Imagen: Kilroy en el WWII Memorial (Washington). Wikimedia Commons

Un hombre calvo mirando por encima de una cerca junto a las palabras ‚ÄúKilroy was here‚ÄĚ (Kilroy estuvo aqu√≠). Este escueto dibujo aspira a ser el grafiti m√°s legendario del siglo XX. Una obra objeto de culto que apareci√≥ en la Segunda Guerra Mundial, mucho antes de que existiera Internet, para reproducirse de tal forma que dej√≥ intrigados, entre otros, al propio Hitler o Stalin, quienes cre√≠an que tras la obra hab√≠a un enemigo. Esta es la historia de un dibujo y su misterioso autor original. El Banksy de la WW2.

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Los grafitis o dibujos en el contexto de las guerras han tenido siempre un poderoso significado. Tras ellos se escondían las esperanzas y los temores de las tropas. Es posible por tanto que, de todos los grafitis y parecidos que han existido en la historia de la humanidad, los más conmovedores sean estas inscripciones personales dejadas por los soldados.

La vida militar ha estado marcada por la soledad, la ansiedad, momentos de espera para la acci√≥n, la falta de la misma, el drama repentino y, sobre todo, la posibilidad de una muerte violenta en cualquier momento. Esta sensaci√≥n de transitoriedad hacen que estos peque√Īos dibujos o garabatos un diario personal y prueba de vida, en ocasiones de entretenimiento ante el tedio y el aburrimiento de una larga espera.

Adem√°s los hay muy diferentes en su contexto. Desde el fatalista hasta el ir√≥nico, el divertido, socarr√≥n, escatol√≥gico o misterioso como fue el caso de Kilroy en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. ¬ŅQu√© quer√≠a decir exactamente ese dibujo? ¬ŅQui√©n fue el autor original? o ¬Ņc√≥mo pudo llegar a tantos pa√≠ses en tan poco tiempo?

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A√ļn hoy la historia real del grafiti es ciertamente turbia, pero a partir de los documentos, art√≠culos y relatos de personas que vivieron en la misma √©poca, podemos trazar una l√≠nea del tiempo sobre la historia de este dibujo y su autor. As√≠ fue su historia, o al menos, as√≠ la cuentan.

Kilroy antes de Kilroy

Imagen: Critterbiz / Shutterstock

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La revista Life se√Īal√≥ en un art√≠culo que los militares estadounidenses en las guerras mundiales eran muy aficionados a marcar todos los espacios a los que llegaban. Es de suponer que no s√≥lo los estadounidenses, sino la gran mayor√≠a de tropas en el mundo. En cualquier caso para seguir la pista de Kilroy habr√≠a que remontarse unos a√Īos antes, en la √©poca de la Primera Guerra Mundial.

Ah√≠ surgi√≥ lo que muchos apuntan como el precursor de Kilroy, un grafiti conocido como Foo was here por las tropas australianas, quienes dejaban constancia as√≠ de los espacios por los que pasaban. Si damos por v√°lido este precursor estar√≠amos a 20 a√Īos de la llegada de Kilroy.

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A√Īos m√°s tarde surge el que para muchos es considerado ‚Äúprimo-hermano‚ÄĚ de Kilroy. Nos referimos al grafiti del Reino Unido conocido como Mr. Chad o tan s√≥lo Chad. Se trataba de un dibujo garabateado en todo el pa√≠s como cr√≠tica a la escasez y racionamiento de comida durante la guerra. Chad fue bastante parecido a Kilroy en su concepto, aunque en este caso iba acompa√Īado del mensaje ‚ÄúWot? No Tea?‚ÄĚ (en vez de tea se puede poner cualquier bien que escaseara). Chad fue tambi√©n anterior a Kilroy y se atribuye su origen al dibujante brit√°nico George Chatterton hacia finales de 1930.

As√≠ que llegados a este punto y muy cerca en el tiempo de la primera aparici√≥n de Kilroy, podemos imaginarnos que, en alg√ļn momento de la guerra, los soldados estadounidenses tomaron prestada la imagen de Chad para convertirla en su propio s√≠mbolo. Puede ser, pero, entonces, ¬Ņde d√≥nde viene el nombre de Kilroy?

¬ŅFue Kilroy el verdadero Kilroy?

