En un trabajo de investigación que se dio a conocer esta semana un grupo de científicos describe cómo descubrieron una nueva especie de nenúfar gigante: la detectaron inicialmente en un posteo de Instagram. Ese posteo hizo que los investigadores iniciaran un viaje por Colombia, donde lograron confirmar la existencia de la planta tras un extenso estudio. Lo lamentable es que tal vez, estos nenúfares podrían estar en riesgo crítico.
“Vivimos en un mundo maravilloso donde hay formas de vida extraordinarias todas singulares, pero muchas se están destruyendo antes de que lleguemos a conocerlas”, le dijo a Gizmodo en autor principal del trabajo Carlos Magdalena, horticultor de investigación botánica y científica de los Royal Botanic Gardens de Kew, Reino Unido.
Un descubrimiento fortuito
En diciembre de 2021 Jeremiah Harris posteó en Instagram una foto que se había tomado a sí mismo cerca de unos nenúfares gigantes en la región de Inírida del este de Colombia. Harris es propietario de un vivero de plantas carnívoras en EE.UU. y supuso que la planta era un ejemplar del nenúfar gigante del Amazonas (Victoria amazonica). Pero cuando Magdalena vio el posteo, notó que la suposición no era acertada porque se supone que esa especie no se ve naturalmente cerca del río Inírida. Empezó a sospechar que Harris había descubierto sin saberlo una Victoria que se desconocía.

Con imágenes satelitales Magdalena confirmó la presencia de plantas Victoria en la región. Se puso en contacto con Harris, que confirmó que las imágenes eran iguales a las de las plantas que había visto. Magdalena entonces empezó a coordinar con Mauricio Bernal-Rodriguez, investigador de un jardín botánico de Bogotá, y con varios miembros de comunidades indígenas del área. Le llevó casi dos años al equipo poder partir en expedición a la región de Inírida para poder buscar la especie potencialmente nueva.
Las cosas no fueron sencillas. Tras varios días de búsqueda el equipo encontró sólo dos nenúfares, que no tenían pimpollos ni flores. Eso era importante porque solo las plantas en flor pueden brindar el espécimen seco y prensado que se conoce como voucher herbario fértil que permite que los científicos puedan distinguir a una nueva especie de las que ya se conocen.
Pero en la última noche, justo antes de tener que regresar, con ayuda del botero Gustavo Melo encontraron otro grupo de nenúfares en que había plantas con flores. Los investigadores luego identificaron y detallaron siete plantas en dos lagos, y regresaron de su viaje.
Le dieron a la planta el nombre formal de Victoria colombiana y publicaron sus hallazgos hoy en Phytotaxa. También argumentan que hay otra planta, Victoria mattogrossensis que debería considerarse como especie aparte, lo que haría que en el género haya cinco especies conocidas en total. Harris, Melo y los lugareños que formaron parte del equipo, junto con Bernal-Rodriguez y Magdalena, aparecen como autores del trabajo de investigación.
“No habría sido posible descubrir esta planta sin la colaboración de muchas personas que aportaron los diferentes aspectos del conocimiento, desde los nativos a los horticultores botánicos de dos países, y la tecnología satelital GIS”, dijo Magdalena. “Lo notable es que parte de esta tecnología está en tu bolsillo, como Instagram o WhatsApp”.
Un destino incierto, aunque con esperanzas
El descubrimiento es asombroso, pero la V. colombiana tiene un destino incierto. Aunque podría haber otras poblaciones que se desconocen, los investigadores calculan que en estado silvestre podría haber tan solo entre 30 y 50 plantas, lo que significa que está en grave riesgo. El equipo planea enviar la designación para esta planta a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Ahora que se descubrió podría prevenirse su extinción Los investigadores esperan que sea posible establecer una población de esta planta en lagos cercanos a residentes nativos que puedan monitorearlas. También quieren cultivar semillas de V. colombiana para poder estudiarla en los jardines botánicos de Bogotá, y desde allí quizá también en los Jardines Botánicos de Kew en Reino Unido.

Magdalena es optimista y cree que en el futuro muchas personas podrán ver estas plantas y apreciarlas tanto como las valora él.
“Es clave conectar a estas personas de diferentes ámbitos en un mundo que cambia tan rápido, aunque aquí todos teníamos algo en común: nos fascina la naturaleza”, dijo. “Espero que todos lo encuentren tan fascinante como yo”.