El barco fue localizado en 2024, pero nadie lo había visto de cerca
El último barco de Ernest Shackleton vuelve a emerger de la oscuridad, aunque permanecerá en el fondo del mar. Una expedición encabezada por la Royal Canadian Geographical Society y la Woods Hole Oceanographic Institution obtuvo las primeras imágenes cercanas del naufragio del Quest, hundido hace más de seis décadas.
El pecio no se encuentra frente a Groenlandia, sino en el mar de Labrador, frente a la provincia canadiense de Terranova y Labrador. Fue localizado mediante un sonar de barrido lateral en junio de 2024, a 390 metros de profundidad y apenas 2,5 kilómetros de su última posición conocida. Hasta ahora, sin embargo, solo existían imágenes acústicas del fondo marino.
La expedición de 2026 regresó al lugar con el vehículo operado remotamente Falcon y el sumergible tripulado Alvin, perteneciente a la Woods Hole Oceanographic Institution. Este último fue también el primer submarino que llevó investigadores hasta el naufragio del Titanic hace 40 años.

Corales, peces y redes cubren el histórico naufragio
Las nuevas grabaciones muestran que todavía pueden distinguirse la proa, parte de la cubierta y algunos ojos de buey. El mástil principal se encuentra derribado junto al casco y existen daños mayores de los que sugerían inicialmente las imágenes de sonar.
El barco se ha convertido además en un ecosistema submarino. Los investigadores observaron corales rosados y diferentes especies de peces, entre ellos bacalaos, gallinetas y peces lobo. Grandes redes de pesca abandonadas cubren algunas partes del naufragio y dificultan la documentación de su estructura.
El equipo no pretende recuperar el barco. Durante tres días utilizará cámaras de alta resolución y tecnología canadiense de fotogrametría para registrar miles de imágenes desde distintos ángulos. Con ellas espera crear un gemelo digital tridimensional que permita estudiar el Quest y mostrarlo al público sin alterar el frágil yacimiento.
El barco donde murió Ernest Shackleton
El Quest fue construido en Noruega en 1917 y adquirido por Shackleton para la expedición Shackleton-Rowett. El explorador pretendía estudiar islas y regiones poco conocidas del área subantártica, pero murió de un ataque cardíaco el 5 de enero de 1922, mientras el barco permanecía anclado cerca de Georgia del Sur. Tenía 47 años.
Su muerte suele considerarse el cierre simbólico de la Edad Heroica de la exploración antártica. Después, el barco regresó a propietarios noruegos y participó en expediciones, operaciones de rescate y trabajos como buque de caza de focas. También prestó servicio en la Armada Real Canadiense durante la Segunda Guerra Mundial.
El Quest terminó hundiéndose el 5 de mayo de 1962, cuando el hielo dañó su casco en el mar de Labrador. Toda la tripulación noruega consiguió sobrevivir.
Shackleton se hizo legendario por salvar a toda su tripulación
La fama de Shackleton está relacionada sobre todo con el fracaso de su expedición a bordo del Endurance. El barco quedó atrapado y fue aplastado por el hielo del mar de Weddell en 1915, antes de que el grupo pudiera iniciar su intento de cruzar la Antártida.
Los 28 integrantes sobrevivieron sobre el hielo y posteriormente alcanzaron la isla Elefante en pequeños botes. Shackleton y otros cinco hombres navegaron unos 1.290 kilómetros hasta Georgia del Sur en el James Caird. Después de atravesar la isla, organizó varios intentos de rescate hasta recuperar al resto de la expedición en agosto de 1916. Ninguno murió.
El hallazgo del Quest no revela un barco perdido desconocido: completa físicamente la historia del último viaje de uno de los exploradores más célebres del siglo XX. Más de cien años después de que Shackleton caminara sobre su cubierta, un submarino volvió a colocar ojos humanos frente a ella.