Lo que ocurrió hace 30 años, hoy es algo impensable. De hecho, aquella imagen diabólica que “pirateó” la señal de la televisión estadounidense en abierto es una rareza histórica. Tras 25 segundos de locura transitoria, el misterioso personaje desapareció, y nunca más se supo de él.

Todo comenzó el 22 de noviembre de 1987, cuando el presentador deportivo Dan Roan de la cadena WGN-TV News Network de Chicago estaba narrando un video de las mejores jugadas de la jornada de fútbol americano. Entonces, de repente y sin mediar palabra, sucedió algo inusual.

Tal y como contaron luego, las imágenes en los monitores de la estación en el estudio comenzaron a temblar. En todo Chicago, muchos otros televisores hicieron lo mismo, ya que los fragmentos de los clips de Dan se perdieron en una breve ráfaga estática que luego fue reemplazada por la siniestra y sonriente cara de Max Headroom.

Para aquellos que no lo sepan, Headroom fue una serie de televisión estrenada en 1987 en Estados Unidos. De estilo futurista y aire ciberpunk, el protagonista que llevaba el mismo nombre de la serie era un prototipo de Inteligencia Artificial, y fue una de las primeras producciones de los 80 en centrarse en conceptos (por entonces totalmente nuevos) como el seguimiento por satélite, las “redes cibernéticas” o las cámaras activadas por control remoto.

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Por tanto, ese 22 de noviembre la mayoría de los espectadores estaban familiarizados con el personaje (también había aparecido en anuncios de New Coke). Sin embargo, había algo inquietante y surrealista en aquel impostor con máscara de goma.

Mientras un ligero zumbido salía de miles de televisores en todo Chicago, la imagen del intruso se balanceaba y se movía frente a un fondo que giraba lentamente. Casi medio minuto después, la extraña escena había desaparecido. Cuando las televisiones de Chicago volvieron a su emisión, reapareció el periodista deportivo. Roan estaba visiblemente nervioso y comentó: “Bueno, si te estás preguntando qué pasó ... yo también”.

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Al parecer, los técnicos de WGN-TV neutralizaron la transmisión “pirata” al cambiar a un transmisor alternativo, pero los motivos y métodos del supuesto atacante eran todo un misterio. No era la primera vez que secuestraban una transmisión de televisión en abierto, pero muy pocos intentos anteriores habían tenido éxito.

El año antes, un vendedor de antenas parabólicas bajo el seudónimo imaginario de “Captain Midnight” había logrado “robar” brevemente la señal de HBO con una queja sobre sus precios, meses después un empleado de la cadena religiosa, Christian Broadcasting Network, había secuestrado la señal con el canal Playboy.

En ambos casos sus autores tenían nombres y motivos claros, y las autoridades los habían localizado y arrestado. Pero este nuevo secuestro o piratería de la señal fue mucho más desconcertante que ningún otro.

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Sin embargo, Chicago aún no había visto todo lo que este pirata tenía entre manos. Casi exactamente dos horas después del primer secuestro, los televidentes de la cadena abierta WTTW, filial de PBS, estaban viendo un episodio de la serie de ciencia ficción británica, Doctor Who.

De repente, sus imágenes bailaron brevemente. Con un panel de metal girando al azar como telón de fondo, el desconcertante personaje de Max Headroom se lanzó a una diatriba de lo más excéntrica con una voz totalmente distorsionada. Sin ingenieros en la ubicación de la torre de transmisión, los empleados de WTTW tuvieron que observar impotentes mientras el “pirata” tomaba el control de la emisión. El tipo vino a decir algo así:

  • ¡Es un nerd raro!
  • Este tipo es mejor que Chuck Swirsky (un comentarista deportivo de WGN-TV en ese momento)
  • ¡Oh Jesús!
  • Atrapa la ola (una referencia al eslogan de marketing de New Coke)
  • Tu amor se está desvaneciendo
  • Robé a la CBS
  • Oh, acabo de hacer una enorme obra maestra impresa en los mejores periódicos nerds del mundo
  • Mi hermano lleva puesto el otro
  • Está sucio
  • ¡Ellos vienen a buscarme!

Probablemente, no hay que tratar de buscarle mucho sentido. Esta sinfonía de rarezas alcanzó su crescendo cuando el tipo con la máscara se bajó los pantalones y dejó al descubierto su trasero, momento en que una figura (quizás femenina) le golpea enérgicamente en sus nalgas.

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Poco después, la imagen se oscureció y la surrealista señal terminó. Los espectadores volvieron a Doctor Who como si el extraño incidente nunca hubiera sucedido. Obviamente, muchos estaban confundidos y preocupados por lo ocurrido. Al día siguiente, varios espectadores llamaron a la cadena para presentar sus quejas sobre el suceso.

Tras la histórica emisión, la Comisión Federal de Comunicaciones y el FBI se pusieron en acción y trataron de cazar al/los piratas. Parecía claro que el tipo tenía una extraña habilidad para los equipos electrónicos. Los investigadores concluyeron que secuestró la señal enviando una más potente a la antena de la cadena.

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Los agentes también dijeron que el tipo de la máscara había emitido su mensaje desde la azotea de un edificio adyacente, o que de alguna manera tenía acceso a un transmisor terrestre extremadamente potente. Sea como fuere, Max Headroom había cubierto bien sus huellas, no había ni una sola indicación clara sobre cómo había ejecutado su sofisticado ataque.

Tal vez la intrusión fue una simple prueba para ver hasta dónde podía llegar, o tal vez se trataba de algún tipo de venganza contra los medios (lo que tiene sentido por el personaje utilizado). Sin embargo, y cualesquiera que fueran las intenciones del impostor, jamás lo atraparon.

A día de hoy, 30 años después de aquel “secuestro” en la señal de la televisión, aquel momento sigue siendo parte de la historia. Fue la última vez que ocurrió algo parecido en Estados Unidos. [Wikipedia]