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Ciencia

La arqueología se equivocó: había determinado en que se trataba de cascos romanos, pero ahora, 36 años después, se descubrió que no lo son

Cuando se descubrió una cantidad de antiguos cascos junto a la costa de España los arqueólogos pensaron que eran romanos, y hoy saben que cometieron un error
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En 1990 unos arqueólogos españoles recuperaron 43 cascos del fondo del mar. En ese momento la evidencia sugería que eran cascos romanos, y eso fue lo que creyeron los investigadores durante más de 30 años. Pero resulta que se habían equivocado.

Cuando los investigadores estudiaron los objetos con datación por radiocarbono, ubicaron la antigüedad de los cascos entre finales del siglo 14 y comienzos del 15, y eso implicaba que no pertenecían al imperio romano, mucho más antiguo. Los resultados, publicados recientemente en Antiquity, sugieren que los cascos se fabricaron en la región durante “un período de inseguridad marítima a lo largo de la costa valenciana”, según señalan los autores del trabajo. Suponiendo que las nuevas fechas estén en lo cierto, la colección representa “la mayor cantidad de cascos medievales” que se hayan encontrado en el oeste del Mediterráneo, declararon los investigadores.

“Estamos viendo evidencia directa de tráfico de armas a gran escala”, señaló Raimon Graells, coautor del trabajo y arqueólogo de la Universidad de Alicante, España. “Este descubrimiento revela una red de intercambio y comunicación mucho más compleja de lo que se pensaba”.

En la evaluación inicial de los objetos, los investigadores trazaron comparaciones con sitios similares para determinar su antigüedad. Fue lo que sucedió en 1990 con los cascos hallados a unos 6 metros de profundidad, bajo las aguas de Benicarló, municipio en el noreste de España.

Antes, los arqueólogos habían recogido otros materiales más evidentemente atribuidos a los tiempos del imperio romano, y por eso los investigadores supusieron que los cascos eran de una época similar. Según el trabajo, con frecuencia se habían encontrado cascos romanos en el este de la Península Ibérica por lo que los científicos infirieron que este era uno de esos casos.

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Ensamblaje Benicarlo
© Frallicciardi et al., 2026
Benicarlo Ensamblaje
© Frallicciardi et al., 2026

Desde entonces los cascos estuvieron en laboratorios, museos y otras instituciones, preservados en distintos grados, pero para este trabajo reciente, el equipo evaluó los casos y eligió los cinco que mejor preservados estaban para investigarlos en mayor detalle. Luego llevaron a cabo la datación por radiocarbono, y análisis químicos. Las muestras seleccionadas también tenían rastros de textiles que forraban los cascos por dentro, y eso ayudó a que los investigadores calcularan cuándo se habían utilizado.

Dejando de lado la suposición de que los cascos tenían que ser romanos, quedaba el desafío de identificar cuándo se habían fabricado, según declaró Manuel Frallicciardi, autor principal del trabajo.

“Al principio resultaba difícil ubicarlos en una época en particular porque presentaban características del período romano tardío pero también, de potenciales piezas medievales inspiradas en tradiciones clásicas”, dijo Frallicciardi, estudiante del doctorado en la Universidad de Alicante. En el mejor de los casos, los cascos eran vagamente parecidos a diseños ingleses del siglo 14, pero no resultaban idénticos.

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Ilustracion De Cascos
© Wikimedia Commons via Frallicciardi et al., 2026

Los resultados de la datación por radiocarbono basada en mediciones independientes de dos laboratorios fueron más concretos. El análisis ubicó el uso de los cascos “entre el último cuarto del siglo 14 d.C. y principios del siglo 15”, indica el trabajo publicado.

El equipo no tiene certezas definidas sobre el contexto histórico relevante de estos cascos. Presentan algunas suposiciones fundamentadas. Es probable que se hayan fabricado en talleres pequeños antes de que en Italia se difundiera el uso de armaduras.

El período asignado a los cascos “se vio marcado por profunda turbulencia política y frecuentes conflictos armados”, por lo que no sorprende que el equipamiento militar terminara bajo el agua del mar durante siglos, según el trabajo. En todo caso, los cascos son “evidencia material inusual de una fase intermedia que todavía no se ha documentado por completo en los registros arqueológicos”, indican los autores.

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