A principios de la d√©cada de los 50 un peque√Īo grupo de personas pudo contemplar la monstruosidad. Tras tres horas de operaci√≥n, el pastor alem√°n por fin empezaba a parpadear. Una hora m√°s tarde, el adorable perro pod√≠a mover la cabeza. Al d√≠a siguiente el doctor Demikhov se sinti√≥ una deidad. El perro no s√≥lo pod√≠a moverse, la segunda cabeza de un cachorro cosida en el lomo del pastor alem√°n comenzaba a recuperar su fuerza y mordisqueaba con fuerza a uno de los ayudantes del doctor. Fue una √©poca donde los rusos llevaron la delantera al mundo entero en materia de trasplantes y cirug√≠a‚Ķ algo diferente.

Spoiler. Debido a que las im√°genes, v√≠deos y el texto pueden herir sensibilidades, avisamos: vamos a hablar de una parte importante de la historia de la medicina donde se experiment√≥ con perros. Se trata de los primeros intentos del hombre por trasladar a la realidad la obra de Mary Shelley, de convertirse en aprendices de Victor Frankenstein, quiz√° por el bien de la ciencia m√©dica. Los hechos representaron avances important√≠simos en el campo de la cirug√≠a moderna, por el contrario, el debate sobre la √©tica para conseguir los objetivos debido a la crueldad o sadismo de las intervenciones a√ļn hoy se pone en tela de juicio.

Perros, rusos y ciencia

Los perros de Demikhov en el museo de biolog√≠a de Mosc√ļ. AP Images

De hecho, si uno se encuentra en Mosc√ļ y acude al State Museum of Biology, seguramente pasar√° por la vitrina dedicada a este momento de la historia de la medicina. Tambi√©n es muy posible que al pasar nuestra mente intente olvidar lo que acaba de ver sin darle una segunda oportunidad. Y es que a primera vista uno no sabe si lo que est√° observando es una broma de mal gusto o un monstruo, una deformidad producida por la madre naturaleza.

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All√≠ se encuentra una reproducci√≥n de la obra de Demikhov, un pastor alem√°n con la mitad de un cuerpo de cachorro cosido al cuerpo del perro adulto. Demikhov present√≥ su trabajo a la Asociaci√≥n Quir√ļrgica de Mosc√ļ el 26 de febrero de 1954. Pero varios a√Īos antes habr√≠a otro hombre que se conectar√≠a de manera irremediable con la obra del cient√≠fico ruso.

Hablamos de Sergei S. Bryukhonenko, científico soviético durante la era estalinista cuyo trabajo fue fundamental para el desarrollo de las operaciones de corazón abierto en Rusia, y más adelante en el avance de la biología y la ciencia en el mundo. Entre medias, una carrera y trabajos científicos marcados por la polémica de sus propios logros.

Bryukhonenko y el autojector

Experimento con el autojector. Russian Academy of Medical Sciences

El hombre ser√≠a recordado por los trabajos que llev√≥ a cabo a partir de 1920 y especialmente por eso que denomin√≥ como autojector, un dispositivo (especie de coraz√≥n y sistema de circulaci√≥n extracorporal) capaz de ofrecer todo lo necesario para mantener con vida una cabeza. Pero antes de llegar a ese momento habr√≠a que retroceder unos a√Īos.

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El cient√≠fico ya era reconocido entonces como un investigador respetado por sus ideas influyentes acerca de la transfusi√≥n de sangre. No contento con ello, Bryukhonenko no se pon√≠a l√≠mites de ning√ļn tipo, ni √©ticos ni morales; quer√≠a llegar hasta los l√≠mites de lo posible y en ese momento ten√≠a entre manos una investigaci√≥n inaudita e inquietante: la posibilidad de sostener vida a trav√©s de medios artificiales.

Se sabe que en esta √©poca experiment√≥ de puertas para adentro en el peque√Īo laboratorio que ten√≠a en su casa. All√≠ dio rienda suelta a todo tipo de extra√Īos avances, de hecho, los registros de quienes fueron sus ayudantes narraban un escenario cotidiano marcado por la concentraci√≥n de cabezas sin cuerpos y cad√°veres de animales disecados.

