Una de las muchas zonas de excavaciĂłn en la zona denominada Oasis de Daklah
Photo: VascoPlanet (Wikipedia)

Dos investigadores de la Universidad de Ontario, en Canadá, llevan años estudiando los cadáveres del cementerio de Dakhla, en Egipto, en busca de algo muy concreto: señales de cáncer. Después de 1.087 esqueletos, sus conclusiones dan mucho que pensar. El cáncer es entre 50 y 100 veces mas común hoy en día.

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De los 1.087 casos estudiados, los investigadores solo han encontrado seis casos de cáncer maligno. Se trata de una incidencia de solo 5 casos por cada mil y está a años luz de la actual, que es de casi 500 casos por cada 1.000 habitantes.

La primera pega que nos viene a la cabeza es que la mayor parte de tumores afectan al tejido blando y este desaparece de los cadáveres pasados miles de años. Sin embargo, la mayor parte de estos tumores dejan rastro en los huesos. Los doctores El Molto y Peter Sheldrick han encontrado en los huesos la huella inconfundible de tipos de cáncer tan extendidos como la leucemia, el cáncer de ovario o el colorrectal.

Image: International Journal of Paleopathology

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La segunda pega obvia es que aquellos egipcios de hace entre 1.000 y 3.000 años tenían una esperanza de vida muy corta (solo el 7% superaba los 60 años) y hoy sabemos que la incidencia de tumores aumenta mucho con le edad. De nuevo, los casos encontrados en Dakhlah revelan que la mitad pertenecen a personas jóvenes. Los investigadores están convencidos de que la incidencia no cambiaría mucho si extendiéramos la esperanza de vida de aquellos antiguos egipcios a los estándares actuales en los países desarrollados.

Incluso a pesar de que el estudio no puede ser tan exhaustivo como quisieran sus autores, estos aseguran que la incidencia del cáncer se ha multiplicado de forma alarmante con el paso del tiempo. Incluso la opción más favorable apunta a que la incidencia en el antiguo Egipto era como poco 50 veces menor que la actual. Molto y Sheldrick no atribuyen este aumento a una causa exacta, pero apuntan a que el aumento de sustancias carcinogénicas a nuestro alrededor es el factor más probable. [International Journal of Paleopathology vía Science Alert]