La serpiente comedora de cangrejos del manglar (Fordonia leucobalia) es una pequeña serpiente que habita las zonas pantanosas de Nueva Guinea. Hasta ahora se creía que el reptil aplastaba los cangrejos de los que se alimenta con sus mandíbulas. La realidad es un poco más retorcida.

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La Fordonia leucobalia no tiene una boca extraordinariamente grande. Pese a ello, ha desarrollado un gusto muy específico por cangrejos a menudo mucho más grandes que su capacidad bucal máxima y con caparazones duros y espinosos que no los hacen a priori presas muy deseables.

Un equipo de biólogos ha grabado a esta serpiente alimentándose mediante cámaras de visión nocturna, y lo que ha descubierto es una técnica de caza significativamente más avanzada y especializada de lo que esperaban. La serpiente no ataca a sus presas con las mandíbulas, sino que las aplasta contra el suelo con la cabeza. Una vez las ha sujetado, comienza a desplazarse sobre ellas sin dejar de oprimirlas. La resistente piel del vientre de la serpiente la evita lastimarse con las protuberancias del caparazón del cangrejo.

Normalmente, los cangrejos más pequeños ya quedan aplastados por esta técnica y son consideráblemente más fáciles de tragar. La serpiente simplemente se mueve hasta liberar la cabeza, se retuerce y devora a su presa.

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Si el cangrejo es demasiado grande como para devorarlo de una pieza, la Fordonia leucobalia tiene una técnica mucho más extrema. Sujeta a su víctima contra el suelo, pero en lugar e intentar tragarla entera, la retiene contra el suelo y la va desmembrando pata a pata hasta que es lo bastante manejable como para comerla entera. El macabro descubrimiento es un ejemplo magnífico de evolución convergente y ha sido publicado en la revista Biological Journal of the Linnean Society. [vía Science Alert]