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Y fue aqu√≠, entre experimentos, cuando Bryukhonenko logra crear el dispositivo por el que fue conocido. La primera m√°quina coraz√≥n-pulm√≥n completamente funcional del mundo: el autojector. Como dec√≠amos al comienzo, se trataba de un dispositivo capaz de proporcionar al cuerpo sangre oxigenada que de otra manera ser√≠a imposible. ¬ŅPara qu√©? El cient√≠fico explicaba que el dispositivo podr√≠a usarse en una gran variedad de situaciones y en la cirug√≠a, por ejemplo, para un trasplante de coraz√≥n o bypass. Un coraz√≥n que late es extremadamente dif√≠cil de operar, por lo que el autojector ser√≠a capaz de mantener con vida a un paciente mientras se realiza una cirug√≠a card√≠aca invasiva.

Autojector. Wikimedia Commons

Los a√Īos siguientes los pas√≥ perfeccionando su m√°quina hasta 1925, momento en el que el autojector lleva a cabo su primera demostraci√≥n p√ļblica. Lo que se pod√≠a apreciar en aquel momento era una m√°quina que consist√≠a en una serie de bombas autom√°ticas, un dep√≥sito para el almacenamiento de sangre y dos tubos con los que inyectar y extraer la sangre. Desde luego y como vemos en la imagen, bajo los est√°ndares actuales puede parecer toda una osad√≠a, un elemento rudimentario y peligroso, pero lo cierto es que fue todo un √©xito.

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La proeza en el funcionamiento del autojector llev√≥ al hombre a un nuevo salto sin red. En este caso mucho m√°s inquietante. Bryukhonenko pens√≥, ¬Ņy si utilizo a los perros como medio de pruebas para separar organismos? A partir de entonces comenz√≥ una escalada de trabajos donde iba liberando √≥rganos caninos de los cuerpos.

De entre los primeros logros del equipo del cient√≠fico encontramos que pudieron mantener un coraz√≥n latiendo y un pulm√≥n funcionando de manera independiente de sus cuerpos. Si alguien acced√≠a en aquellos d√≠as al laboratorio deb√≠a acudir con la barriga vac√≠a, all√≠ pod√≠a encontrarse con las primeras cabezas cortadas conscientes, aunque eso s√≠, por per√≠odos muy peque√Īos. Tambi√©n hab√≠a alcanzado otro logro seg√ļn los presentes, Bryukhonenko fue capaz de traer a los perros ‚Äúde vuelta‚ÄĚ de la muerte.

Todo esto ser√≠a muy dif√≠cil de creer en aquella √©poca si no fuera por la aparici√≥n en 1940 de uno de los documentales m√°s perturbadores y sorprendentes de la historia de la ciencia y la medicina. Bajo el t√≠tulo de Experiments in the Revival of Organisms el v√≠deo que mostramos a continuaci√≥n (cuidado, puede herir sensibilidades) fue la prueba del trabajo de Bryukhonenko y su autojector. Lo primero que se puede apreciar en la pieza es c√≥mo los investigadores lograron reanimar un coraz√≥n. Aunque quiz√°s el momento m√°s inquietante surge con la presentaci√≥n de la ‚Äúcabeza de perro‚ÄĚ.

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Las imágenes muestran a los investigadores colocando la cabeza de un perro recién cortada sobre una mesa. Se aprecia como el perro se mantiene conectado al suministro de aire y sangre. Finalmente y como prueba del éxito del experimento, podemos observar como se pone a prueba la cabeza con una serie de estímulos para demostrar que, efectivamente, la cabeza está en pleno control de sus facultades. De inquietante pasamos a macabro para expresar el sentimiento que a uno le corre por el cuerpo cuando ve como la cabeza (y solo la cabeza) es capaz de ajustar las pupilas, mover la boca o incluso tragarse un caramelo o lamerse el hocico.

