Durante años, Sony fue el referente absoluto del desarrollo first-party. Estudios sólidos, identidad clara y lanzamientos constantes. Sin embargo, según el artículo publicado por Kotaku, esa fórmula empezó a resquebrajarse en la era PS5. Lo que parecía una expansión estratégica mediante adquisiciones terminó derivando en despidos, cancelaciones y cierres. El caso de Bluepoint Games no es una excepción: es el síntoma más reciente de una apuesta que salió mal.
Un plan agresivo que comenzó con optimismo
En 2019, Sony sorprendió al mercado al adquirir Insomniac Games, responsables de Spider-Man. Fue la primera gran compra de PlayStation en casi una década y se interpretó como el inicio de una nueva etapa de expansión.
Entre 2019 y 2023, PlayStation sumó casi una docena de estudios, con el objetivo de reforzar su catálogo y acelerar la producción de exclusivos para PS5. La promesa era clara: más juegos, más diversidad y un ecosistema creativo más amplio.
El problema es que, en la práctica, la mayoría de esas adquisiciones no se tradujeron en nuevos lanzamientos.

Bluepoint Games y el símbolo del fracaso
Según Kotaku y Bloomberg, Sony cerró Bluepoint Games en febrero de 2026. El estudio había sido adquirido en 2021 tras el éxito del remake de Demon’s Souls, uno de los títulos de lanzamiento más celebrados de PS5.
Desde entonces, Bluepoint no publicó ningún otro juego. En un momento dado, Sony lo redirigió hacia un proyecto de God of War como juego como servicio, que terminó cancelado. Otras propuestas internas tampoco recibieron luz verde.
El resultado: el cierre del estudio y el despido de aproximadamente 75 empleados. Un final abrupto para uno de los equipos más respetados del ecosistema PlayStation.
Una lista que revela un patrón preocupante
El cierre de Bluepoint no es un caso aislado. Según detalla Kotaku, este es el estado de los estudios adquiridos por Sony desde 2019:
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Insomniac Games (2019): afectado por despidos en 2024. Wolverine sigue en desarrollo.
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Housemarque (2021): Saros previsto para este año.
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Nixxes Software (2021): estudio de apoyo activo en varios proyectos.
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Firesprite (2021): despidos en 2024; último juego en 2023.
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Fabrik Games (2021): integrado en Firesprite; sin lanzamientos propios.
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Bluepoint Games (2021): cerrado en 2026.
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Valkyrie Entertainment (2021): sin juegos propios desde 2015.
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Haven Studios (2022): sin lanzamientos; Fairgames retrasado.
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Bungie (2022): despidos en 2024; Marathon llegará este año.
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Neon Koi (2022): cerrado en 2024 sin publicar ningún juego.
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Firewalk Studios (2023): Concord fracasó y el estudio cerró en 2024.
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El giro hacia los juegos como servicio que salió mal
Uno de los factores clave detrás de esta situación fue la apuesta de Sony por los juegos como servicio. Muchos equipos first-party fueron reorientados hacia este modelo, alejándose del desarrollo tradicional que había definido a PlayStation durante generaciones.
El resultado fue una cadena de cancelaciones, retrasos y proyectos fallidos como Concord, que apenas duró dos semanas activo antes de desaparecer. En lugar de ampliar el catálogo de PS5, esta estrategia contribuyó a la sensación de vacío que ha marcado la generación.
Una era PS5 marcada por la incertidumbre
Visto en conjunto, el panorama explica por qué la generación PS5 ha sido percibida como una de las más irregulares de Sony. Menos exclusivos, más cancelaciones y una gestión que parece haber perdido claridad estratégica.
Según Kotaku, si no se trabaja en un proyecto de alto perfil como Marvel o Saros, el futuro dentro de PlayStation hoy se percibe como incierto. Una situación impensable hace apenas unos años para una compañía que parecía tener recursos y franquicias inagotables.
La era PS5 no solo enfrenta un problema de catálogo. Enfrenta una crisis de identidad.