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HTC Vive Pro, primeras impresiones: después de probarlas no hay vuelta atrás

Foto: Sam Rutherford / Gizmodo.

Cuando llegaron al mercado las Oculus Rift y HTC Vive en 2016 entramos en una nueva era de la realidad virtual. Ya nadie pensaría en algo mal hecho como la VR que vimos en las películas de los ‘80 y ‘90, o un fracaso como la Virtual Boy de Nintendo, cuando escuchara las palabras “realidad virtual”. Aún así, la VR moderna todavía no ha finalizado su desarrollo. Es incómoda, costosa y la mayoría de los juegos todavía se sienten como simples demos. No obstante, esta semana un nuevo dispositivo de realidad virtual me recordó que esta tecnología no es algo insignificante.

Esto se debe a que cuando me puse la nueva versión mejorada de las HTC Vive, en conjunto con su adaptador inalámbrico, fui transportado a un lugar en el que podía caminar con mayor libertad que con ningún otro dispositivo de realidad virtual. Momentáneamente me distancié del mundo real y me sumergí en uno en el que podía correr alrededor de legiones infernales, viviendo mis fantasías basadas en el juego Doom.

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El Vive Pro y el Vive Wireless Adapter fueron anunciados esta semana en la CES 2018 (aunque todavía no conocemos su precio ni fecha de lanzamiento). Estos dispositivos están forjando el camino hacia lo que podría ser la tercera fase de la evolución de la realidad virtual. Puede que no parezca mucho, pero al aumentar la resolución en un 78% e incorporar auriculares capaces de emitir sonido ambiental en 3D, Vive ha demostrado que los últimos dos años de una realidad virtual inmadura y en desarrollo no han sido en vano.

No obstante, lo más importante es que el nuevo Vive básicamente ha eliminado la necesidad de cables. Será imposible no recordar la sensación de libertad que obtienes al no tener que preocuparte porque los cables se enreden en tus pies o en tu cabeza cuando tenga que usar dispositivos arcaicos como las Oculus Rift o el Vive de primera generación. Ya no hay vuelta atrás. Y si de casualidad no has probado ningún dispositivo de realidad virtual moderno, espera por el nuevo modelos y evita probar una fase incómoda en el desarrollo de la VR.

Seguramente estarás pensando “¿pero qué pasa con los dispositivos de realidad virtual mucho más baratos y accesibles como las Gear VR de Samsung y las Daydream View de Google?” Sí, es cierto, esos tampoco necesitan cables y esa es la razón de que existen. Hasta el nacimiento de la realidad virtual de escritorio nadie había necesitado una tecnología de transmisión inalámbrica de vídeo de alta calidad, y las gafas que usan smartphones eran una alternativa barata. El problema es que la tecnología óptica de esos dispositivos es malas, y su potencial gráfico peor. Cualquier cosa que sea potenciada por un móvil no se acerca al potencial que ofrece un ordenador.

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Es difícil explicar por qué este pequeño transmisor inalámbrico es tan importante para el futuro de la VR, hasta que lo pruebas por ti mismo. (Foto: Sam Rutherford / Gizmodo)

Gracias al las capacidades de las GPUs modernas que pueden enviar vídeo de forma inalámbrica a las Vive Pro, obtienes lo mejor de cada cosa: imágenes de alta resolución, latencia casi inexistente y la habilidad de explorar otras dimensiones sin estar sujeto a ningún cable. Ahora puedes agacharte, esquivar y girar por completo para esquivar una bala en un juego como Superhot, sin nada te detenga más allá de tu cuerpo débil y flácido. Tu eres el mando de control, no esa cosa de plástico que llevas en la cabeza.

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Ahora que han solucionado el problema de los cables, los desarrolladores pueden centrarse en solucionar otros problemas como el campo de visión de las Vive Pro que es de solo 110 grados, al igual que las Oculus Rift. O quizás podrían mejorar los controles, quizás convirtiéndolos en una versión moderna de los Power Gloves con feedback háptico para que puedas “sentir” lo que tocas en realidad virtual. Sí, hay todavía mucho trabajo por hacer, pero un gran obstáculo ya ha sido solucionado.

Las reglas de desarrollar en VR podrían ser diferentes después de esto. En lugar de los desarrolladores verse forzados a mantener la acción lenta para evitar que el hardware se convierta en un obstáculo, ahora todo puede ser diferente. Quizás algunos todavía tengan dificultades en lidiar con esta velocidad, pero quienes no sufren de náuseas inducidas por la realidad virtual lo van a disfrutar.

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La nueva “Estación Base 2.0" tiene un rango de 10 metros que le ofrece mucha más libertad al usuario. (Foto: Sam Rutherford / Gizmodo)

Sin embargo, incluso con los avances que incluye el nuevo Vive, sigue siendo posible permanecer escéptico sobre el futuro de la realidad virtual. Incluso cuando existen más de 2.000 aplicaciones entre Steam y Viveport, el contenido en VR se sigue sintiendo un poco simplón. Pero gracias al adaptador inalámbrico, la mayor resolución y el mejor audio estamos más cerca de un mejor futuro para esta tecnología.

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