Pero Bryukhonenko no termina aqu√≠. Una √ļltima ‚Äúsorpresa‚ÄĚ, un one more thing con el que nos muestra la resurrecci√≥n del perro (el animal desangrado). ¬ŅC√≥mo? A trav√©s de un proceso donde se implica el drenado de la sangre del perro vivo para luego dejarlo desangrarse durante unos 10 minutos. Tras su eventual muerte observamos como los investigadores muestran que el cuerpo no responde a est√≠mulos. Luego uno de los ayudantes del cient√≠fico conecta al perro al autojector (a las arterias y venas), bombea la sangre que le han extra√≠do, y espera un breve per√≠odo de tiempo para que el coraz√≥n comience a funcionar otra vez.

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El vídeo se publicó por primera vez en 1943 durante una presentación ante una reunión con científicos norteamericanos en el hotel Waldorf Astoria (Nueva York). Se trataba de una producción que buscaba impresionar al mundo sobre los avances soviéticos. De esta forma y tras ese momento cumbre con la resurrección del perro, el narrador de la pieza explicaba que todos los perros que habían pasado por la terrible experiencia del experimento del científico, luego habían disfrutado de una vida plena y normal.

Llegados a este punto surge la gran pregunta. ¬ŅQu√© hay de cierto y qu√© hay de falso en todo esto? El consenso general es que el v√≠deo ten√≠a una clara intensi√≥n propagand√≠stica sobre los logros cient√≠ficos y m√©dicos de los sovi√©ticos. Obviamente, para los detractores se trata de una pura y simple falsificaci√≥n. Pero lo cierto tambi√©n es que a d√≠a de hoy, nadie es capaz de probar con autoridad que muchas de las cosas que vemos en el v√≠deo no sean ciertas. Los √°ngulos de c√°mara son ajustados con el agravante de que cambian con frecuencia, aunque la c√°mara no se mueve. Parece estar realizado con la intenci√≥n de resistirse al escrutinio cient√≠fico.

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Cuando el v√≠deo vio la luz el mismo New York Times escrib√≠a sobre el mismo en los siguientes t√©rminos: ‚Äúla comunidad cient√≠fica piensa que tras este experimento se podr√≠an remover muchas supuestas imposibilidades biol√≥gicas y traerlas al reino de lo posible‚ÄĚ.

Fotograma de la película de Bryukhonenko con la cabeza de perro. Wikimedia Commons

En cualquier caso y con el paso del tiempo la comunidad cient√≠fica ha ofrecido detalles ante lo que se pudo ver en los a√Īos 40. La cabeza cortada solo sobrevivi√≥ unos minutos bajo la circulaci√≥n artificial, y no ‚Äúunas horas‚ÄĚ como se aseguraba en el fragmento original. De la misma forma, los perros ‚Äúresucitados‚ÄĚ sal√≠an del experimento con el cerebro da√Īado y por lo general no viv√≠an m√°s de unos pocos d√≠as (en el v√≠deo se aseguraba que pasaron a una vida normal y plena).

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Y a√ļn as√≠, el trabajo de Bryukhonenko (por el que le concedieron un premio Lenin) fue tan grande que cualquier teor√≠a debe ser sopesada contra el hecho irrefutable de que su investigaci√≥n contribuy√≥ directamente a grandes, enormes avances en el campo de los soportes de vida artificiales o el trasplante de √≥rganos. Si obviamos de la ecuaci√≥n la crueldad y sadismos de las im√°genes o la propia √©tica del trabajo, el cient√≠fico fue el art√≠fice y precursor de que hoy existan en los hospitales muchas de las m√°quinas que nos mantienen vivos durante los trasplantes de √≥rganos vitales.

Y entonces llegó Demikhov

√öltima perro trasplantado por Demikhov en 1959. Wikimedia Commons

Bryukhonenko fue sin ninguna duda el precursor y ‚Äúmaestro‚ÄĚ en esta carrera rusa que vivieron por acercarse al mism√≠simo personaje de Victor Frankenstein. Tras √©l lleg√≥ Demikhov, el cient√≠fico con el que inici√°bamos el relato. El hombre subi√≥ la apuesta de Bryukhonenko. No le era suficiente con una cabeza del mejor amigo del hombre, el tipo decide probar con dos.

