Las pulgas y garrapatas pueden ser la pesadilla de quien tiene mascotas. Pero el tratamiento para estos parásitos externos podría representar riesgos para el medio ambiente más allá de lo que se creía.
Unos investigadores de Francia estudiaron las heces de perros y gatos a los que se les había dado medicación antiparasitaria llamada isoxazolina. Incluso después de terminado el tratamiento, las heces de los animales seguían conteniendo rastros de la droga. Los científicos llegaron a la conclusión de que los insectos que acuden a las heces y que son esenciales para el medio ambiente están expuestos a peligrosos niveles de estos compuestos con los que se trata a las mascotas.
“Estos hallazgos apuntan a la necesidad de estudiar más la contaminación ambiental y el impacto de los parasiticidas veterinarios sobre especies a las que no buscan eliminar”, escribieron los científicos en su trabajo, publicado el miércoles en Environmental Toxicology and Chemistry.
Una opción conveniente pero tal vez, riesgosa
Las isoxazolinas son un tipo de medicación antiparasitaria relativamente nuevo, ya que la primera droga de su clase se aprobó en 2013.
Rápidamente se convirtieron en la opción preferida de los veterinarios y los dueños de mascotas por varias razones: como tratamiento contra pulgas y garrapatas suelen venir en forma de píldora y su efecto perdura al menos durante un mes, previniendo nuevas infestaciones. Una de las drogas más recientemente aprobadas, Bravecto Quantum, tiene un efecto que puede durar hasta un año aunque se aplica mediante inyección.
A pesar de que las isoxazolinas son tan efectivas, hay expertos y agencias de la salud que muestran preocupación por los efectos indeseados que podrían tener en insectos y artrópodos ya que las drogas se filtran al medio ambiente por medio de las heces, la orina, e incluso el pelo de las mascotas. La Agencia Europea de Medicinas (EMA) convocó a reevaluar el impacto ambiental que podrían tener las medicaciones contra pulgas y garrapatas. Señalan que con la creciente población de mascotas y el aumento del uso de estas drogas los riesgos ambientales también aumentarían.
Los investigadores reclutaron 20 perros y gatos pertenecientes a estudiantes de veterinaria para su estudio. Les suministraron una de las cuatro drogas de isoxazolina más utilizadas, según los tres meses recomendados (fluralaner, (es)afoxolaner, lotilaner y saarolaner), y periódicamente analizaron las heces para hallar rastros de las drogas.
Todas las drogas tenían una vida media de entre 15 y 25 días, aunque diferían dependiendo de la especie y de la droga en particular. Dos de las drogas (fluralaner y lotilaner) se detectaban en las heces de las mascotas una vez cumplido el período recomendado de tratamiento.
Además, los investigadores simularon los riesgos potenciales de estas drogas que quedaban en las heces de las mascotas, para insectos que se alimentan de excrementos. Determinaron que en casi todas las situaciones había un probable riesgo real de alta exposición a las drogas, en particular al fluralaner y al lotilaner.
Se requiere seguir estudiando
Estos hallazgos todavía no confirman que las isoxazolinas estén matando insectos en todas partes. Pero sí destacan que se requiere con urgencia seguir estudiando para entender el peligro que representarían para los insectos de los parques y lugares donde las mascotas defecan.
“Nuestra evaluación preliminar sugiere que los ectoparasiticidas para mascotas pueden ser perjudiciales para el medio ambiente, apoyando las conclusiones de la opinión científica de la EMA”, escribieron en su trabajo.
Entender estos riesgos en detalle también ayudaría a mitigarlos. En países y regiones donde la basura se incinera, por ejemplo, podría ser beneficioso recomendar que los dueños de mascotas echen las heces de sus mascotas a la basura durante el tiempo del tratamiento contra pulgas y garrapatas. Es la sugerencia de los investigadores como una potencial idea.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.