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Ciencia

La epidemia actual de ébola “está ganando terreno”, advierte la OMS

Ya es el tercer brote de ébola más grande de la historia registrada.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un inusual brote de ébola, hoy en África, presenta el peligro de salirse de control.

Los funcionarios de la Organización Mundial de la Salud presentaron los datos actualizados del brote el lunes. Hasta ahora hay casi 1.000 casos confirmados o sospechosos, junto con más de 200 muertes relacionadas con el brote. Pero es probable que las cifras reales sean bastante más altas, y en el futuro inmediato se cree que la situación va a empeorar.

“La tardanza en detectar el brote significa que ahora tenemos que correr desde atrás a una epidemia que avanza muy rápido”, dijo el director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus el lunes ante la prensa. “Estamos escalando operaciones con urgencia, pero en este momento la epidemia está ganando terreno”.

La punta del iceberg

El 16 de mayo la OMS declaró la emergencia de salud pública de interés internacional a causa del brote. Casi todos los casos se han presentado en la República Democrática de Congo, pero ha habido varios casos importados que se identificaron en Uganda, país vecino.

El ébola es una enfermedad zoonótica, lo que significa que los brotes suelen empezar cuando una persona se expone a animales infectados (se cree que los murciélagos africanos de la fruta son un reservorio primario). Luego puede propagarse de persona a persona por contacto con fluidos corporales del infectado.

En este caso, el brote tiene su causa en una especie de ébola pocas veces vista, el virus Bundibugyo. Es solo el tercer brote en humanos causado por este virus en particular, que se descubrió en 2007. Al igual que otros virus del ébola el Bundibugyo inicialmente suele causar fiebre, dolores y otros síntomas parecidos a los de la gripe. La infección puede avanzar rápidamente y causa daño en varios órganos y sangrado interno profuso, lo que hace que el cuerpo del enfermo sangre. Es lo que se conoce como fiebre hemorrágica.

Aunque las autoridades sanitarias identificaron el brote a mediados de mayo, los inicios fueron mucho antes, ya que en abril se habían documentado algunos casos sospechosos. El fin de semana la Federación Internacional de Cruz Roja y las Sociedades de la Media Luna Roja informaron sobre las muertes de tres voluntarios que habían enfermado a comienzos de mayo. Esos voluntarios se contaban entre los primeros casos conocidos y tal vez se contagiaron por manipular cadáveres a finales de marzo al formar parte de una misión humanitaria no relacionada que se llevaba a cabo en el área, según la información brindada.

Como promedio, el período de incubación del ébola tras haber estado expuesto suele ser de una semana aunque puede extenderse a 21 días. Por lo tanto, si estos casos se produjeron en marzo, la línea de tiempo se extendería todavía un poco más. Tal como están ahora las cosas, se trata del tercer brote de ébola más grande que se haya registrado, después del brote de 2014 a 2016 en el oeste de África que enfermó a unas 30.000 personas y causó 11.000 muertes, y el brote de RDC que enfermó a al menos 3.470 y se cobró más de 2.000 vidas entre 2018 y 2020.

Una batalla desigual

Lamentablemente, hoy estamos perdiendo la batalla.

A diferencia de lo que pasa con otros virus de ébola, no hay tratamientos ni vacunas certificadas específicamente para el Bundibugyo. Aunque la OMS se prepara para utilizar vacunas experimentales, podrían pasar hasta nueve meses antes de que estén disponibles. Los trabajadores de la salud en las áreas afectadas además se enfrentan a la escasez de recursos, que incluyen equipamiento de protección personal, con lo que aumenta el riesgo de contagio.

El elemento humano complica las cosas también. La semana pasada, por ejemplo, unos manifestantes atacaron un centro de tratamiento en RDC después de que se les negara la entrega del cuerpo de una víctima para un ritual funerario tradicional (son entierros que representan alto riesgo de exposición). El fin de semana atacaron otro sitio, y 18 casos sospechosos escaparon del hospital. Los conflictos armados en la región también han causado desplazamiento de residentes.

“Estamos ante un brote extremadamente grave y difícil. Todo empeorará antes de que veamos mejoras”, dijo ayer Adhanom Ghebreyesus. “Pero conocemos este virus y sabemos cómo detenerlo. Ya hemos frenado todo brote de ébola anterior, y también vamos a frenar este”.

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