Hoy hay alrededor de 150 millones de viviendas en el mundo con paneles solares en el techo. Llegar a esa cifra llevó unos 30 años. Un grupo de organizaciones del sector propone algo mucho más ambicioso: sumar otros 150 millones de hogares antes de 2030, es decir, duplicar la cifra en apenas cuatro años.
La iniciativa se llama 300 Million Solar Homes («300 millones de hogares solares») y se apoya en una Declaración Global sobre Energía Solar en Tejados, impulsada por el Global Solar Council, el Smart Energy Council de Australia y la organización Solar Citizens. Australia se convirtió en el primer país en respaldarla, durante la reunión previa a la COP31 celebrada en Fiyi.
El país de los techos solares

La elección de Australia como primer firmante no es casual. Es uno de los países con mayor adopción de energía solar doméstica del mundo: más del 40% de sus hogares tiene paneles en el techo, y esa generación ya cubre alrededor de una octava parte de la electricidad del país. Según los impulsores del plan, una familia australiana puede ahorrar hasta 1.500 dólares australianos al año solo con sus paneles.
El respaldo llega además con peso político. Chris Bowen, ministro de Cambio Climático y Energía de Australia, será el encargado de presidir las negociaciones de la COP31, la cumbre climática de las Naciones Unidas que se celebrará en noviembre de 2026 en Turquía.
Qué propone la declaración
El documento no habla de inventar nuevas tecnologías, sino de quitar obstáculos. Propone que los gobiernos reduzcan la burocracia para instalar paneles y baterías domésticas, ofrezcan financiación accesible, modernicen las redes eléctricas para integrar toda esa energía distribuida y formen trabajadores locales para la instalación.
Para Sonia Dunlop, directora del Global Solar Council, la motivación es sencilla: las familias quieren pagar menos por la electricidad. Los promotores estiman que la combinación de paneles y baterías en los hogares podría representar el 42% del crecimiento de la energía solar hasta 2030.
El «gigante dormido» del clima
Heidi Lee Douglas, directora de Solar Citizens, describió la energía solar residencial como el «gigante dormido» de la diplomacia climática y pidió a los líderes mundiales que firmen la declaración antes de la COP31. La idea es que millones de techos funcionen, en conjunto, como una enorme central eléctrica distribuida.
Ese modelo también plantea desafíos técnicos. Cuando miles de hogares inyectan electricidad a la red al mismo tiempo en las horas de más sol, las redes deben adaptarse para gestionar los picos de producción y almacenar la energía para la noche. Por eso las baterías domésticas y la modernización de las redes ocupan un lugar central en el plan.
¿Y América Latina?
La región tiene uno de los mejores recursos solares del planeta, desde el desierto de Atacama hasta el noreste de Brasil. Brasil, en particular, vivió en los últimos años un fuerte crecimiento de la generación solar distribuida en techos de casas y comercios. Iniciativas como esta podrían impulsar a otros países de la región a seguir ese camino, aunque por ahora Australia es el único gobierno que respaldó oficialmente la declaración.