Un d√≠a era monje, otro funcionario de prisiones y al siguiente se hab√≠a suicidado para m√°s tarde ‚Äúreaparecer‚ÄĚ como un psic√≥logo. Aunque quiz√° su obra m√°s grande tuvo lugar en el ej√©rcito, cuando se hizo pasar por cirujano y memoriz√≥ un libro m√©dico para salvar decenas de vidas. Su nombre: Ferdinand Demara, alias ‚ÄúEl gran Impostor‚ÄĚ. Esta fue su historia.

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De impostores está llena la historia, la real y la ficticia. Bien con la traslación de los personajes verídicos a los relatos, bien a través de la propia ficción de los escritores. Y en todos ellos existe un mismo punto fascinante. Sí, son estafadores, grandes impostores, pero a muchos de ellos resulta difícil no ponerles la etiqueta de antihéroes y aventureros y quizá fantasear con alguna de sus historias.

Demara es sin duda uno de ellos, posiblemente uno de los más grandes que hubo en la historia conocida. Para muchos, el gran embaucador del siglo XX. Y es que aunque han existido muchos impostores y suplantadores de identidades, tan sólo hubo uno con una memoria fotográfica tan brutal. El final, como suele ocurrir con estos personajes, es la parte más triste del relato, pero eso vendrá luego. Comencemos por el principio.

Ferdinand Waldo Demara

Imagen: F. Demara. Wikimedia Commons

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Ferdinand Waldo Demara nac√≠a el 21 de diciembre de 1921 en Lawrence (Massachusetts). Casualidad (o no) era hijo de Waldo Demara, qui√©n trabaj√≥ en vida como operador de cine en los teatros de Lawrence gracias a su hermano Napole√≥n Louis Demara, due√Īo de muchos de los teatros de la localidad. As√≠ que podemos intuir que desde su ni√Īez el joven Demara creci√≥ bajo el influjo de la far√°ndula.

Esta primera parte de su vida fue una época donde la familia vivía en un barrio de clase alta, una familia acomodada hasta el comienzo de la Gran Depresión, momento en el que el padre de Demara se declara en bancarrota y pierde todo el dinero y ahorros trasladándose con toda la familia a uno de los barrios más pobres de la ciudad.

Es aqu√≠ cuando un a√ļn adolescente Demara decide comenzar su propio camino. Se escapa de casa con tan s√≥lo 16 a√Īos y se une a los monjes cistercienses (orden mon√°stica cat√≥lica) en Rhode Island buscando una vida austera y convirti√©ndose en el hermano Marie-Jerome. All√≠ estar√° los siguientes 5 a√Īos hasta que se cansa y decide unirse al ej√©rcito de Estados Unidos en 1941. Demara ya es mayor de edad y es el momento en el que comienza a adoptar diferentes identidades.

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El Gran Impostor

Un a√Īo despu√©s de enrolarse en el ej√©rcito el hombre comienza sus ‚Äúaventuras‚ÄĚ adoptando la identidad de Anthony Ignolia, a su vez el que fuera compa√Īero en el ej√©rcito, con el √ļnico prop√≥sito de ausentarse sin permiso. Vuelve con los monjes y al poco tiempo se une a la Marina de Estados Unidos. Destinado a la base de Norfolk, Demara luch√≥ en esta fase de su vida por conseguir un puesto de alto mando. No lo consigue, as√≠ que decide que es el momento de hacer una bomba de humo y desaparecer. Lo hace simulando su propio suicidio (dejando algunas de sus ropas en el muelle) y adoptando el nombre de otro hombre.

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Demara toma la identidad de Robert Linton French, un oficial y psicólogo que estuvo con él en la Marina y que daba clases de psicología en el colegio Gannon (Pensilvania). Así es como entra a formar parte de otro monasterio en Kentucky, como el Doctor Robert Linton. De esta forma también consigue la recomendación del director del monasterio para estudiar teología y epistemología en la Universidad de Chicago.

Para resumir el gran n√ļmero de ‚Äúcarreras y estudios‚ÄĚ que pas√≥ a cursar en un muy poco tiempo (m√°s o menos al final de la Segunda Guerra Mundial), resumimos la lista hasta su siguiente gran haza√Īa:

  • De la Universidad de Chicago pas√≥ a ense√Īar psicolog√≠a en varios colegios.
  • Luego sirvi√≥ como camillero en un sanatorio de Los √Āngeles.
  • Y finalmente como instructor en el colegio St. Martin (ahora Universidad) de Washington.
  • Tras el periplo de este joker del siglo XX, llega su primera detenci√≥n. El FBI lo arresta en Seattle bajo el cargo de ‚Äúdeserci√≥n del ej√©rcito‚ÄĚ. Una condena de seis a√Īos que no completar√≠a, ya que acaba saliendo a los 18 meses en libertad condicional.
  • Tras su liberaci√≥n no tarda mucho en volver a cambiar de identidad. En este caso se inventa un nuevo nombre y accede a la Universidad para estudiar Derecho por la noche.
  • Pasa a unirse a nueva orden cat√≥lica en New Brunswick (Canad√°) como el hermano John Payne.
  • Durante su estancia y con la ayuda de los religiosos funda un colegio que el estado acaba financiando. En 1951 Demara deja el colegio (abierto hasta 1959) y la orden.

