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Ciencia

La contaminación del aire está confundiendo a las abejas: científicos descubren que altera el olor de las flores y dificulta la polinización

Un estudio de la Universidad de Reading reveló que la contaminación atmosférica modifica las señales químicas que utilizan las abejas y otros insectos para encontrar flores. Los investigadores descubrieron que el ozono y los óxidos de nitrógeno pueden reducir considerablemente su actividad, poniendo en riesgo la polinización y el equilibrio de los ecosistemas.
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Las abejas no dependen únicamente de los colores para encontrar flores. Su olfato también desempeña un papel fundamental, ya que les permite detectar los aromas que emiten las plantas y localizar fuentes de néctar y polen.

Sin embargo, una nueva investigación científica advierte que la contaminación del aire está alterando esas señales naturales, dificultando la búsqueda de alimento de los insectos polinizadores.

El estudio, dirigido por científicos de la Universidad de Reading y publicado en Frontiers in Ecology and the Environment, analizó 22 investigaciones experimentales sobre los efectos del ozono y los óxidos de nitrógeno en la polinización.

La contaminación puede reducir hasta un 68 % la actividad de los polinizadores

Los investigadores encontraron que la exposición a concentraciones elevadas de ozono se relacionaba con una reducción media del 42 % en el rendimiento de los polinizadores.

En el caso de los óxidos de nitrógeno, la disminución alcanzó el 46 %, mientras que la combinación de ambos contaminantes se asoció con una reducción media del 68 %.

Estas cifras representan diferentes respuestas observadas en los experimentos y no significan que todas las abejas pierdan exactamente ese porcentaje de capacidad olfativa.

No obstante, los resultados demuestran que la contaminación atmosférica puede interferir considerablemente en las interacciones entre las flores y los insectos.

La contaminación del aire está confundiendo a las abejas: científicos descubren que altera el olor de las flores y dificulta la polinización
© İbrahim Özdemir – Unsplash.

Cómo el aire contaminado modifica el aroma de las flores

Las plantas liberan compuestos orgánicos volátiles, sustancias químicas responsables de sus aromas característicos.

Las abejas detectan estas moléculas mediante sus antenas y las utilizan para reconocer flores incluso a cierta distancia.

El problema aparece cuando los contaminantes reaccionan con esos compuestos. El ozono puede descomponer algunas moléculas responsables del olor floral, mientras que los óxidos de nitrógeno pueden alterar su composición química.

Como consecuencia, las señales se debilitan o cambian, haciendo que las flores resulten más difíciles de localizar.

Esto significa que una planta puede continuar produciendo néctar y polen, pero recibir menos visitas porque los insectos tienen dificultades para encontrarla.

Las abejas y mariposas no son las únicas afectadas

El estudio también identificó diferencias entre distintas especies de polinizadores.

Los insectos especializados en determinadas plantas podrían ser especialmente vulnerables, ya que dependen de señales químicas específicas para encontrar alimento. Por el contrario, aquellos capaces de alimentarse de numerosas especies vegetales disponen de más alternativas.

El momento del día también influye. Las abejas y muchas mariposas pueden coincidir con concentraciones elevadas de ozono durante las horas diurnas, mientras que las polillas nocturnas pueden experimentar condiciones de contaminación diferentes.

La contaminación del aire está confundiendo a las abejas: científicos descubren que altera el olor de las flores y dificulta la polinización
© Jenna Lee – Unsplash

Un problema que podría afectar a la producción de alimentos

La contaminación atmosférica representa una amenaza adicional para la biodiversidad y la agricultura.

Numerosos cultivos dependen de la actividad de los insectos polinizadores para reproducirse y producir frutos y semillas. Si estos animales encuentran menos flores o necesitan más tiempo para localizarlas, la eficiencia de la polinización podría disminuir.

Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía no es posible atribuir pérdidas agrícolas concretas únicamente a estos contaminantes.

También advierten que gran parte de los estudios disponibles procede de Europa, por lo que se necesitan investigaciones en otras regiones.

El descubrimiento refuerza la importancia de reducir las emisiones contaminantes procedentes del tráfico, la industria y otros procesos de combustión.

Proteger a las abejas no consiste únicamente en conservar sus hábitats: también implica garantizar que el aire permita transmitir las señales químicas de las que depende su supervivencia.

 

 

Fuente: Mundiario.

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