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Ciencia

La “cinta transportadora de las ballenas” mueve toneladas de nutrientes en el océano a través de la orina

Cuando las ballenas migran hacia aguas más cálidas para reproducirse, su orina lleva toneladas de nutrientes.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En 2010 dos investigadores de EE.UU. demostraron que el excremento de las ballenas redistribuye cantidades cruciales de nitrógeno desde las aguas profundas a las regiones costeras de menor profundidad. Un nuevo estudio muestra que la orina de las ballenas tiene una función parecida, y que acarrea nutrientes horizontalmente en los océanos.

Los investigadores descubrieron que las ballenas llevan miles de toneladas de nutrientes a lo largo de miles de kilómetros cuando migran desde las frías aguas donde se alimentan a las aguas más cálidas donde se reproducen. La mayor parte de los nutrientes está en su orina, pero la piel muerta, las carcazas y las placentas también contribuyen a lo que se ha dado en llamar la “cinta transportadora de ballenas”, según lo detalla un trabajo publicado el 10 de marzo en Nature Communications. 

“Debido a su tamaño las ballenas pueden hacer cosas que ningún otro animal puede hacer. Viven la vida a escala diferente”, dijo en declaraciones de la Universidad de Vermont Andrew Pershing, coautor del nuevo trabajo y oceanógrafo de la organización sin fines de lucro Climate Central. “Los nutrientes entran desde afuera y no, desde un río, gracias a estos animales migratorios. Es muy interesante y cambia la forma en que pensamos sobre los ecosistemas del océano. No pensamos que fuera de los humanos haya animales que tengan impacto a escala planetaria, pero eso es lo que sucede con las ballenas”.

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© A. Boersma & Nature Communications

 Distancias impensadas

Las rutas migratorias de las ballenas son más largas que las de cualquier otro mamífero. Las ballenas jorobadas del hemisferio sur viajan más de 8.000 kilómetros desde la Antártida hasta Costa Rica, y las ballenas grises recorren casi 11.200 km. desde Rusia hasta la Baja California. En el trabajo se demostró que estos extensos patrones de migración de las ballenas – que incluyen a las ballenas francas, las grises y las jorobadas – redistribuyen unas 4.000 toneladas de nitrógeno y 45.000 toneladas de biomasa a áreas costeras bajas en nutrientes año tras año.

“Se trata de aguas costeras cristalinas, señal de bajo nivel de nitrógeno, y muchas tienen ecosistemas de barreras de coral”, afirmó Joe Roman, biólogo de la Universidad de Vermont que también encabezó el estudio. “El movimiento de nitrógeno y otros nutrientes puede ser importante para el crecimiento del fitoplancton o algas microscópicas, y brindar alimento para los tiburones y otros peces, y muchos invertebrados”. 

Las aguas cálidas a las que acuden las ballenas para reproducirse y tener cría suelen ser regiones más pequeñas que las zonas en las que se alimentan. Como resultado, la redistribución de nutrientes a través d ela orina es “como recoger hojas para hacer compost para tu jardín”, explicó Roman, haciendo un paralelo con las hojas que rastrillamos y depositamos en un rincón del jardín. Por ejemplo, las ballenas jorobadas que migran desde el golfo de Alaska hasta Hawai depositan casi el doble de nutrientes en el Santuario Marino Nacional de Ballenas Jorobadas de las islas de Hawai en comparación con otros procesos físicos, según afirman los investigadores. 

Cinta transportadora o embudo

“Lo llamamos cinta transportadora de las ballenas, o podrías pensar en un embudo también, porque las ballenas se alimentan en áreas extensas, pero para encontrar pareja, reproducirse y dar a luz, solo necesitan un espacio relativamente confinado. Al principio los ballenatos no tienen la energía necesaria como para recorrer largas distancias, como lo hacen sus madres”, añadió Roman.

También, el estudio no toma en cuenta los nutrientes que redistribuyen las ballenas azules, que se cuentan entre los animales más grandes que hayan existido, porque hay muchos aspectos de su conducta que la ciencia no ha logrado develar. Eso significa que la cantidad de nutrientes que en realidad transportan las ballenas en el mundo probablemente sea mucho mayor a la calculada, sin contar además las cantidades que habrían redistribuido antes de que la actividad ballenera del siglo 20 diezmara a muchas poblaciones.

“Hay tanta gente que piensa que las plantas son los pulmones del planeta, que toman dióxido de carbono y producen  oxígeno. Pero los animales tienen un importante papel en el traslado de nutrientes. Las aves marinas transportan nitrógeno y fósforo desde el océano hacia tierra firme en su excremento, lo que aumenta la densidad de la vegetación en las islas. Los animales son el sistema circulatorio del planeta, y las ballenas son su ejemplo más acabado”.

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