Amazon Go es el supermercado del futuro, al menos según la compañía de Jeff Bezos, fundador del gigante de las compras por internet. Recientemente tuve la oportunidad de visitar una de estas tiendas y me hice la pregunta que muchos seguro se están haciendo: en un supermercado sin cajeros ni filas, ¿se puede robar?

La respuesta corta es: lo he intentado y no se puede.

O al menos no se puede engañar al sistema.

La idea de Amazon Go nació como una tienda de alimentos, golosinas, bebidas y objetos varios en la que puedes entrar, tomar las cosas de los estantes, meterlas en tus bolsillos, mochila o bolsa, y salir del establecimiento sin tener que hacer fila, pagarle a un cajero o ni siquiera tocar el dinero que llevas en la billetera. Y si no llevas nada, tampoco hay problema.

Todo es automatizado. Es tan sencillo como tomar esa gaseosa que te quieres tomar y una bolsa de patatas fritas, y salir de la tienda. El sistema lo hará todo por ti: te cobrará y te enviará tu factura por correo como cualquier compra en Amazon.

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“Es una idea demasiado buena para ser real”, pensé al acercarme a la tienda ubicada en 5th & Marion St. en la ciudad de Seattle, cuna de Amazon. Pero al salir del supermercado, unos 8 minutos más tarde, me di cuenta que todo funciona como lo había prometido. La única razón por la que tardé tanto en la tienda es porque intenté engañar al sistema, pero fracasé.

Foto: Eduardo Marín (Gizmodo en Español)

Antes de hacer uso de un establecimiento de Amazon Go tienes que descargar la app de las tiendas en tu smartphone, e iniciar sesión con tu cuenta de Amazon de siempre. Una vez lo hagas, la app te mostrará un código QR que será tu “llave” para acceder.

Al entrar a la tienda lo primero que tienes que hacer es escanear el código QR en los lectores ubicados tras pasar la puerta. En mi caso no estaba solo, sino que iba acompañado de mi amigo Norman de FayerWayer, y eso no fue problema. Si estás acompañado puedes usar tu mismo código QR para dejar entrar a las personas que están contigo. El sistema sabrá, sin errores, que todo lo que ellos tomen también deben cobrártelo a ti.

Y la precisión con la que funciona es impresionante. Si tomas una lata de Red Bull, la app la añadirá al “carrito” de compras. Cuando mi amigo tomaba algo, también lo añadía a mi lista de compras, sin importar si se encontraba en otro pasillo de la tienda, lejos de mi. Norman quería llevarse una taza de souvenir de la tienda, pero dudaba si comprarla o no. La tomó y la devolvió del estante un par de veces, y el sistema supo si cobrarla o no, dado que reconoce si al final te arrepientes de tu decisión. No te cobrará nada que no salga de la tienda contigo.

¿Cómo sabe lo que hago, o hacemos, y las cosas que nos llevamos de la tienda? La respuesta, o parte de ella, en la siguiente imagen.

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Foto: Eduardo Marín (Gizmodo en Español)

Al mirar hacia arriba encontré docenas de sensores y cámaras, las cuales usan un sistema basado en la visión computarizada y el deep learning (o aprendizaje automatizado) para reconocer patrones y comprobar todo lo que te llevas y lo que devuelves. El sistema, supuestamente, no utiliza reconocimiento facial, pero sí debe usar alguna técnica biométrica para reconocer todo lo que tomas tu y quienes están junto a ti.

De cualquier forma, me pregunté cuán fiable sería este sistema, y si podría engañarlo. ¿Cómo probarlo? Pues intentando robar, por supuesto. Algunas de mis pruebas consistieron en intentar obstruir la visión de las cámaras y sensores, o sacar objetos del final del estante, ocultarlos con la mano, con mi abrigo, meter en el estante de Skittles y hacer como si saco pero no sacar nada, aunque luego sí lo hice, para ver si me cobraba dos unidades. También metí la mano al fondo del estante de unas gominolas que quería llevarme y lo notó. Los estantes cuentan con sensores internos, además de los del techo, incluyendo sensores de peso que evitarán que hagas algo como tomar esa lata de Red Bull, beberte el contenido y la vuelvas a colocar en el estante para que la app no te la cobre.

No funciona. Sí la cobra.

No es que me haya sucedido a mí, no.

Imagen: Eduardo Marín (Gizmodo en Español)

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Al final, los sensores detectaron todos los objetos que sacamos de la tienda, y un par de minutos más tarde recibí la factura en la app y en mi correo electrónico. Todo fue increíblemente fácil, rápido y me hizo pensar en la posibilidad de algún día ver esto en países de Latinoamérica, en España o incluso en más ciudades de Estados Unidos.

Pero la realidad es que es difícil implementar algo así y requiere de una mentalidad que no implique hacerse preguntas como las que me hice al entrar a esta tienda por primera vez. Amazon dice que estos establecimientos están diseñados basándose en un “sistema de honor”, lo que implica que no esperan que la gente desee robar. De hacerlo, nada impediría sencillamente saltar la barrera en la entrada, ¿para qué usar el código QR si lo que planeas es robar?

Es por eso que tomará mucho tiempo antes de que el supermercado del futuro llegue a nuestros barrios, y es por eso que ni siquiera en Seattle, la cuna de Amazon, se han atrevido a vender algo más que golosinas, comida y bebidas. Los Kindles, los Echos y los smartphones están más seguros en sus almacenes, al menos no por ahora.