Saltar al contenido
Ciencia

Impactante video de orcas devorando el hígado de un gran tiburón blanco

Una manada de orcas en el golfo de California aprendió a paralizar efectivamente a los ejemplares jóvenes de grandes tiburones blancos
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

No es por nada que se las llama “ballenas asesinas”. Son grandes depredadores que pueden cazar en manada y usan ataques coordinados, además de técnicas especializadas para fulminar a sus presas.

Unos científicos captaron recientemente imágenes impactantes con un drone, de una manada de orcas que en el golfo de California matan a jóvenes grandes tiburones blancos volteándolos y devorando sus hígados. Los investigadores describieron los ataques en un nuevo trabajo publicado el lunes en Frontiers in Marine Science

El video muestra el trabajo del autor principal Erick Higuera, biólogo marino y productor de filmaciones de vida submarina, junto a Marco Villegas. Higuera ha estado filmando y estudiando a las orcas durante más de una década, pero observó por primera vez esta conducta particular de cacería de tiburones en agosto de 2020. Al principio, basándose en las imágenes del drone, no podía determinar qué especie de tiburón cazaba la manada.

“Pensé: ‘Bueno, tal vez sea un tiburón tigre de arena’ de esos que son parecidos. Pero nunca pensé que sería un gran tiburón blanco”, le dijo Higuera a Gizmodo.

Conducta salvaje

Si bien se considera que son infrecuentes las interacciones entre estos dos depredadores letales, los científicos sí han documentado ataques de orca contra grandes tiburones blancos en Sudáfrica, Australia y otras áreas de la costa de California. Las ballenas asesinas apuntan a estos tiburones porque sus hígados son ricos en nutrientes y pueden llegar a pesar unos 600 kilogramos, según Higuera, lo que equivale a una cuarta parte de la masa total del tiburón. 

Como estrategia, es común que las orcas volteen al tiburón para inducirlo a un estado de inmovilidad tónica, ya que eso paraliza temporalmente al tiburón e impide que se defienda. Además, las orcas logran así el acceso directo a su hígado.

Lo particular en esta manada de orcas del golfo de California es que cazan ejemplares jóvenes de gran tiburón blanco en lugar de atacar a los adultos, le dijo a Gizmodo el coautor del trabajo Salvador Jorgensen, ecólogo marino y profesor adjunto de la Universidad Estatal de California Monterey Bay.

Las orcas tienen que cazar ejemplares adultos de gran tiburón blanco porque la recompensa es mayor. “Tienen el hígado mucho más grande. Pero lo que estamos viendo en el golfo de California es que suelen ir tras los ejemplares más pequeños, de uno o dos años de edad”, explicó Jorgensen. 

Se requerirá más trabajo de investigación para determinar qué es lo que impulsa a estas orcas a cazar ejemplares jóvenes en lugar de adultos, aunque los autores de este estudio tienen algunas ideas en cuanto a las ventajas que podría ofrecer esta estrategia. 

Cambio de tácticas de cacería

Lo que le falta al joven gran tiburón blanco en tamaño de su hígado tal vez se compense en términos de simplificar la cacería. Es más fácil voltear sobre su lomo a un gran tiburón blanco más joven, y con ello es más sencillo matarlo.

Los ejemplares jóvenes de gran tiburón blanco también pueden ser más incautos. Los ejemplares adultos tienen una capacidad avanzada de percibir la cercanía de las orcas. “Si perciben siquiera un indicio de que hay una orca cerca, los tiburones adultos huyen del lugar”, explicó Jorgensen. Si se trata de una conducta aprendida, eso podría sugerir que los ejemplares jóvenes son más vulnerables a los ataques de las orcas, afirmó.

“Es posible que no hayan desarrollado todavía una estrategia para huir”, sugirió Higuera.

El cambio climático también podría tener un rol. Aumentada la frecuencia de eventos de El Niño y las olas de calor marino en el Océano Pacífico, quizá haya cambiado la ubicación de las áreas de crianza de los grandes tiburones blancos, con lo que su presencia en el golfo de California es mayor. Ese cambio quizá sea lo que le brindó a esta manada de orcas la oportunidad, con cantidad de ejemplares jóvenes en la temporada.

Más allá del motivo, el haber documentado por primera vez los ataques reiterados de orcas contra jóvenes tiburones blancos hace que surjan nuevas preguntas sobre ambas especies y sus interacciones. “Hoy es casi increíble que podamos tener sensores y cámaras en todos los lugares posibles, porque permite que descubramos cosas nuevas. Sigue habiendo misterios como este en el océano”, dijo Jorgensen.

Compartir esta historia

Artículos relacionados