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El grafiti se hizo tan popular que en el a√Īo 1946 se lleva a cabo un concurso para averiguar el origen del mismo. La radio American Transit Association (ATA) busca al creador de Kilroy y se presentan docenas de personales reales que afirman ser el mism√≠simo Kilroy.

Y es aquí cuando aparece la, hasta el día de hoy, fuente más creíble sobre su origen. Tras una larga investigación resulta ganador James J. Kilroy, quién trabajó en el astillero Bethlehem Steel en Quincy (Massachusetts) durante la guerra.

Durante el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la contribución militar de Estados Unidos en Europa estuvo marcada también por la producción de barcos, tanques, aviones y armas para las fuerzas aliadas. James había sido supervisor revisando los remaches de las planchas de acero.

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Cuando acababa con una era el momento de hacer una se√Īal con tiza para diferenciarlas de las que no hab√≠a comprobado todav√≠a. Ocurre que el hombre se da cuenta de que en ocasiones le devolv√≠an planchas ya revisadas, quiz√° porque la marca de la tiza se borraba por el camino.

Para James esto era un inconveniente en su jornada de trabajo y le hac√≠a perder dinero, ya que cobraba en funci√≥n del n√ļmero de planchas que revisaba. ¬ŅSoluci√≥n? Nuestro hombre cambia la manera en la que marcaba las planchas, ahora con pintura donde escrib√≠a la frase Kilroy was here.

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Ten√≠a todo el sentido del mundo. Y es que lo normal una vez se acababan de construir un buque, es que la pintura de James Kilroy se mantuviera. De esta forma cuando los barcos se usaban para el transporte de las tropas, estos pudieron ver la ‚Äúfirma‚ÄĚ de James, de forma que se acab√≥ extendiendo entre los soldados estadounidenses en la guerra.

James Kilroy le dijo a la ATA que también podían corroborar su versión con los hombres con los que trabajó en el astillero. No hizo falta, le dieron como ganador y oficialmente creador del legendario grafiti (ganando además un coche).

La leyenda de Kilroy

Imagen: Soldado estadounidense en la Guerra de Corea leyendo un cartel que dice ‚ÄúThis proves we were here before Kilroy‚ÄĚ. AP

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Sin saber el origen real del dibujo, los soldados que ve√≠an el grafiti en los barcos cre√≠an que se trataba de una especie de talism√°n, un certificado que significaba que el barco hab√≠a sido debidamente comprobado y que estar√≠a protegido contra el enemigo. A partir de entonces los soldados estadounidenses comenzaron a garabatear el dibujo original de Kilroy y a reproducirlo. El grafiti se extendi√≥ durante este per√≠odo de tiempo por Europa, Asia y √Āfrica.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial el grafiti había alcanzado el estatus de culto llegando incluso a las instalaciones de los nazis. Se convirtió de un grito de los éxitos de los aliados. Y mientras que para los soldados aliados se trataba de una manera de dejar huella allí donde pasaban, para el enemigo se convirtió en algo más serio.

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Seg√ļn contar√≠a en el libro The World War II Quiz & Fact Book el infante de marina Timothy Benford, las tropas japonesas llegaron a reportar, desconcertadas, la aparici√≥n del grafiti en tanques bombardeados en la isla del Pac√≠fico Gudalcanal. Informes que llegaron a los altos cargos de inteligencia sobre estas misteriosas pintadas.

Gordon L. Rottman contaba en su libro Soldier Slang of World War II que Hitler lleg√≥ a suponer que Kilroy era una especie de super esp√≠a, ordenando a un contingente de hombres a la b√ļsqueda y captura del personajes. Obvio, jam√°s dio con √©l. Al igual que Stalin, qui√©n lleg√≥ a exigir saber la identidad tras encontrar la ‚Äúhuella‚ÄĚ de Kilroy en unos ba√Īos de la conferencia de Potsdam en 1945.

Lo cierto es que con el paso de los a√Īos la fuerza del grafiti se fue apagando. Su figura se desvanec√≠a de la memoria colectiva despu√©s de un peque√Īo resurgimiento en popularidad durante la Guerra de Corea en la d√©cada de 1950. Kilroy, el Banksy sin quererlo, estuvo en muchos sitios, en otros puede ser que s√≥lo fuera su leyenda. Aunque de manera indirecta, de lo que no hay duda es de que fue precursor de una era que estaba por llegar, mucho antes de que Internet aterrizara y con ella las redes sociales, los motores capaces de viralizar y construir de la nada lo que hoy llamamos meme.

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