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Ciencia

Las imágenes satelitales revelaron un complejo de 2.600 años enterrado bajo una antigua ciudad de Egipto

Las imágenes satelitales revelaron un complejo de 2.600 años enterrado bajo una antigua ciudad de Egipto
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Debajo de la antigua ciudad egipcia de Buto en el delta del Nilo los arqueólogos descubrieron los restos de una enorme estructura que quizá sirviera como complejo religioso hace más de 2.600 años. El descubrimiento ofrece datos nuevos sobre un asentamiento que alguna vez fue un importante centro religioso en el Bajo Egipto, con un misterioso período de abandono en su historia.

El descubrimiento se basó en la combinación de imágenes satelitales de radar, tomografía de resistividad eléctrica, técnica no invasiva que usa corrientes eléctricas para mapear estructuras subterráneas. Los hallazgos se publicaron en Acta Geophysica y ofrecen una mirada a una capa antes inaccesible, oculta bajo antiguos asentamientos de Egipto.

Buto, hoy Tell al-Fara’in (o montículo de los faraones), es uno de los sitios arqueológicos de mayor significado histórico en el delta del Nilo. Fue alguna vez un gran centro religioso y político del antiguo Bajo Egipto, con una historia de más de 5.000 años.

El asentamiento estaba relacionado con la adoración a Wadjet, la diosa cobra que protegía al Bajo Egipto y a sus gobernantes. La antigua ciudad fue un importante centro religioso a lo largo de gran parte de la historia de Egipto, aunque la ciudad quedó desocupada durante unos 1.500 antes de que volviera a asentarse una población en el lugar.

Como Buto estuvo deshabitada en varios períodos, los edificios y los depósitos culturales acumulados guardan debajo restos arqueológicos anteriores. Algunos de esos restos están bajo gruesas capas de arcilla y sedimento, y partes de los depósitos arqueológicos se extienden por debajo del nivel de agua de superficie, con lo que la excavación profunda convencional es considerablemente más dificultosa.

Para sortear estos obstáculos, los investigadores recurrieron a imágenes satelitales. Con el satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea, buscaron patrones que indicaran antiguas estructuras subterráneas.

Encontraron una gran anomalía en forma de óvalo bajo un montículo llamado Kom C. La anomalía tenía 128 metros por 62 metros. Eso les ayudó a identificar un área que investigarían en mayor profundidad como tomografía de resistividad eléctrica para obtener una imagen más detallada de lo que había bajo la superficie.

Lo siguiente fue el estudio geofísico, con 15 líneas paralelas de estudio. A lo largo de esas líneas insertaron cientos de electrodos metálicos en el suelo y los conectaron a un sistema de medición con multi-electrodos. Al enviar corrientes eléctricas por el suelo y medir las diferencias de voltaje resultantes, lograron crear modelos del paisaje subterráneo.

Los escaneos revelaron varias capas de restos arqueológicos que incluye un muro de barro a unos 3 a 6 metros de profundidad. También encontraron una capa de arena en lo profundo, tal vez un cimiento artificial para la estructura.

La estructura subterránea

Para confirmar lo que se veía en los escaneos, los investigadores excavaron un área de 10 metros por 10 metros, a una profundidad de unos 6 a 7 metros. Encontraron varios muros de ladrillos de barro sobre la capa de arena, y diferentes objetos relacionados con prácticas religiosas.

Entre los objetos había amuletos que representaban a deidades egipcias, incluyendo a Wadjet, y un pequeño cuenco para ofrendas. Eso sugiere que el complejo quizá fuera un templo secundario pero también podría haber sido un complejo de servicios religiosos, la residencia sacerdotal, o incluso una estructura funeraria. Se requerirán más excavaciones para poder definir con precisión cuál era su función.

Los investigadores calculan que el complejo data de finales del siglo VIII a.C. o del período de Saite (26ta dinastía) que gobernó Egipto durante los siglos VII y VI a.C. Creen que Buto fue abandonada tras el Reino Antiguo y que quedó desocupada durante unos 1.500 para eventualmente volver a ocuparse en el Tercer Período Intermedio. Para el período de Saite, el asentamiento ya estaba considerablemente activo.

La estructura brinda más datos y evidencia de un período de renovada actividad y sugiere que todavía puede haber partes del antiguo asentamiento que contengan edificios religiosos o administrativos, ocultos bajo capas arqueológicas posteriores.

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