Bajo el nombre de Esala Perahera, cada año las calles de Sri Lanka se iluminan para la llegada de un festival marcado por los espectáculos de bailarines y elefantes desfilando. Detrás de toda esta parafernalia se ha hecho viral una imagen que mostraba otra realidad: el terrible maltrato de estos animales.

La impactante instantánea nos muestra a una elefanta enferma de 70 años llamada Tikiri, el último ejemplo de crueldad animal en nombre del entretenimiento humano. Como se puede apreciar, el cuerpo del animal está completamente demacrado, incluso su columna vertebral y la caja torácica sobresalen debajo de su piel gruesa y flácida.

Las fotos de Tikiri desnutrida han visto la luz después de que fueran compartidas en Facebook por Save Elephant Foundation, con sede en Tailandia. Como explicaron en un artículo tras la publicación de las imágenes, Tikiri es uno de los 60 elefantes obligados a caminar kilómetros y kilómetros todas las noches durante un festival que dura varios días: 

Camina muchos kilómetros todas las noches para que las personas se sientan bendecidas durante la ceremonia. Nadie ve su cuerpo huesudo o su condición debilitada debido a su disfraz. Nadie ve las lágrimas en sus ojos, lastimadas por las luces brillantes que decoran su máscara, nadie ve su dificultad para caminar, ya que sus piernas están encadenadas mientras camina. ¿Cómo podemos llamar a esto una bendición, o algo sagrado, si hacemos sufrir a otras vidas?

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Según han relatado a CNN, la organización insta a la gente a escribir al primer ministro de Sri Lanka para “poner fin a esta tortura y abuso bárbaros”. De hecho, la campaña y la protesta pública han funcionado lo suficiente como para que Tikiri finalmente pueda descansar. Pradeep Nilanga Dela, la principal organizadora del festival, dijo a los medios de comunicación que el elefante no participaría más y que estaba siendo “tratada”.

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Tras el comunicado, Save Elephant Foundation y PETA lanzaron otro diciendo lo siguiente:

Las autoridades de Sri Lanka deben dejar de permitir una crueldad tan atroz y enviar a este pobre elefante a un santuario donde los veterinarios puedan evaluarlo y, si el tratamiento es viable, vivir sus años restantes en paz.

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En cualquier caso, el abuso de elefantes para el entretenimiento humano no es exclusivo del sudeste asiático. Muchos elefantes se compran y exportan para alimentar a la industria del entretenimiento con animales cautivos en todo el mundo. En el año 2011, una investigación reveló el abuso de elefantes durante siglos en circos, incluyendo espacios tan populares como Barnum & Bailey y Ringling Bros.

En 2017, y tras años de protestas sobre la crueldad con los animales, la caída en la venta de entradas hizo que ambas compañías cerraran después de más de un siglo en activo. [The Independent, CNN]