El trastorno bipolar suele describirse como una enfermedad de extremos: euforia y depresión, hiperactividad y agotamiento, impulsividad y bloqueo. Sin embargo, durante años la investigación científica se centró sobre todo en uno de esos polos.
La depresión fue más estudiada, más medida y más comparada. La manía, en cambio, quedó en segundo plano. Ese desequilibrio acaba de cambiar.
Un equipo internacional de investigadores del Reino Unido e Italia ha logrado identificar las variantes genéticas que influyen exclusivamente en la manía, separándolas por primera vez del componente depresivo del trastorno bipolar.
El síntoma que define la enfermedad
La manía no es un estado de buen ánimo exagerado. Implica insomnio persistente, aumento extremo de la energía, pensamientos acelerados, impulsividad y, en algunos casos, conductas de riesgo. Es también el rasgo que diferencia al trastorno bipolar de otros trastornos del ánimo.
Según la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad afecta aproximadamente a una de cada 200 personas en el mundo y suele aparecer en la adolescencia o en la adultez temprana. A pesar de ello, su diagnóstico continúa siendo complejo y, en muchos casos, tardío.
Parte del problema es que los síntomas depresivos ocupan la mayor parte del tiempo clínico del paciente, mientras que los episodios maníacos pueden ser breves o difíciles de reconocer.
Separar la manía de la depresión

El nuevo estudio, publicado en Biological Psychiatry, partió de una pregunta concreta: ¿la manía tiene una base genética propia o comparte los mismos genes que la depresión?
Para responderla, los investigadores analizaron datos genéticos de más de 27.000 personas con trastorno bipolar y los compararon con información de más de 576.000 personas estudiadas por depresión.
La clave estuvo en el método.
Mediante un modelo estadístico avanzado, el equipo logró “restar” el componente genético de la depresión al del trastorno bipolar. De ese modo, aislaron lo que pertenece exclusivamente a la manía.
El resultado fue contundente.
El núcleo genético del trastorno bipolar
El análisis mostró que la manía explica el 81,5% de la base genética del trastorno bipolar, mientras que la depresión representa solo el 18,5% restante. En otras palabras: desde el punto de vista genético, la manía no es una parte más del cuadro clínico, sino su núcleo central.
Los investigadores identificaron 71 variantes genéticas asociadas únicamente a la manía, distribuidas en 37 regiones del genoma. De ellas, 18 nunca habían sido vinculadas antes al trastorno bipolar. Varias afectan a canales de calcio en las neuronas, estructuras fundamentales para la comunicación entre las células cerebrales y la regulación del estado de ánimo.
Un perfil genético distinto

El perfil genético de la manía también mostró diferencias llamativas respecto al trastorno bipolar analizado como un todo. Apareció una menor asociación con el consumo de sustancias y una relación más fuerte con rasgos como el bienestar subjetivo y el rendimiento cognitivo. Incluso al analizar casos con síntomas psicóticos, la manía mantuvo su peso genético dominante.
Para los investigadores, esto refuerza la idea de que la enfermedad no puede entenderse únicamente desde la depresión.
Qué puede cambiar a partir de ahora
Comprender la genética específica de la manía podría tener consecuencias prácticas importantes. Según los especialistas, este enfoque permitiría:
- mejorar el diagnóstico temprano
- diferenciar con mayor precisión los subtipos de trastorno bipolar
- avanzar hacia tratamientos personalizados
También podría ayudar a entender mejor por qué fármacos como el litio resultan eficaces en algunos pacientes y no en otros, al actuar sobre los canales de calcio identificados en el estudio.
El trabajo tiene limitaciones —solo incluyó personas de origen europeo y no analizó el cromosoma X—, pero abre una línea de investigación completamente nueva. La manía dejó de ser un síntoma difícil de encajar. Ahora tiene un mapa genético propio. Y con él, la posibilidad de comprender el trastorno bipolar desde su verdadero centro.