Detectar y rastrear aviones, misiles y drones desde satélites en órbita en lugar de desde radares terrestres o aeronaves era, hasta hace poco, una capacidad en fase experimental. La Fuerza Espacial de Estados Unidos acaba de decidir que dejó de ser experimento y es hora de construirla a escala real. El contrato: 4.160 millones de dólares para SpaceX, que deberá tener la constelación operativa antes de 2028.
El programa AMTI: rastreo aéreo desde la órbita
El contrato forma parte del programa AMTI, por sus siglas en inglés Airborne Moving Target Indication, o Indicación de Objetivos Aéreos Móviles. El objetivo del programa es replicar desde el espacio una función que durante décadas se realizó desde tierra y desde aeronaves: detectar y rastrear en tiempo real objetivos en movimiento en el espacio aéreo, incluyendo aeronaves enemigas, misiles de crucero y, eventualmente, drones.
La Fuerza Espacial ha estado desarrollando y probando prototipos de esta capacidad en colaboración con la Oficina Nacional de Reconocimiento. El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, y otros funcionarios afirmaron que esos experimentos demostraron que la misión es viable desde la órbita. La constelación de SpaceX sería el primer despliegue operacional a gran escala de esa capacidad.
Por qué los satélites son más resistentes que los radares terrestres
La lógica militar detrás del programa es clara: los radares terrestres y las aeronaves de alerta temprana tienen vulnerabilidades conocidas. Pueden ser atacados, jammeados o saturados en un conflicto de alta intensidad contra adversarios con capacidades avanzadas. Una constelación de satélites en órbita baja es considerablemente más difícil de neutralizar en su totalidad, especialmente si tiene múltiples nodos.
Tal como reporta Fly News en su cobertura del contrato, el objetivo declarado de la Fuerza Espacial es crear una arquitectura multidominio que combine sensores aéreos, espaciales y terrestres para rastrear objetivos, de forma que el conjunto sea más resistente a los sistemas de negación de área que utilizan potencias como China o Rusia. La constelación de SpaceX sería la capa espacial de esa arquitectura.
El contexto financiero: 4.160 millones este mes, 8.000 millones en el presupuesto de 2027
El contrato de 4.160 millones para SpaceX es solo el primer paso. La solicitud presupuestaria de la Fuerza Espacial para el año fiscal 2027 ya incluye 7.000 millones de dólares adicionales para la adquisición de más satélites AMTI y 1.000 millones para un proyecto independiente de detección de objetivos terrestres móviles desde la órbita. El programa total podría superar los 12.000 millones de dólares en los próximos años.
Es también el segundo gran contrato de SpaceX en cuatro días: días antes se le adjudicaron casi 2.300 millones de dólares para suministrar satélites a la Red de Datos Espaciales de la Fuerza Espacial. Ese flujo de contratos llega en un momento políticamente sensible: SpaceX tiene prevista su salida a bolsa para el 12 de junio, con una valoración esperada de 1,75 billones de dólares. La concentración de contratos militares en una empresa a punto de cotizar en bolsa ha generado observaciones sobre la dependencia institucional del sector defensa en un único proveedor.
El Pentágono dice que no dependerá solo de SpaceX
A pesar de la escala de los contratos, la Fuerza Espacial afirmó explícitamente que no planea depender exclusivamente de SpaceX para ninguno de los dos programas. En relación con el AMTI, anunció que dará a conocer adjudicaciones adicionales el próximo año, con el objetivo declarado de lograr una expansión diversificada de proveedores en su base industrial. Esa declaración apunta a que otros competidores, posiblemente Northrop Grumman, L3Harris o startups de satélites de defensa, podrán optar a contratos complementarios.