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Ciencia

Los humanos nos creemos una especie especialmente monógama, pero un estudio encontró seis mamíferos que nos superan. El ganador es un pequeño ratón con un 100% de hermanos completos

Una investigación de Cambridge comparó la monogamia reproductiva de humanos y otros 34 mamíferos. El resultado nos dejó en séptimo lugar, detrás de castores, lobos etíopes y un ratón de California que alcanzó el 100%.
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Los seres humanos llevamos siglos considerando la monogamia una parte importante de nuestras relaciones. Pero cuando los científicos decidieron comparar nuestra forma de reproducirnos con la de otros mamíferos, encontraron un resultado inesperado: un pequeño ratón de California, los castores euroasiáticos e incluso los amenazados lobos etíopes presentan mayores proporciones de hermanos que comparten ambos progenitores. Y eso los coloca por encima de nosotros en una peculiar clasificación de monogamia reproductiva.

El descubrimiento procede de una investigación de la Universidad de Cambridge que analizó datos de más de 100 sociedades humanas y 34 especies de mamíferos. Sus conclusiones, publicadas en Proceedings of the Royal Society B, sitúan a la humanidad en séptimo lugar entre las especies estudiadas consideradas socialmente monógamas, con un 66% de hermanos completos. Sin embargo, el resultado esconde una paradoja: aunque estamos lejos de encabezar la clasificación, somos considerablemente más monógamos que nuestros parientes evolutivos más cercanos.

Los investigadores contaron hermanos y medio hermanos para descubrir qué animales mantienen parejas reproductivas más estables

Los humanos nos creemos una especie especialmente monógama, pero un estudio encontró seis mamíferos que nos superan. El ganador es un pequeño ratón con un 100 % de hermanos completos
El castor euroasiático (Castor fiber) alcanzó un 72,9% de hermanos completos, superando el 66% registrado para los seres humanos en el estudio de Cambridge. © artsdatabanken.

El antropólogo evolutivo Mark Dyble, de la Universidad de Cambridge, utilizó una estrategia poco habitual para estudiar la monogamia: comparar la proporción de hermanos completos, que comparten padre y madre, con la de medio hermanos, que tienen solamente un progenitor en común.

La lógica es relativamente sencilla. Cuando una pareja se reproduce de forma exclusiva durante un periodo prolongado, aumenta la probabilidad de que sus descendientes compartan ambos padres. En cambio, los sistemas reproductivos con múltiples parejas tienden a generar mayores proporciones de medio hermanos.

Según explicó la Universidad de Cambridge, Dyble combinó información genética de poblaciones antiguas con registros etnográficos de sociedades actuales e históricas, incluyendo comunidades de cazadores-recolectores y agricultores.

Los resultados del estudio original, publicado por la Royal Society, permitieron elaborar una clasificación sorprendente:

Especie Hermanos completos
Ratón ciervo de California 100%
Perro salvaje africano 85%
Rata topo de Damaraland 79,5%
Tamarino bigotudo 77,6%
Lobo etíope 76,5%
Castor euroasiático 72,9%
Ser humano 66%
Gibón de manos blancas 63,5%
Suricata 59,9%
Lobo gris 46,2%

El primer puesto corresponde a Peromyscus californicus, un pequeño roedor conocido por formar parejas estables. En los datos analizados, todos los hermanos incluidos compartían ambos progenitores.

La diferencia con otros primates es enorme. Los chimpancés presentaron solamente un 4,1% de hermanos completos, mientras que los gorilas de montaña alcanzaron el 6,2%. Así, los humanos parecen estar mucho más cerca de castores y suricatas que de sus parientes genéticos más próximos cuando se comparan estas estructuras familiares.

El 66% no significa que seamos fieles dos tercios del tiempo: la explicación es mucho más compleja

Los humanos nos creemos una especie especialmente monógama, pero un estudio encontró seis mamíferos que nos superan. El ganador es un pequeño ratón con un 100 % de hermanos completos
El lobo etíope (Canis simensis), uno de los cánidos más amenazados del planeta, registró un 76,5% de hermanos completos y ocupó el quinto lugar en la clasificación. © Timeless Ethiopia.

Aquí aparece la principal advertencia de la investigación. Los científicos no midieron cuántas personas engañan a sus parejas ni cuánto duran sus relaciones sentimentales. Lo que estudiaron fue la monogamia reproductiva, un concepto diferente de la exclusividad sexual.

De acuerdo con la explicación de Cambridge, en los seres humanos la anticoncepción y las prácticas culturales pueden separar la actividad sexual de la reproducción. Además, una persona puede tener hijos con diferentes parejas a lo largo de su vida sin mantener relaciones simultáneas.

La diversidad entre sociedades también es considerable. Investigaciones antropológicas anteriores indican que aproximadamente el 85% de las sociedades preindustriales permitían alguna forma de poliginia, es decir, matrimonios en los que un hombre podía tener varias esposas. Sin embargo, permitir ese sistema no significa que fuera practicado por la mayoría de sus integrantes.

Como destacó The Guardian al analizar el hallazgo, la humanidad ocupa una posición particular: mantenemos vínculos reproductivos relativamente estables dentro de grupos sociales donde numerosas parejas tienen descendencia al mismo tiempo.

Los humanos nos creemos una especie especialmente monógama, pero un estudio encontró seis mamíferos que nos superan. El ganador es un pequeño ratón con un 100 % de hermanos completos
El gibón de manos blancas (Hylobates lar) presentó un 63,5% de hermanos completos, una proporción muy próxima a la registrada para los seres humanos. © Derek Ramsey (Ram-Man) / Wikimedia.

Ese comportamiento pudo haber influido en nuestra evolución. Las relaciones duraderas facilitan determinadas formas de inversión parental, mientras que los vínculos de parentesco pueden favorecer la cooperación y el cuidado compartido de los niños. No obstante, el estudio no demuestra por sí solo que la monogamia haya provocado el desarrollo de esas capacidades.

La conclusión es menos simple, pero mucho más interesante, que afirmar que somos una especie infiel. Los humanos tenemos una tendencia reproductiva hacia la monogamia, aunque nuestras relaciones admiten una flexibilidad cultural y social extraordinaria. Y quizá el descubrimiento más revelador no sea que un ratón nos haya superado en la clasificación, sino que nuestra especie haya desarrollado vínculos de pareja relativamente estables mientras conserva una organización social mucho más compleja que la mayoría de los otros mamíferos monógamos.

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