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As√≠ fue como present√≥ su trabajo en 1954 (pastor alem√°n + la mitad del tronco de un cachorro cosida a su cuerpo). Ocho a√Īos antes el cient√≠fico hab√≠a llevado a cabo una operaci√≥n de trasplante de coraz√≥n en los perros y posteriormente trasplantes de pulm√≥n.

Demikhov con una de sus creaciones. ITAR-TASS / P. Khorenko; Juzef Mosenzhnik

La operación con las dos cabezas de perros se trataba del primer trasplante del mundo que involucraba a todo un sistema que comprendía diferentes órganos, tal y como afirmaba el mismo Demikhov. El científico explicó que se trataba de un procedimiento de tres horas donde se cortaba el cuerpo de un cachorro en dos (entre la quinta y la sexta costilla) y vinculaba sus arterias y venas a las de un pastor alemán para finalmente colocar y coser en el lomo del perro adulto la cabeza del cachorro. Para ello dejó abierta su tráquea junto al esófago, de esta forma, el suministro de sangre al cachorro se mantenía a través del sistema circulatorio del perro adulto.

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A las tres horas de la macabra operaci√≥n, el pastor alem√°n ofrec√≠a las primeras se√Īales de vida. Horas despu√©s lo hac√≠a la segunda cabeza que ahora le hab√≠an ‚Äúintegrado‚ÄĚ. La lamentable monstruosidad muri√≥ de una infecci√≥n despu√©s de seis d√≠as. A√ļn as√≠, Demikhov no dej√≥ que este peque√Īo ‚Äúcontratiempo‚ÄĚ le detuviera en su carrera. Durante los dos a√Īos siguientes llev√≥ a cabo un m√≠nimo de 20 operaciones de este tipo. Incluso en un caso cruz√≥ todas las barreras √©ticas (si no lo hab√≠a hecho ya) con el trasplante de la cabeza de un perro joven sobre el cuerpo de su propia madre. El r√©cord de supervivencia entre sus ‚Äúcreaciones‚ÄĚ lo marc√≥ en 1959 con 29 d√≠as.

Aunque la gran mayor√≠a de sus creaciones con dos cabezas perec√≠an al poco tiempo por el rechazo de los tejidos, el trabajo de Demikhov, al igual que el de Bryukhonenko, se adelant√≥ en su tiempo a lo que iban a ser los trasplantes de coraz√≥n. En 1962 public√≥ su monograf√≠a Trasplantes experimentales de √≥rganos vitales, la primera en el mundo sobre trasplantolog√≠a y la √ļnica durante mucho tiempo en el area de los trasplantes de tejidos y √≥rganos.

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En cuanto a la veracidad entre el trabajo de Demikhov y el de Bryukhonenko, el primero guard√≥ toda una serie de fotograf√≠as y v√≠deos convincentes con los que siempre apoy√≥ su afirmaciones cient√≠ficas. Adem√°s, las im√°genes de ‚Äúsus‚ÄĚ perros de dos cabezas sol√≠an estar filmadas en lugares p√ļblicos, con gente an√≥nima que aseguraban su legitimidad.

Sea como fuere, tras los rusos, la ‚Äúmoda‚ÄĚ de experimentar con perros cruz√≥ el Atl√°ntico para llegar a Estados Unidos, aunque eso ya es otra historia. Lo cierto es que hoy, con la cantidad de organizaciones y grupos de derechos de los animales que existen, parece extremadamente dif√≠cil pensar que este tipo de experimentos se llevaran a cabo. Una √©poca del pasado donde se toleraban experimentos √©ticamente ambiguos por una serie de ‚Äúlocos‚ÄĚ que parad√≥jicamente supusieron un gran avance en el mundo de la medicina. Tanto, que incluso hoy el debate sigue intacto, ¬Ņcuantas vidas se perder√°n para descubrir nuevos e importantes avances cient√≠ficos?