Pocas ideas de la economía del bienestar se hicieron tan populares como la curva de la felicidad. Según esta teoría, la satisfacción con la vida es alta en la juventud, cae a lo largo de la adultez, toca fondo en la mediana edad y vuelve a subir en la vejez. Dibujada en un gráfico, forma una U. Durante años, ese patrón sirvió para explicar desde la llamada crisis de los 40 hasta la serenidad de muchos jubilados.
Pero los datos más recientes sugieren que algo cambió. Y el cambio no está en la mediana edad, sino en los jóvenes.
Una curva que aparecía en todas partes

Uno de los principales defensores de la curva en U es el economista David Blanchflower, del Dartmouth College, en Estados Unidos. En un trabajo publicado en 2021 en la revista Journal of Population Economics, analizó datos de 145 países y encontró el mismo patrón en casi todos, tanto en países ricos como en desarrollo. En la versión preliminar del estudio, el punto más bajo de bienestar aparecía en promedio alrededor de los 47 años en los países avanzados y de los 48 en los países en desarrollo.
El análisis tenía en cuenta factores como el nivel educativo, el estado civil y la situación laboral, para aislar el efecto de la edad. Aun así, los autores aclaran que se trata de una asociación estadística: la curva no significa que todas las personas atraviesen una crisis a los 50, sino que, en promedio, el bienestar declarado tiende a ser menor en esa etapa.
Los jóvenes, cada vez peor

En los últimos años, el propio Blanchflower, junto con Alex Bryson y Xiaowei Xu, detectó que el patrón se está desdibujando. En un estudio publicado en agosto de 2025 en PLOS ONE, analizaron datos de Estados Unidos, el Reino Unido y una encuesta global realizada en 44 países entre 2020 y 2025, con más de 1,7 millones de respuestas.
La conclusión fue que la joroba de la infelicidad en la mediana edad desapareció en esos datos. En su lugar, el malestar ahora disminuye de forma bastante constante con la edad: los jóvenes, en especial los menores de 25 años, son los que reportan peores niveles de salud mental. En la encuesta global, el 13,4% de los menores de 25 superaba el umbral de malestar psicológico, frente al 5,6% del total de la muestra.
El deterioro parece haber comenzado alrededor de 2011 en algunos países y se agravó con la pandemia de COVID-19.
Por qué podría estar pasando
El estudio no permite establecer las causas, porque compara encuestas sucesivas y no sigue a las mismas personas a lo largo del tiempo. Pero los especialistas mencionan varios factores posibles. El psiquiatra Eduard Vieta, del Hospital Clínic de Barcelona, apunta a la inseguridad económica, las dificultades para acceder a la vivienda y el uso de las redes sociales. Otros investigadores señalan que el deterioro podría comenzar incluso antes, en la adolescencia temprana, una etapa que estos datos no cubren.
Un debate abierto
La curva en U tampoco es universal ni indiscutida. Algunos investigadores cuestionaron los métodos usados para detectarla, y análisis del Informe Mundial de la Felicidad muestran que el patrón varía según la región: en algunos países de habla inglesa y nórdicos, las personas mayores son más felices que los jóvenes, mientras que en otros, como Grecia o Croacia, ocurre lo contrario.
Uno de los grandes desafíos de este tipo de estudios es separar el efecto de la edad del efecto de la época en que se vive y de la generación a la que se pertenece. Un joven de hoy no solo es joven: también creció con teléfonos inteligentes, crisis económicas y una pandemia. Por eso, la pregunta de fondo sigue abierta: si los jóvenes actuales recuperarán el bienestar al envejecer, como predecía la curva, o si esta generación cargará con su malestar durante más tiempo.