Los gérmenes podrían ser peores para nosotros de lo que se pensaba. Un nuevo trabajo de investigación sugiere que algunas infecciones podrían ser un factor que contribuye a los infartos de miocardio.
El trabajo, de científicos de Finlandia y el Reino Unido, analizó la placa arterial de personas que murieron de enfermedad cardíaca y otras afecciones. Hallaron que esas placas a menudo contenían una biopelícula bacteriana latente. También hallaron evidencia de que las bacterias provenientes de esa biopelícula pueden dar lugar a ataques cardíacos. Aunque el trabajo no es definitivo, en algún momento podría dirigir a la ciencia a prevenir o tratar los ataques al corazón, según los investigadores.
“Este hallazgo se suma a la concepción actual de la patogénesis de los ataques cardíacos”, escribieron en su trabajo, publicado el mes pasado en Journal of the American Heart Association.
Potencial doble origen
Hay muchos estudios que sugieren que algunas infecciones pueden hacer que seamos más vulnerables al infarto de miocardio. Pero según los investigadores, ha sido difícil determinar cuáles son los mecanismos precisos que tienen que ver con esta potencial cadena de sucesos.
Analizaron las placas arteriales – depósitos de colesterol y residuos que se pueden acumular en nuestras arterias – de personas que murieron repentinamente, y de pacientes a quienes se les removió la placa quirúrgicamente. Mediante diversos métodos que incluían la secuenciación genética, identificaron a varios grupos de bacterias comúnmente hallados en la boca, que se habían alojado en esas placas.
Las bacterias habían formado biopelículas, capas resistentes y pegajosas de colonias bacterianas. Las bacterias que están en una biopelícula logran defenderse mucho mejor de nuestro sistema inmunológico y de los antibióticos, en comparación con las que deben hacerlo de manera individual.
Los investigadores hallaron que las biopelículas que están en lo profundo de las placas no causaban reacción del sistema inmunológico. Pero había placas con bacterias que se habían liberado de la biopelícula, y esas bacterias sí parecían causar una respuesta inmune e inflamación consecuente. Además la presencia de estas bacterias liberadas también parecía estar relacionada con la ruptura de placas y los ataques cardíacos.
“Hace mucho tiempo que see sospecha que la enfermedad arterial coronaria tenía relacioón con bacterias, pero faltaba evidencia directa y convincente. Nuestro estudio demuestra la presencia de material genético – ADN – de varias bacterias orales en las placas ateroscleróticas”, dijo Pekka Karhunen, autor principal e investigador de la Universidad Tampere de Finlandia, en declaraciones de la universidad.
Los autores de este trabajo dicen que para que estas bacterias provoquen problemas cardíacos tiene que haber dos condiciones. La biopelícula que hay dentro de las placas está oculta, y en estado latente, pero si algo activa a las bacterias – como una infección viral secundaria – las bacterias crecen y despiertan al sistema inmune, lo que causa inflamación que rompe la placa. Esa placa rota puede producir coágulos que bloquean el flujo sanguíneo por la arteria, y causan el infarto de miocardio.
Preguntas sin respuesta, y nuevos indicios
Los resultados de este trabajo tendrán que verse validados por más estudios, de otros equipos de investigadores como condición ideal. Pero si se confirman, este trabajo por cierto ayudaría a poder combatir mejor la enfermedad cardíaca.
Los investigadores dicen que posiblemente un breve tratamiento con antibióticos a personas cuyos ataques cardíacos tienen su causa en estas bacterias podría mejorar sus resultados, por ejemplo. En algún momento del futuro incluso podríamos ser capaces de prevenir los ataques cardíacos con el uso de vacunas contra estas bacterias u otros disparadores infecciosos secundarios y comunes.
Es notable que ya varios estudios hayan sugerido que las personas vacunadas contra la gripe, el COVID-19 y la culebrilla tengan menor riesgo de padecer enfermedades cardíacas.