Saltar al contenido
Ciencia

El escudo térmico de Starship lucía impecable tras el vuelo 13, pero los expertos detectaron un problema preocupante

La prueba más reciente del megacohete fue un éxito en términos generales, aunque SpaceX todavía debe superar un obstáculo de ingeniería clave antes de cumplir su objetivo final.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Starship Versión 3, el cohete más grande y potente jamás construido, completó el viernes su segundo vuelo de prueba con resultados ampliamente positivos. Tanto la nave como su propulsor demostraron capacidades importantes, entre ellas el primer despliegue de los satélites Starlink de nueva generación de SpaceX. Sin embargo, expertos del sector aseguran que aún existe un problema que podría impedir que Starship alcance su mayor meta.

«El sistema actual de protección térmica de Starship es un callejón sin salida para cualquier misión que requiera reutilización completa y rápida», declaró a Ars Technica Dan Rasky, exingeniero de la NASA que estudió materiales para escudos térmicos durante casi cuatro décadas en el Centro de Investigación Ames.

Rasky, junto con el exastronauta de la NASA Charles Camarda y Charles Miller, quien dirigió el equipo de transición de la NASA durante la administración Trump, analizó las imágenes de Starship después de su amerizaje en el océano Índico el viernes. Lo que observaron les generó preocupación.

Hay avances, pero todavía no son suficientes

Antes de entrar en los problemas, conviene aclarar algunos puntos. En primer lugar, el escudo térmico cumplió su función durante el vuelo 13. Starship logró reingresar a la atmósfera terrestre con éxito y SpaceX informó que el sistema permaneció intacto tras el amerizaje.

También es innegable que el rendimiento del escudo térmico ha mejorado notablemente en los últimos vuelos. Las imágenes muestran que, tras las misiones 12 y 13, el revestimiento lucía mucho más uniforme que después de los vuelos 10 y 11, con una pérdida mínima de losetas y menos daños visibles.

La diferencia entre los vuelos 11 y 12 resulta especialmente alentadora. El vuelo 12 fue la primera misión de Starship V3 y, para muchos observadores, el escudo térmico fue el verdadero protagonista. Según New Space Tracker, una de las mayores diferencias entre Starship V3 y la versión anterior, Starship V2, es precisamente el diseño de las losetas térmicas.

La nueva geometría de las piezas y los clips de sujeción utilizados por SpaceX parecen haber mejorado considerablemente el desempeño del sistema, acercando el diseño al objetivo de una reutilización rápida.

La empresa también es plenamente consciente de que desarrollar un sistema de protección térmica resistente y completamente reutilizable representa el mayor desafío técnico para Starship. Por esa razón experimenta con distintas configuraciones de losetas, diferentes métodos de fijación e incluso realiza pruebas de estrés deliberadas durante los vuelos.

En la misión 13, además, seis de los satélites Starlink desplegados por Starship capturaron imágenes del escudo térmico poco antes del reingreso a la atmósfera.

Aun así, cuando Rasky, Camarda y Miller revisaron las grabaciones tomadas por drones tras el amerizaje, detectaron un detalle que consideran importante.

El verdadero desafío todavía está por delante

Según los especialistas, unas vetas blancas que parecen originarse en las uniones entre varias losetas del escudo térmico podrían indicar que gases extremadamente calientes lograron filtrarse a través de esas juntas. Esas mismas marcas también pueden apreciarse en las imágenes correspondientes al vuelo 12.

Además, los expertos identificaron indicios de losetas agrietadas y bordes fracturados.

Eso no significa necesariamente que el escudo no pueda reutilizarse. Sin embargo, sí sugiere que probablemente requiera una inspección exhaustiva y trabajos importantes de reparación antes de estar listo para otro lanzamiento.

El objetivo final de SpaceX es reutilizar la misma Starship y el mismo propulsor apenas unas horas después de un vuelo anterior. Hoy esa meta todavía está muy lejos: la compañía aún no puede preparar ninguno de los dos vehículos para un nuevo lanzamiento en cuestión de días, y mucho menos de horas.

Rasky, Camarda y Miller consideran que SpaceX debería explorar una estrategia diferente. En declaraciones a Ars Technica, afirmaron que el diseño actual representa una mejora «incremental» respecto al escudo térmico del antiguo Transbordador Espacial de la NASA, pero sigue basándose en el mismo concepto fundamental.

Miller ya había propuesto anteriormente que la NASA impulsara un nuevo programa dedicado a investigar, desarrollar y probar tecnologías de protección térmica más avanzadas, aunque hasta el momento esa iniciativa no se ha materializado.

Por su parte, SpaceX no ha dado señales de estar considerando un cambio radical en el diseño de su sistema de protección térmica a estas alturas del programa. La incógnita ahora es si la compañía será capaz de perfeccionar la tecnología que ya tiene y alcanzar los ambiciosos objetivos de reutilización rápida que ha prometido.

Compartir esta historia

Artículos relacionados