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Mundo

Su dueño desapareció bajo el hielo de un río en Rusia. Durante cuatro días, una perra regresó al mismo lugar esperando algo que nunca iba a ocurrir

En noviembre de 2024, una perra llamada Belka conmovió a Rusia al regresar una y otra vez al río donde había desaparecido su dueño. Ni los rescatistas ni sus familiares conseguían alejarla del hielo.
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Hay historias que no necesitan grandes acontecimientos para resultar difíciles de olvidar. A veces basta con una imagen: una perra sola, sentada sobre un río congelado, mirando hacia un lugar donde ya no queda nadie. Sin moverse demasiado, sin comprender lo que acaba de ocurrir y, aparentemente, sin intención de marcharse.

La escena ocurrió en noviembre de 2024, en la república rusa de Bashkortostán, y su protagonista se llamaba Belka. Durante cuatro días, la perra regresó una y otra vez al lugar donde su dueño había desaparecido bajo el hielo, incluso después de que los equipos de rescate y sus propios familiares intentaran alejarla.

Las fotografías dieron la vuelta al mundo y recordaron inevitablemente a Hachikō, el célebre perro japonés que esperó durante años a su dueño fallecido. Pero detrás de aquella imagen había una tragedia que comenzó con una decisión aparentemente cotidiana: tomar un atajo para regresar a casa.

Un hombre intentó cruzar el río en bicicleta y nunca llegó al otro lado

Todo ocurrió el 24 de noviembre de 2024, cerca de la localidad de Karaidel, cuando un hombre de 59 años decidió atravesar el río Ufá montado en bicicleta. El trayecto parecía una forma rápida de volver a casa. Sin embargo, el hielo que cubría el agua tenía apenas dos centímetros de grosor y no pudo soportar su peso. La superficie se rompió y el hombre desapareció bajo el agua helada, a unos 100 metros de la orilla.

Según el comunicado publicado por el Ministerio de Emergencias ruso, varios testigos intentaron socorrerlo. Uno de ellos llegó a caer también al agua durante el intento de rescate.

Los equipos de emergencia comenzaron una operación de búsqueda que se prolongó durante cuatro jornadas. Primero localizaron la bicicleta, a unos siete metros de profundidad. Finalmente, el 27 de noviembre, consiguieron recuperar el cuerpo a nueve metros bajo la superficie. Pero mientras los rescatistas trabajaban, había alguien que seguía regresando al mismo sitio.

Los rescatistas la apartaban del hielo, pero Belka siempre volvía

Su dueño desapareció bajo el hielo de un río en Rusia. Durante cuatro días, una perra regresó al mismo lugar esperando algo que nunca iba a ocurrir
© Ministerio de Emergencias de Rusia, delegación de Bashkortostán.

Belka acompañaba al hombre y permaneció en las inmediaciones del lugar donde ocurrió el accidente.

Según explicó Kiril Pervov, responsable interino de Emergencias de Bashkortostán, los familiares intentaron llevarse a la perra a casa. Los rescatistas también la alejaron repetidamente de la superficie helada, preocupados por su seguridad.

Sin embargo, Belka regresaba. Las imágenes difundidas por las autoridades mostraban al animal sobre el hielo, aparentemente atento a la zona donde había desaparecido su compañero humano. Su comportamiento terminó convirtiéndose en el elemento más recordado de la tragedia.

La prensa rusa comenzó a llamarla la Hachikō de Bashkortostán. Y aunque resulta tentador interpretar sus movimientos como una espera consciente de alguien que nunca regresaría, no podemos saber exactamente qué comprendía Belka acerca de la muerte de su dueño.

Los perros desarrollan vínculos afectivos profundos con sus cuidadores, reconocen sus rutinas y pueden manifestar cambios de comportamiento ante su ausencia. Lo que muestran las imágenes es un animal que volvía insistentemente a un lugar asociado con su compañero, no una prueba de que comprendiera la muerte como lo hacemos los humanos.

La historia de Belka terminó convertida en algo más que una noticia

El caso provocó una fuerte reacción en Rusia. Distintos medios publicaron fotografías y vídeos de la perra, mientras las autoridades aprovecharon la repercusión para recordar los peligros de atravesar ríos que todavía no se han congelado completamente.

Una capa de hielo aparentemente firme puede resultar mortal cuando su grosor es insuficiente, especialmente si debajo circula agua. Sin embargo, la advertencia quedó eclipsada por la historia del animal que volvía cada día.

La prensa local rusa identificó al fallecido como Nikolái Jalanchuk y relató que la perra permaneció cerca durante las labores de recuperación del cuerpo. Belka no podía cambiar lo que había sucedido. Tampoco sabemos cuánto tiempo continuó mostrando ese comportamiento después del rescate.

Lo que quedó documentado fue algo mucho más sencillo: durante cuatro días, mientras los humanos trataban de encontrar a un hombre desaparecido, su perra siguió buscando el camino de regreso hacia él.

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