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Sin embargo, es justo en esta línea del tiempo y durante su estancia en la orden católica canadiense cuando el hombre conoce a un joven médico cirujano de la Universidad de Harvard, Joseph C. Cyr. El doctor Cyr le comenta que le gustaría trasladarse de nuevo a Estados Unidos para trabajar. Demara se ofrece a ayudarlo y le pide al profesor la documentación pertinente (tales como copias de diplomas), de esta forma podría acudir a sus contactos conocidos…

El gran enga√Īo: cirujano en unas horas

Imagen: El ‚Äúdoctor‚ÄĚ Demara

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Así que tenemos al gran impostor con toda esta información en su poder. Lo primero que hace es unirse a la Armada de Canadá como el Doctor Joseph Cyr. Una vez alistado lo envían al HMCS Cayuga, un destructor de la Armada canadiense, como cirujano de trauma a bordo. Se trataba de un barco que sería parte de la operación de Canadá en la Guerra de Corea (en septiembre de 1953).

Durante esta misión, el reputado doctor Cyr (alias Demara) se va a convertir en todo un héroe de guerra. Se trata del pasaje de su historia más increíble, el momento en el que nuestro hombre se demostró a sí mismo la propia naturaleza de su carácter. Y el momento también en el que escenificó como nunca antes el don con el que había convivido.

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La situaci√≥n fue as√≠: diecis√©is soldados se encontraban en el barco con lesiones graves, todas requer√≠an de una intervenci√≥n quir√ļrgica inmediata o morir√≠an. Y s√≥lo hab√≠a un cirujano a bordo: el Doctor Cyr.

A diferencia de lo que podr√≠a ocurrirle a cualquiera en una situaci√≥n similar, Demara no entr√≥ en p√°nico. Todo lo contrario, act√ļo como si realmente fuera un doctor en la pre-operaci√≥n y orden√≥ a varios soldados que trasladaran a todos los heridos a la zona de operaciones del barco donde llevar√≠a a cabo la cirug√≠a. Hasta aqu√≠ todo normal. Lo que ocurre es que nuestro hombre no era cirujano.

Demara desaparece con un libro de texto sobre cirug√≠a general y se encierra en una habitaci√≥n. Se hab√≠a ido a ‚Äúestudiar‚ÄĚ, o lo que realmente ocurri√≥, se fue a poner en pr√°ctica la incre√≠ble memoria fotogr√°fica que pose√≠a, la misma con la que hab√≠a conseguido estudiar en todas las universidades y centros que estuvo. Fue all√≠, a√Īos antes y mientras iba cursando estudios con diferentes identidades, cuando el hombre se dio cuenta de la capacidad de s√≠ntesis y memorizaci√≥n que ten√≠a tras una primera lectura.

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En aquella habitación procedió a una lectura veloz de las diversas cirugías que tenía que realizar, incluyendo un cirugía torácica de gran dificultad. El resultado: ninguno de los heridos falleció. No sólo eso, una de las operaciones que llevó a cabo, la eliminación de una bala, terminó en los periódicos canadienses. La noticia llegó a la madre del verdadero doctor Cyr, una noticia sorprendente para la mujer, ya que hasta donde ella sabía, su hijo seguía trabajando en un hospital.

Este hecho acabó por desenmascarar a Demara. La noticia del impostor llegó hasta el HMCS Cayuga. El primero en enterarse fue el capitán James Plomer, quién en un principio no creía lo que estaba escuchando. Para suerte de Demara, finalmente la Marina canadiense decide no presentar cargos contra él, aunque lo expulsan del país y regresa a Estados Unidos.

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De impostor a héroe

Imagen: Demara en la c√°rcel

Una vez en Estados Unidos, Demara se convierte en toda una celebridad a la que la misma Life le ofrece 2.500 d√≥lares por su historia (acabar√≠a siendo portada). Tambi√©n apareci√≥ en 1959 en un episodio del concurso de televisi√≥n You Bet Your Life, junto a Groucho Marx. Demara relat√≥ sus haza√Īas, y dir√≠a que los 1.000 d√≥lares obtenidos los donar√≠a a una organizaci√≥n ben√©fica.

