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Ikea Sonos Symfonisk: cómprate uno de estos altavoces antes de que Sonos decida que son demasiado baratos

Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)

Así que estas pensando en comprarte uno de esos altavoces de Ikea, pero no lo tienes muy claro, ¿eh? En Gizmodo hemos pasado varias semanas con los dos modelos de Sonos Symfonisk y quizá podamos resolver algunas de tus dudas. De momento te resolvemos la primera: hazte con uno de ellos ya mismo.

Conozco los altavoces Sonos prácticamente desde que llegaron a España hace... ¿10 años? ¿12? Quizá fue hace 15 años. No recuerdo le fecha, pero lo que sí recuerdo es toparme con aquella marca de altavoces completamente desconocida en un rincón del Stand de Motorola en el Mobile World Congress. La responsable de Sonos me hablaba y me hablaba de su por aquel entonces novedoso sistema multihabitación (hoy es una tecnología que ya ofrecen muchas marcas), pero yo no la escuchaba. Estaba demasiado absorto en la gloria de sonido que salía de aquellos altavoces.

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Desde entonces siempre ha habido algún Sonos en mi casa. Primero fueron los excepcionales Sonos Play:5, luego los Play:3 (hoy discontinuados), y el Sonos One. Nunca he tenido la barra de sonido ni el Subwoofer porque cuestan un dineral, pero sé de sobra de lo que son capaces. El problema con los Sonos es que para no ser unos altavoces de grado audiófilo no son especialmente baratos. Esa es precisamente la razón por la que deberías hacerte con unos Ikea Symfonisk. Son los Sonos más baratos que vas a encontrar en mucho tiempo.

¿Cómo has dicho que se llaman?

Sáltate este apartado si ya estas familiarizado con los productos Sonos. Hablamos de una marca Californiana relativamente reciente en el mercado (se fundó en 2002). Su especialidad son los altavoces conectados en lo que ellos llaman sonido multihabitación. Los altavoces inalámbricos normales se conectan mediante Bluetooth a nuestro móvil o dispositivo donde reproducimos música. Los Sonos no. Lo que hacen es conectarse a la wifi de casa y formar una red que podemos controlar desde una aplicación para móviles (iOS o Android).

Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)

El invento no es nuevo ni exclusivo, pero hay que concederle a Sonos el haber sido la que antes lo ha desarrollado con éxito ¿Qué utilidad tiene ? La primera es la de tener un sistema estéreo puro sin cables. Desde la aplicación podemos agrupar los altavoces para que reproduzcan lo mismo al mismo tiempo, por lo que bastan dos Sonos para tener un convincente sonido estéreo en el salón muy diferente al que emana de un solo altavoz, por muy estéreo que sea.

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La segunda utilidad es poder reproducir diferente música al mismo tiempo. Pones un altavoz en la cocina, otro en el salón, y puedes hacer sonar diferentes listas desde un mismo dispositivo. Es muy útil para fiestas también. Finalmente, Sonos tiene algunas soluciones muy ingeniosas que permite amplificar nuestros viejos altavoces y conectarlos a su red inalámbrica (Sonos Amp), o conectar equipos HiFi (Sonos Port).

Sonos Symfonisk

En diciembre de 2017, la compañía anunció una colaboración con Ikea para desarrollar dos nuevos altavoces, pero no salieron a la venta hasta agosto de este mismo año. Esos dos altavoces se llaman Sonos Symfonisk y vienen en dos formatos, el primero es un altavoz-lámpara, y el otro es un altavoz convencional rectangular con un giro interesante: se puede usar como estantería gracias a un sistema de soporte que permite fijarlo a la pared. Ambos están disponibles en blanco y en un gris muy oscuro. Por cierto, los anclajes para convertir el Symfonisk en estantería no vienen incluidos. Se venden aparte y cuestan 10 euros. El altavoz lámpara tampoco incluye bombilla.

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A nivel de diseño el más llamativo de la pareja es el modelo-lámpara. El sistema de altavoces está contenido en una cápsula con forma de vasija sobre la que se fija una pantalla de cristal ahumado. El sistema de anclaje no puede ser más cómodo. Tan solo hay que girarla hasta que sientas un suave clic.

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A nivel de diseño, este Symfonisk se inspira en las lámparas de aceite tradicionales que los hogares tenían en el siglo XIX. Hasta la base parece un plato y el pequeño interruptor circular para encender y apagar la luz imita al regulador de llama de aquellas reliquias. La vasija que contiene el sistema de sonido está recubierta de una malla para proteger los altavoces, y hasta el cable de la toma de corriente está encordado. En general, la fabricación se siente bastante más cuidada que la media de lo que podemos encontrar en Ikea.

El casquillo es de tipo e14 (de rosca fina, que dirían algunos) y soporta bombillas de bajo consumo de hasta 7 vatios. Lo normal es usar una bombilla LED equivalente a una incandescente de unos 35 o 40 vatios. La pantalla tamiza la luz con un efecto muy agradable, pero no se trata de una buena solución si lo que quieres es leer (a menos que te pongas al lado). Se trata, sobre todo, de una lámpara decorativa.

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La buena noticia es que es perfectamente compatible con bombillas LED de colores o con bombillas programables. En mi caso le puse una de estas últimas, lo que da mucho juego para crear diferentes ambientes en función del color de la luz.

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El Symfonisk estantería es muchísimo más simple que su compañero de catálogo. Tiene una pantalla de tela extraible que tapa los altavoces y un cuerpo en plástico mate agradable pero no especialmente lujoso. La parte trasera está llena de entrantes y huecos de aspecto raro. Son para insertar los dos tipos diferentes de anclaje. El altavoz se puede fijar a la pared y hace las veces de pequeña estantería (soporta hasta 3 kilos). También podemos colgarlo de los rieles Kungsfors y Fintorp en una cocina.

