La contaminación del aire suele asociarse con problemas respiratorios y cardiovasculares, pero sus consecuencias podrían extenderse también a una zona mucho menos estudiada: la boca. Investigadores brasileños encontraron evidencias experimentales de que las partículas finas PM2,5 pueden alterar los tejidos orales y empeorar la enfermedad periodontal.
El estudio fue realizado por científicos de la Universidad Estatal Paulista (Unesp) y la Universidad de São Paulo (USP) y publicado en Air Quality, Atmosphere & Health. Los investigadores trabajaron con ratones expuestos de manera controlada a contaminación atmosférica procedente de una zona urbana de São Paulo.
Las PM2,5 son partículas suspendidas en el aire con un diámetro inferior a 2,5 micrómetros. Debido a su diminuto tamaño, pueden penetrar profundamente en los pulmones y desencadenar procesos inflamatorios y de estrés oxidativo en el organismo. La pregunta del equipo era qué ocurría cuando esos contaminantes alcanzaban una cavidad que está permanentemente comunicada con el exterior.
Más inflamación y pérdida de hueso
Los experimentos se realizaron en 40 ratones machos, divididos entre animales expuestos a aire filtrado y otros sometidos a PM2,5, tanto en condiciones normales como con inflamación periodontal inducida experimentalmente.
Los resultados mostraron que las partículas finas agravaron la inflamación de los tejidos periodontales y aumentaron la pérdida de hueso alveolar, la estructura que ayuda a mantener los dientes en su lugar. Este deterioro es precisamente una de las características más importantes de la periodontitis avanzada.
El efecto no se limitó a los animales que ya presentaban inflamación periodontal. Los investigadores también encontraron cambios visibles en los tejidos bucales de ejemplares expuestos únicamente a la contaminación.
Uno de los hallazgos más llamativos apareció en la lengua. Allí observaron engrosamiento del epitelio, aumento de la queratinización, desorganización de los tejidos y mayor presencia y activación de mastocitos, células involucradas en las respuestas inflamatorias.
#Poluição do ar altera tecidos bucais e agrava a #periodontite. Pesquisa com camundongos indica que a exposição ao material particulado fino aumenta o estresse oxidativo, intensifica respostas inflamatórias e exacerba a destruição dos tecidos periodontais. https://t.co/Nzw5wMsj63
— Agência FAPESP (@AgenciaFAPESP) August 26, 2026
Cómo puede llegar la contaminación hasta la boca
Los científicos plantean dos mecanismos que podrían actuar simultáneamente.
El primero es directo. Las partículas inhaladas pueden entrar en contacto con la mucosa de la boca y desencadenar respuestas inflamatorias locales.
El segundo sería indirecto. Al llegar a los pulmones, las PM2,5 pueden favorecer procesos de inflamación sistémica y estrés oxidativo capaces de afectar tejidos situados en otras partes del organismo. El estudio propone precisamente la existencia de un posible eje entre pulmón, circulación sistémica y tejidos orales. El estrés oxidativo aparece cuando aumenta la producción de moléculas reactivas hasta superar las defensas antioxidantes del organismo, favoreciendo el daño celular y la inflamación.
Sin embargo, los propios investigadores hacen una distinción importante: las PM2,5 no deberían interpretarse como una causa primaria de la periodontitis, sino como un factor ambiental capaz de modificar o agravar procesos inflamatorios preexistentes.
Además, todavía no puede afirmarse que los mismos efectos ocurran con idéntica intensidad en personas. El trabajo fue realizado en animales y serán necesarios estudios epidemiológicos y clínicos en humanos para conocer el verdadero impacto sobre la salud bucal.
Por eso, las recomendaciones habituales no cambian: mantener una correcta higiene dental, utilizar hilo dental y realizar controles odontológicos continúa siendo fundamental.
Lo que sí añade este estudio es una nueva dimensión al problema de la contaminación. El aire que respiramos podría no afectar solamente a nuestros pulmones: también podría estar alterando los tejidos que sostienen nuestros dientes.