Cualquier persona en su sano juicio dejaría de lado una vida de identidades paralelas a la real. No para nuestro hombre, que decide que es un buen momento para ponerse a trabajar como director de la prisión de Texas bajo la identidad de Ben. W. Jones. Asumió el nuevo rol pensando que correría menos riesgos dentro del sistema penal.

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No dur√≥ mucho. Un recluso lo reconoce mientras le√≠a el art√≠culo de Life y huye el mismo d√≠a hasta la isla de Penobscot como Martin Godgart, ahora profesor de secundaria. Vuelven a descubrir el fraude y Demara pasa seis meses en prisi√≥n por sus haza√Īas como el se√Īor Godgart.

Su siguiente salto sin red se produce en una instituci√≥n mental como cuidador de pacientes bajo el nombre de Frank Kingston. En 1960 y como truco publicitario, Hollywood le da un peque√Īo papel al ‚Äúgran impostor‚ÄĚ en la pel√≠cula de terror The Hypnotic Eye para un papel de‚Ķ. cirujano de un hospital. Y es que la raz√≥n por la que los estudios le ofrecen el trabajo es porque al a√Īo siguiente se estrenar√≠a The Great Impostor, la historia de nuestro hombre era llevada a la gran pantalla con Tony Curtis en el papel de Demara (basada a su vez en la biograf√≠a de Robert Crichton de 1959).

Imagen: Cartel de The Great Impostor (1961)

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Demara terminar√≠a su ‚Äúcarrera‚ÄĚ con su nombre real como consejero en la Union Rescue Mission de Los √Āngeles e incluso acab√≥ los √ļltimos a√Īos de su vida como gran amigo del actor Steve McQueen. Hab√≠a vivido en una sola vida decenas de otras que luego quedar√≠an reflejadas en su biograf√≠a.

Un libro sobre su vida que fue precisamente su tumba para adoptar nuevos roles. Desde la publicaci√≥n en 1959 y tras la posterior pel√≠cula, todos los medios se hicieron eco de las inveros√≠miles aventuras y aza√Īas del hombre. Una exposici√≥n y atenci√≥n desmedida que le imped√≠an seguir llevando el estilo de vida fraudulenta desde que abandonara su hogar con 16 a√Īos. √Čl mismo lo contar√≠a en la biograf√≠a, ‚Äúel robo de identidad es imposible cuando todo el mundo conoce tu cara‚ÄĚ.

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Demara fallec√≠a el 7 de junio de 1982 a la edad de 60 a√Īos en California. Mor√≠a a causa de una insuficiencia card√≠aca. Fin a un mentiroso patol√≥gico, o quiz√° a un especialista del enga√Īo y un dolor de muelas para las fuerzas del orden. S√≠, era un criminal y pudo hacer mucho da√Īo, pero jam√°s hubo evidencia de que utilizara alguna de sus personalidades para obtener beneficios econ√≥micos personales. Da la sensaci√≥n de que simplemente se trataba de un ‚Äúiluminado‚ÄĚ que hizo su sue√Īo realidad, el de vivir cientos de vidas en una sola.

Desde ese punto de vista se pon√≠a fin a una de las vidas m√°s fascinantes de la historia, aunque como afirmar√≠a un amigo suyo en el New York Times, la notoriedad y la fama hizo mella en su propia vocaci√≥n camale√≥nica, ‚Äúfue el hombre m√°s triste e infeliz que he conocido‚ÄĚ. Y es que sus √ļltimos 20 a√Īos como Ferdinand Demara fueron su mayor condena. Al final tuvo que resignarse a ser √©l mismo hasta el fin de sus d√≠as.

Acabamos con un extracto de la biografía de Demara. Nunca sabremos el misterio que le empujó a adoptar todas las personalidades, pero en el libro escrito por Robert Crichton explicó algunas de las razones de su éxito:

Siempre me mov√≠ a trav√©s de dos creencias. Una era que en cualquier organizaci√≥n siempre hay una gran cantidad de energ√≠a suelta, sin necesidad de mentir y sin alienar a nadie. La segunda regla es, si quieres poder y deseas expandirlo, no invadas el dominio de otra persona; abre otros nuevos. Yo tuve √©xito en mis ‚Äúpapeles‚ÄĚ porque fui capaz de encajar en posiciones que nadie m√°s hab√≠a ocupado con anterioridad. La realidad es que siempre me impulsaba la picard√≠a, una pura y exuberante picard√≠a.

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