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Controles y conexiones

Los dos Symfonisk funcionan igual. Solo tienen dos conectores: ethernet y toma de corriente. El primero se usa para conectar el altavoz directamente al router en el improbable caso de que no tengamos wifi en casa, o esta tenga mala señal en la zona en la que tengamos el altavoz. Los controles se reducen a tres botones: los dos de volumen y uno para pausar o reanudar la reproducción.

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El resto de funciones se realizan desde la aplicación de Sonos, que es un puente para servicios musicales compatible con una larga lista que incluye, Spotify, Tidal, Apple Music, Google Play Music, Deezer, SoundCloud, Amazon Music, Napster, TuneIn, Qobuz, TIDAL, Last.fm, y YouTube Music. También es compatible con Apple AirPlay 2 si eres de los que usan ese sistema para conectar altavoces.

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Para comenzar a usar el altavoz solo hay que instalar la aplicación, encontrar el dispositivo en la red (una tarea que se resuelve en cuestión de segundos), y añadir los servicios musicales que usemos habitualmente. Si eres de los que escuchan música en formato físico la cosa se complica. Vas a necesitar el Sonos Port para conectar los symfonisk a tu equipo HiFi.

La aplicación es un poco contraintuitiva al principio, pero no se tarda mucho en aprender a manejarla. Mi mayor problema con ella es algo que no ha cambiado desde que comencé a usar altavoces de la compañía. La app Sonos funciona a modo de puente entre tus servicios musicales y los altavoces, lo que significa que a veces hay un ligerísimo retardo entre el momento en el que le das a play y el momento en el que comienza a sonar. Una vez que descubres que ese retardo existe simplemente aprendes a vivir con él, pero es un poco raro al principio.

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La buena noticia es que los Symfonisk son equipos Sonos en todo lo que a conexiones se refiere. Se conectan a la red Sonos y pueden usarse en conjunción con cualquier otro equipo de la compañía. Podemos, por ejemplo, usarlos junto a una barra de sonido Sonos, o a un Play:5 que ya tengamos en casa. La compatibilidad es perfecta.

Calidad de sonido

Sonos ha sido especialmente parca en detalles sobre el sistema de sonido que los Symfonisk llevan en su interior. Supuestamente ambos llevan el mismo grupo de altavoces que el Sonos One SL, o sea, un altavoz de agudos, y otro para los medios y graves junto a un radiador pasivo para potenciar estos últimos. El aspecto de la caja en el modelo estantería parece corroborar esa distribución. Al igual que el Sonos One SL, ninguno de los Symfonisk tiene micrófonos por lo que no son compatibles con asistentes inteligentes de ningún tipo. Ni Siri, ni Google, ni Alexa.

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Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)

La cuestión es que los Symfonisk suenan mucho mejor de lo que su precio da a entender. El mejor sonido de los dos se lo lleva el modelo lámpara. Que sepamos, no tiene más o mejores altavoces que el de estantería, pero su caja de resonancia es mayor, y la forma de vasija es mucho más robusta a la hora de disipar las vibraciones de los graves. En mi caso lo coloqué sobre un mueble de madera antiguo que probablemente también ayuda a reforzar un poco los graves. Sea como sea, suena mejor de lo que probablemente tiene derecho a sonar por ese precio. Hay que tener un oído realmente fino para encontrar diferencia entre el Symfonisk lámpara y el Sonos One SL.

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El modelo estantería no disfruta de tan buena calidad de sonido. Los medios y los agudos suenan menos redondos, y los graves sufren un bajón considerable. Pese a todo no puedo decir que tenga mal sonido. Es un sonido más que digno teniendo en cuenta su precio y tamaño. Lo que pasa es que el Symfonisk lámpara sencillamente se sale en términos de calidad-precio.

Conclusiones

No dejo de preguntarme si Sonos llegará a sacar más versiones de sus altavoces en colaboración con Ikea cuando se de cuenta de lo que ha hecho con los Symfonisk. Por supuesto, estoy bromeando. Seguro que los altavoces desarrollados con Ikea son el producto de una estrategia muy meditada, pero visto desde fuera no dejan de parecer echar piedras contra su propio tejado, especialmente en las gamas más bajas.

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Puede que los Symfonisk no suenen tan maravillosamente bien como los altavoces fabricados directamente por Sonos, pero tienen a su favor el ser más baratos y encima plenamente compatibles con la tecnología multihabitación desarrollada por la compañía californiana. Un Sonos One SL cuesta 199 euros. El Symfonisk lámpara cuesta 179 euros, y además es una lámpara (si es que esto es un aliciente para ti). El sonido de ambos es realmente difícil de distinguir.

Foto: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)
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El modelo de estantería no suena tan bien como el Sonos One SL, pero suena razonablemente bien (o muy bien si tenemos en cuenta que solo cuesta 99 euros). Sencillamente no vas a encontrar unos altavoces Sonos más baratos que los Symfonisk.

Supongo que eso es precisamente lo que buscaba Sonos: lanzar dos modelos de entrada con los que la gente conozca su sistema y su excelente calidad de sonido. Si ya tienes dos lámparas de mesa compatibles con este sistema es más probable que consideres la idea de hacerte, por ejemplo, con una barra de sonido Sonos Bar de 449 euros. Mi pregunta es hasta qué punto los Symfonisk le comerán terreno a los Sonos One y One SL. Sea como sea, si buscas buen sonido con todas las opciones de escalarlo en el futuro y por poco dinero, los Symfonisk son una compra inmejorable. Ve a por ellos de cabeza.

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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