¿Cómo saber qué especies desaparecen, cuáles prosperan y dónde ocurren los mayores cambios ecológicos? La respuesta está en una base de datos monumental que reúne registros vivos de todo el mundo. Desde el Ártico hasta la selva amazónica, esta herramienta ofrece una mirada sin precedentes sobre la evolución de la vida en la Tierra.
Un archivo vivo que recorre el tiempo y el planeta
La base de datos BioTIME, impulsada por la Universidad de St. Andrews, es ya la mayor colección mundial de series temporales ecológicas. Recoge información desde 1874 hasta 2023, y acaba de ser actualizada con casi 12 millones de registros de biodiversidad. Estos datos permiten analizar cómo varían las especies a lo largo del tiempo, algo esencial para entender el impacto del cambio climático, el uso del suelo y las políticas de conservación.

BioTIME 2.0 cubre más de 553.000 puntos geográficos repartidos en todo tipo de ecosistemas —marinos, de agua dulce y terrestres— e incluye más de 56.000 especies. Su fortaleza reside en su diversidad: no se limita al seguimiento de una especie concreta, sino que observa grupos enteros de organismos en interacción, lo que proporciona una perspectiva más rica sobre los cambios ecológicos globales.
Ciencia ciudadana y cooperación internacional
Este esfuerzo sin precedentes es fruto del trabajo de 485 coautores procedentes de más de 400 instituciones en 40 países. La base de datos se construyó gracias a la observación meticulosa de científicos profesionales y ciudadanos comprometidos que han registrado especies y abundancias a lo largo del tiempo.
“La única forma de entender el pasado es a través de estos datos”, afirma la profesora Maria Dornelas, coordinadora del proyecto. La recopilación de información ha permitido construir una memoria ecológica mundial que no solo documenta, sino que también predice posibles escenarios futuros para la biodiversidad.

Un recurso abierto para el futuro del planeta
BioTIME no es solo un archivo: es una herramienta viva que sigue creciendo. La información está disponible gratuitamente para investigadores, educadores y organizaciones conservacionistas de todo el mundo. Su impacto ya se ha hecho sentir, desafiando ideas establecidas sobre la pérdida de biodiversidad y contribuyendo a nuevas estrategias de conservación.
“El trabajo no termina aquí”, señala la Dra. Inês Martins. El equipo sigue incorporando nuevos conjuntos de datos para ampliar la base y adaptarse a los desafíos ecológicos del presente y del futuro.
Fuente: Meteored.