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Unos arqueólogos descubrieron un enorme cálculo renal en una sepultura de la Edad de Bronce, y parece de veras doloroso

"Sus últimos años probablemente se vieron marcados por un dolor considerable y más o menos constante”.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En la Edad de Bronce la vida de las personas no era nada fácil, pero parece haber sido especialmente difícil para un hombre cuyos restos se descubrieron en Rusia. En sus huesos se encontraron fracturas y quistes, lo que apunta a un estilo de vida de duro trabajo físico. Y lo peor de todo es que sufría de algo a lo que muchos le tememos: cálculos renales.

En el trabajo que se publicó en Archaeological and Anthropological Sciences, los arqueólogos informan sobre el descubrimiento de lo que denominan “cálculo urinario de origen infeccioso”, en un hombre sepultado en el cementerio Ipatovo-5 de Rusia. Basándose en la evidencia disponible, el equipo cree que el cálculo muy probablemente fuera del tracto urinario superior, es decir de los riñones y uréteres. La piedra medía unos 21 por 17 milímetros, es de color amarronado, con forma redondeada y varias protuberancias. El hombre tendría entre 40 y 49 años al momento de su muerte, y el cálculo renal es indicio de una mala salud urogenital que tiene que haber afectado terriblemente su calidad de vida, según afirman en el trabajo.

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© Berezina et al., 2026

La infección de este hombre no era “un breve episodio”, le dijo a Live Science Natalia Berezina, autora principal del trabajo y antropóloga de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, Rusia. Sus últimos años probablemente se vieron marcados por un dolor considerable y más o menos constante”.

Algo de contexto

No es la primera vez que los científicos encuentran “concreciones biológicas calcificadas” en restos humanos antiguos y prehistóricos. Pero son hallazgos inusuales debido a que estas piedras son frágiles. Los cálculos hallados brindan “excepcionales oportunidades para investigar las patologías y el estilo de vida de la antigüedad”, según el trabajo.

Se excavó el esqueleto en un cementerio cercano a la ciudad de Ipatovo, en el oeste de Rusia. Eso fue hace tiempo, ya que el estudio hace referencia a mediciones anteriores de las características craneales en 2007. El cementerio formaba parte de un campo con extensos , sepulturas en las que se echaba mucha tierra sobre una tumba.

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© Barefact via Wikimedia Commons (Public Domain)

Pequeño pero siniestro

Los huesos de este individuo estaban en relativo estado de preservación, y el esqueleto estaba casi completo, por lo que el equipo pudo recoger mucha información sobre su sexo, edad, señales de trauma y deformaciones en su columna, hombro, pelvis y articulaciones. Había muchos quistes en las articulaciones de las manos y pies, lo que probablemente fuera señal de gota. El hombre probablemente formara parte de una comunidad con una vida de exigencias físicas, en las estepas de lo que hoy es Rusia, según le dijo Berezina a Live Science.

Cuando encontraron el cálculo renal, estaba dentro de una bolsa que contenía huesos de la mano recogidos al excavar el esqueleto y se destacaba entre lo que contenía la bolsa. Tenía una rotura en la superficie, con estructuras como de cristales, y el equipo por eso investigó mediante técnicas avanzadas de rayos X y escaneos.

Identificaron varios minerales comunes además de whitlockita, una sal de calcio relacionada con la actividad bacteriana, lo que sugiere que su origen era infeccioso. La whitlockita aparece en los cálculos, que son partículas sólidas que se van formando en el sistema urinario y se originan en los riñones o la próstata según los sistemas modernos de clasificación, señalan los investigadores.

Preguntas sin respuesta

Lamentablemente, el equipo no pudo identificar con certeza de dónde provenía esta piedra o por qué tendría problemas del tracto urinario este hombre. Es una limitación inherente al mineral, más que a las herramientas de análisis, ya que las firmas mineralógicas que sobrevivieron al paso del tiempo no son “específicas de cada órgano”. La whitlockita aparece en los cálculos renales y de próstata, por lo que esto último no se puede descartar.

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©Berezina et al., 2026

Para el equipo habría sido de utilidad saber dónde se encontró originalmente este cálculo. Pero como los cálculos a veces pasan a la vejiga, eso tampoco les habría brindado certezas. La evidencia parece indicar que el hombre sufría una infección crónica del tracto urinario superior. Sin embargo, más allá de eso, lo que sí creen es que este pobre hombre muy probablemente sufriera fuertes dolores.

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