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Ciencia

La Gran Pirámide podría no pertenecer al Antiguo Egipto. Un ingeniero afirma que tendría más de 20.000 años y se remontaría a la Edad de Piedra

Un ingeniero italiano propone un método alternativo para fechar monumentos antiguos a partir del desgaste de la piedra. Aplicado a la pirámide de Keops, su análisis arroja una antigüedad muy anterior a la aceptada por la egiptología y reabre uno de los debates más delicados de la arqueología.
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Durante más de un siglo, la Gran Pirámide de Giza ha sido considerada un símbolo absoluto del Antiguo Egipto. Su fecha de construcción —alrededor del 2560 a.C., durante el reinado del faraón Keops— figura en manuales, museos y programas educativos de todo el mundo. Pocas estructuras parecen tan firmemente ancladas en la historia como esta.

Sin embargo, un nuevo estudio preliminar ha vuelto a poner esa certeza en duda.

La investigación no procede de una excavación arqueológica ni del hallazgo de un texto antiguo, sino de un análisis físico de la propia piedra. Su autor es el ingeniero italiano Alberto Donini, quien sostiene que la pirámide podría ser decenas de miles de años más antigua de lo que establece la cronología tradicional.

Una pregunta incómoda que nace del desgaste

La Gran Pirámide podría no pertenecer al Antiguo Egipto. Un ingeniero afirma que tendría más de 20.000 años y se remontaría a la Edad de Piedra
© Shutterstock / Ratnakorn Piyasirisorost.

El punto de partida del estudio es sencillo: la piedra se erosiona con el tiempo. La lluvia, el viento, la arena, los cambios térmicos y la acción química del entorno dejan marcas medibles sobre la superficie rocosa. A mayor tiempo de exposición, mayor desgaste. Esa relación, afirma Donini, puede utilizarse como una herramienta de datación indirecta.

Con esa idea desarrolló el Método de Erosión Relativa (REM), una propuesta experimental que busca estimar la antigüedad de estructuras antiguas comparando distintos grados de erosión en una misma roca.

El detalle histórico que hace posible la comparación

La clave del método está en un hecho bien documentado de la historia medieval egipcia. En el año 1303, un fuerte terremoto dañó parte de las construcciones de Giza. En las décadas siguientes, los bloques de caliza blanca que recubrían originalmente las pirámides fueron desmontados y reutilizados como material de construcción en El Cairo.

Eso produjo una situación excepcional.

En la base de la pirámide de Keops aún existen fragmentos del pavimento original de caliza. Parte de ese pavimento permaneció cubierto durante milenios por los bloques del revestimiento, mientras que la sección contigua quedó expuesta desde el momento mismo de la construcción.

Ambas superficies pertenecen a la misma roca, al mismo entorno y al mismo clima. La única diferencia es el tiempo de exposición.

Un “reloj” tallado en piedra

La Gran Pirámide podría no pertenecer al Antiguo Egipto. Un ingeniero afirma que tendría más de 20.000 años y se remontaría a la Edad de Piedra
© A. Donini 2026.

Según Donini, esa diferencia convierte la base de la pirámide en un laboratorio natural. Si se puede medir cuánto se erosionó la piedra expuesta durante los últimos 675 años, y comparar ese desgaste con el observado en la sección expuesta desde la construcción original, la proporción entre ambos valores permitiría calcular una antigüedad aproximada.

El método no busca una fecha exacta, sino un orden de magnitud temporal.

Qué tipo de erosión se analizó

El estudio identifica dos formas principales de desgaste en la caliza de Giza. Una es la llamada erosión por picado, visible como pequeños hoyos o cavidades generadas por procesos químicos, sales minerales y ciclos térmicos. La otra es la erosión uniforme, un desgaste más suave que alisa la superficie de la piedra, asociado al viento cargado de arena y al tránsito humano.

En algunos puntos, el investigador midió el volumen total de material perdido en esas cavidades. En otros, la reducción del espesor de la losa. Las mediciones se realizaron en doce puntos distintos de la base de la pirámide.

Resultados que rompen cualquier cronología conocida

La Gran Pirámide podría no pertenecer al Antiguo Egipto. Un ingeniero afirma que tendría más de 20.000 años y se remontaría a la Edad de Piedra
© A. Donini 2026.

Cada punto arrojó una estimación diferente, algo que el propio autor considera esperable debido a la variabilidad natural de la roca y del microclima. Aun así, los valores obtenidos resultaron llamativos.

Algunas zonas apuntaron a unos pocos miles de años; otras, a cifras muy superiores. En varios casos, las estimaciones superaron los 30.000 y 40.000 años, y una de ellas alcanzó incluso los 54.000 años antes del presente.

Al calcular el promedio de las doce mediciones, el resultado central fue de aproximadamente 24.900 años antes del presente, lo que sitúa la construcción de la pirámide en torno al 23.000 a.C.

Un rango amplio, pero difícil de ignorar

Para evaluar la dispersión de los datos, Donini aplicó un análisis estadístico basado en una distribución gaussiana. Según ese modelo, existiría una probabilidad cercana al 68% de que la construcción se encuentre dentro de un rango comprendido entre aproximadamente 9.000 y 37.000 años antes de nuestra era.

Incluso el límite inferior de ese intervalo queda muy por fuera del marco del Antiguo Egipto, que surgió varios milenios después.

Las advertencias del propio investigador

El autor subraya que el REM presenta limitaciones importantes. La tasa de erosión no necesariamente se mantiene constante a lo largo del tiempo. El turismo moderno puede acelerar el desgaste. La lluvia ácida es un fenómeno reciente. Durante largos períodos, la arena del desierto pudo haber cubierto la base de la pirámide, protegiéndola parcialmente.

La caliza, además, no es un material homogéneo. Por esa razón, el estudio se define explícitamente como preliminar y sus resultados como indicativos, no definitivos.

Una conclusión que incomoda a la historia oficial

La Gran Pirámide podría no pertenecer al Antiguo Egipto. Un ingeniero afirma que tendría más de 20.000 años y se remontaría a la Edad de Piedra
© A. Donini 2026.

Aun con todas esas cautelas, Donini sostiene que sus cálculos hacen estadísticamente improbable la datación tradicional situada en torno al 2560 a.C. De aceptarse su modelo, el faraón Keops no habría construido la pirámide, sino que la habría restaurado o reutilizado, inscribiendo su nombre en una estructura mucho más antigua.

La implicación es radical: la Gran Pirámide podría remontarse a un período previo incluso al desarrollo de la agricultura, en plena Edad de Piedra.

Un debate que apenas comienza

La egiptología convencional se apoya en múltiples evidencias arqueológicas: textos, necrópolis, contexto histórico y dataciones indirectas de materiales orgánicos. El REM, en cambio, se basa únicamente en procesos físicos de erosión superficial. Eso impide, por ahora, que el nuevo método sustituya al consenso científico.

Pero también introduce una pregunta inevitable: ¿cuánto sabemos realmente sobre el origen de la estructura más famosa del planeta? Donini planea ampliar las mediciones al resto de la meseta de Giza y refinar el método con nuevos datos.

Hasta entonces, la Gran Pirámide continúa haciendo lo que mejor sabe hacer desde hace milenios: guardar silencio, mientras obliga a cada generación a replantearse su propia historia.

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