El hallazgo, descrito en Science, proviene de la isla ártica de Spitsbergen, un territorio remoto de Noruega que ya era famoso por conservar rocas del inicio de la Era de los Dinosaurios. Pero este nuevo yacimiento supera todo lo conocido: ofrece una instantánea extremadamente detallada de cómo se reconstruyó la vida en el océano tras la mayor extinción masiva de la historia.
Una ventana a la “primera explosión” de reptiles marinos
La colección —más de 30.000 fósiles— revela una comunidad compleja donde convivían reptiles totalmente acuáticos, anfibios marinos, tiburones y peces óseos. Es, según los autores, la primera radiación de animales terrestres hacia ambientes oceánicos después del colapso global ocurrido al final del Pérmico, hace 252 millones de años.
Ese episodio, conocido como la Gran Mortandad, eliminó más del 90% de las especies marinas debido a un clima hipercálido, océanos acidificados y zonas sin oxígeno provocadas por un superciclo volcánico que desintegró Pangea.
Hasta ahora se creía que la recuperación de los ecosistemas marinos había sido lenta y progresiva, extendiéndose durante unos 8 millones de años. Pero este yacimiento desafía esa idea.
Un lecho de huesos formado en poco tiempo
El sitio de Spitsbergen consiste en un denso lecho óseo que se erosiona en la ladera de una montaña. Su origen corresponde a un periodo geológico breve, permitiendo reconstruir con notable precisión la estructura de un ecosistema completo.
Dataciones estratigráficas indican que el conjunto tiene 249 millones de años, apenas 3 millones de años después de la extinción masiva. Ya en ese momento existían:
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Ictiosaurios primitivos
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Arcosauromorfos marinos, parientes lejanos de los cocodrilos
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Anfibios gigantes
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Tiburones y peces óseos
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Coprolitos (heces fosilizadas) que permiten reconstruir dietas y cadenas tróficas
El nivel de diversidad sorprendió incluso a los autores: es uno de los ecosistemas marinos más ricos en especies jamás documentado para ese intervalo temporal.

¿Recuperación rápida o evolución previa? El debate se reabre
Los análisis comparativos globales sugieren que los reptiles oceánicos eran mucho más diversos —y quizá más antiguos— de lo que se pensaba. Es posible que su origen antecediera a la Gran Mortandad, y que el evento simplemente abriera nichos ecológicos que facilitaron su expansión.
Esto implica reescribir parte de la historia evolutiva de los reptiles marinos y de cómo los vertebrados colonizaron nuevamente los océanos tras un cataclismo global.
Un archivo natural sin precedentes
El yacimiento de Spitsbergen, excavado y analizado durante casi una década por equipos de Oslo y Estocolmo, se convierte así en un archivo fundamental para entender cómo renace la vida después de una crisis global.
Su mensaje científico es contundente: incluso después del colapso más devastador de la historia, la vida volvió a diversificarse con rapidez, generando ecosistemas complejos que serían el preludio de los mares dominados por reptiles durante el Triásico y el Jurásico.
Fuente: Meteored.