces profundas. Ahora, un ambicioso estudio dirigido por la Universidad de Cambridge confirma algo aún más sorprendente: parte de esa conducta está escrita en genes que también afectan al comportamiento humano. La investigación, publicada en PNAS, reabre el debate sobre naturaleza, crianza y vínculos emocionales.

Un hallazgo que acerca aún más a personas y perros

El equipo de Cambridge analizó el ADN de 1.343 golden retriever de entre tres y siete años. Cada cuidador respondió el cuestionario internacional C-BARQ, que evalúa 73 comportamientos caninos, desde la sensibilidad al ruido hasta la facilidad para el adiestramiento.
A partir de esas respuestas, los investigadores aplicaron análisis genómicos GWAS para localizar regiones del ADN asociadas a emociones y rasgos de conducta.

Golden retriever y humanos comparten 12 genes clave: la ciencia revela un vínculo emocional inesperado
© FreePik

El resultado fue contundente: 12 genes presentes en los perros también están relacionados con inteligencia, ansiedad, depresión y gestión del estrés en humanos. Es la primera evidencia clara de una raíz genética compartida que influye en cómo ambas especies procesan estímulos, temores y aprendizajes.

Los genes clave del temperamento

Entre los hallazgos más llamativos se encuentra PTPN1, asociado en los perros a la agresión hacia otros animales y, en humanos, a variaciones en la inteligencia y el riesgo de depresión.
Otro protagonista es ROMO1, vinculado en los golden retriever a la capacidad de entrenamiento y, en las personas, a la sensibilidad emocional.

Según Eleanor Raffan, veterinaria y coautora del estudio, “estos resultados aportan una evidencia sorprendente de raíces biológicas comunes entre humanos y golden retriever, pero no determinan su personalidad final”.

El papel decisivo del entorno

Los investigadores remarcan que ningún perro —ni persona— está definido únicamente por sus genes.
Las vivencias, la socialización, la crianza y el ambiente diario continúan siendo factores fundamentales. De hecho, el estudio muestra que perros con perfiles genéticos parecidos presentan comportamientos muy distintos cuando se crían en contextos diferentes.

Golden retriever y humanos comparten 12 genes clave: la ciencia revela un vínculo emocional inesperado
© FreePik

Esto explica por qué algunos golden retriever son nerviosos o temerosos mientras otros destacan por su serenidad y seguridad, incluso cuando comparten carga genética similar.

Hacia un futuro de cuidados más personalizados

Comprender cómo se combinan herencia y ambiente abre la puerta a programas de adiestramiento más precisos, prevención de conductas problemáticas y mejoras en el bienestar animal.
Los autores recomiendan extender la investigación a otras razas para diseñar estrategias de cuidado basadas en predisposiciones individuales, no solo en estereotipos de raza.

En definitiva, este estudio no solo revela cuánto compartimos con nuestros perros, sino también cómo la ciencia puede ayudarnos a entenderlos —y cuidarlos— aún mejor.

Fuente: Infobae. 

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