Un anuncio reciente de Robert F. Kennedy Jr, actual secretario de Salud de EE. UU., ha generado una ola de inquietud entre los profesionales de la medicina. Sus afirmaciones sobre un supuesto estudio que revelará las causas del autismo han dejado perplejos a los científicos, quienes alertan sobre la falta de base científica y el riesgo de desinformación. En este artículo analizamos por qué estas declaraciones han generado tanta polémica.
Expectativas desmedidas: Promesas que contradicen la ciencia

Durante una intervención pública, RFK Jr aseguró que, en pocos meses, un estudio respaldado por “centenares de científicos” dará a conocer las causas de lo que él considera una «epidemia» de autismo. Incluso fue más allá al prometer la eliminación de dichas causas. Aunque no lo dijo explícitamente, sus antecedentes y declaraciones anteriores apuntan a las vacunas como responsables, una teoría desacreditada por la comunidad científica.
Estas afirmaciones han sido duramente criticadas por expertos como Neil Stone, especialista en enfermedades infecciosas en Londres, quien calificó el anuncio de «estafa científica» por pretender resolver un problema tan complejo en apenas cinco meses. Hugo Peyre, psiquiatra infantil en Francia, también expresó su sorpresa ante lo que considera un “desconocimiento preocupante de la literatura médica”.
Lo que sí se sabe del autismo según la ciencia

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo complejo y de amplio espectro. Aunque su origen aún no está completamente definido, sí se han identificado múltiples factores de riesgo, entre ellos la predisposición genética, con cerca de 200 genes implicados, y condiciones prenatales como el uso de ciertos medicamentos durante el embarazo.
Para Thomas Bourgeron, investigador del Instituto Pasteur, alrededor del 80% de los casos pueden estar relacionados con mutaciones genéticas. La comunidad científica lleva décadas investigando estos factores con métodos rigurosos y transparentes.
Frente a esto, las teorías conspirativas sobre las vacunas han sido refutadas una y otra vez, sobre todo desde que el estudio inicial que las vinculaba con el autismo fue desacreditado y retirado por su carácter fraudulento. Aun así, estas ideas continúan circulando en redes sociales y, ahora, en discursos oficiales.
Más diagnósticos no significa más enfermedad

Uno de los argumentos más usados para justificar la idea de una “epidemia” es el aumento de casos diagnosticados. Sin embargo, los especialistas subrayan que este aumento se debe principalmente a una mejora en los criterios diagnósticos y en la detección, no a una verdadera alza en la incidencia del trastorno.
Bruno Peyre destaca la diferencia entre la prevalencia real del autismo y la prevalencia medida, que se ha incrementado sobre todo por el reconocimiento de casos menos visibles, especialmente entre niñas y personas sin discapacidad intelectual.
Thomas Bourgeron explica que hoy se identifican más casos gracias a un mayor conocimiento entre profesionales y familias, lo que ha permitido una atención más temprana y adecuada. Atribuir este aumento a un factor externo no comprobado —como las vacunas— es ignorar décadas de avances científicos.
El riesgo de retroceder: Investigación seria vs. desinformación
Pese a que la comunidad científica ha descartado con evidencia sólida cualquier vínculo entre vacunas y autismo, Kennedy Jr ha ordenado una nueva investigación en los CDC. Esta decisión ha sido vista por organizaciones como la Autistic Self Advocacy Network como un intento de validar ideas preconcebidas sin base científica.
El uso político de información desacreditada no solo representa un retroceso en términos de salud pública, sino que también pone en riesgo la confianza de la población en las vacunas, esenciales para prevenir enfermedades graves.
En lugar de volver sobre teorías ya descartadas, los expertos insisten en la necesidad de seguir investigando los verdaderos factores de riesgo del autismo, especialmente durante el embarazo y el periodo perinatal, con el fin de mejorar tanto la prevención como el tratamiento del trastorno.