Foto: Wikimedia Commons

Hay algo que no encaja en el mausoleo Courtoy. Su estilo no se corresponde con las dem√°s tumbas del cementerio de Brompton, en Londres. La √ļnica puerta de bronce de la estructura est√° adornada con motivos egipcios y no tiene llave. De hecho, hay quien cree que ni siquiera es una tumba.

Advertisement

El masivo monolito de estilo egipcio est√° construido √≠ntegramente en granito y rematado por un techo en forma de pir√°mide. Con algo m√°s de seis metros de altura, es la construcci√≥n que m√°s destaca de todo el cementerio. La √ļnica entrada al mausoleo es una puerta de bronce macizo decorada con motivos de inspiraci√≥n egipcia. El problema es que no hay llave para abrirla. Seg√ļn los registros del cementerio, la √ļnica llave se perdi√≥ en 1980 durante la √ļltima visita de los parientes vivos de la familia Courtoy. Desde entonces nunca se ha abierto.

Foto: Wikimedia Commons

Advertisement

El incidente con la llave se une a otro dato extra√Īo. El mausoleo Courtoy es el √ļnico de todo el cementerio del que no existen planos, un detalle raro en una √©poca en la que presentar planos era requisito indispensable para acometer una obra de estas caracter√≠sticas.

Con el tiempo, las anomalías y las coincidencias alrededor de la tumba y su propietaria han alimentado todo tipo de leyendas. La más popular entre los entusiastas del steampunk es que el mausoleo Courtoy no es una tumba, sino una tapadera para ocultar la auténtica naturaleza del artefacto de la época victoriana que reposa dentro: una máquina del tiempo.

Egiptología y ocultismo en el Londres victoriano

Pero comencemos por el principio. El imponente mausoleo en Brompton es el lugar de reposo de Hannah Courtoy, una mujer de la alta sociedad londinense, y de sus dos hijas solteras, Elizabeth y Mary Ann.

Advertisement

El egiptólogo Joseph Bonomi. Foto: Wikimedia Commons

La vida de Hannah no fue muy normal. Llegó a Londres en 1800 y entró a trabajar como empleada del hogar al servicio de John Courtoy, un anciano y adinerado comerciante nacido en Francia bajo el nombre de Nicholas Jacquinet.

En menos de un a√Īo, Hannah sedujo a Courtoy y le dio la primera de sus tres hijas. Nunca se casaron, pero Hannah se las apa√Ī√≥ para quedarse con la mayor parte de la sustanciosa herencia de los Courtoy en un pleito sonado contra la ex mujer del comerciante y sus cinco hijos.

Advertisement

Con dinero y una buena posición en el Londres victoriano, Hannah se dedicó a disfrutar de sus dos grandes pasiones: la egiptología y las ciencias ocultas. En esa época trabó amistad con un egiptólogo llamado Joseph Bonomi, con el que pasaba largas veladas discutiendo sobre astronomía y astrología en el antiguo Egipto.

La tumba de Joseph Bonomi en el cementerio de Brompton. Foto: Anna Garnett

Cuando Hannah muri√≥ en 1849 Bodoni, que tambi√©n era arquitecto, mand√≥ construir el mausoleo siguiendo las instrucciones de la difunta. El egipt√≥logo muri√≥ en 1878 y se da la casualidad de que su tumba tambi√©n est√° en Brompton, a pocos metros de distancia del mausoleo Courtoy. Sobre la l√°pida se puede ver el grabado de un chacal sobre un templo egipcio. Quiz√° sea casualidad, pero la cabeza del chacal se√Īala exactamente en la direcci√≥n del mausoleo Courtoy.

Advertisement

El inventor de armas de alta tecnología

Hasta aquí no hay mucho más que la excentricidad de una dama victoriana en una época en la que el antiguo Egipto causaba sensación. La leyenda urbana en torno al mausoleo Courtoy se fraguó mucho más tarde, concretamente en 1998.

Advertisement

En octubre de ese a√Īo, una periodista llamada Helen Smith escribi√≥ un art√≠culo para Associated Press en el que insinua abiertamente que el mauseoleo oculta un dispositivo para viajar en el tiempo creado por Joseph Bonomi en colaboraci√≥n con un extra√Īo personaje llamado Samuel Alfred Warner.

Warner era un charlat√°n que aseguraba haber inventado todo tipo de armas avanzadas a su tiempo. Entre estas ‚Äúpatentes‚ÄĚ figura un torpedo capaz de teletransportarse hasta su objetivo, y minas explosivas de alta potencia que se sembraban desde una aeronave. El supuesto inventor vol√≥ dos barcos por los aires en sendas demostraciones de sus armas, pero sus afirmaciones nunca pudieron ser comprobadas por terceros.

Grabado de un periódico de 1844 que se hace eco de una de las pruebas de armamento de Warner.

Advertisement

Hasta la marina inglesa lleg√≥ a crear una comisi√≥n para interesarse por los inventos de Warner a instancias del mism√≠simo Duque de Wellington, pero el inventor ped√≠a 400.000 libras por sus dise√Īos y nunca llegaron a un acuerdo.

El caso es que, seg√ļn un escritor llamado Howard Webster consultado por la periodista, Warner, Bonomi y Hannah Courtoy trabajaron juntos en una especie de proyecto secreto. Se dec√≠a que Bonomi hab√≠a descifrado una serie de papiros hallados en el Valle de los Reyes que conten√≠an coordenadas e instrucciones para viajar en el tiempo. Warner puso su genio tecnol√≥gico y la dama Courtoy el capital necesario para hacer realidad el dispositivo.

No se puede descartar la idea de que Warner y Bonomi se compincharan para sacarle los cuartos a la cr√©dula se√Īora Courtoy, aunque no encaja con la idea del egipt√≥logo cumpliendo la √ļltima voluntad de la dama con tanto ah√≠nco a√Īos despu√©s de su muerte. El caso es que el relato de Howard Webster es imposible de certificar.

Advertisement

Coincidencias

La teor√≠a del escritor, m√ļsico y amante del misterio Stephen Coates es incluso m√°s delirante. Coates cree que el mausoleo es parte de un sistema de cabinas de teletransporte que Warner y Bonomi construyeron en diferentes monumentos de Londres para moverse por la ciudad, y que incluso comunican con un cementerio en Par√≠s. Es una hip√≥tesis pintoresca, pero sin ninguna base m√°s all√° de la desbordante imaginaci√≥n de Coates.

Advertisement

Pero arriba habl√°bamos de coincidencias, y el mausoleo Courtoy tiene algunas muy raras. Hannah Courtoy muri√≥ en 1849, pero el mausoleo que iba a ser su √ļltima morada y del que no existen planos no se termin√≥ hasta 1853. No hay constancia de d√≥nde guardaron sus restos mientras tanto. El mismo a√Īo en que se termin√≥ el mausoleo, el inventor Samuel Alfred Warner muri√≥ en extra√Īas circunstancias. Su cuerpo fue enterrado en una tumba an√≥nima en el mismo cementerio Brompton, a pocos metros del mausoleo.

El egiptólogo Joseph Bonomi no murió hasta 1878, pero en su tumba no solo reposa él. También yacen allí su esposa y sus hijos. Bonomi erigió la lápida en 1952 para enterrar a cuatro de sus hijos que murieron en un plazo de una semana.

Advertisement

Volvemos al presente para saludar a Ray Godson. Godson es el √ļltimo descenciente vivo de Hannah Courtoy y no cree en leyendas urbanas. Lo √ļnico que le interesa es encontrar la dichosa llave para abrir el mausoleo, limpiar un poco el polvo y presentar sus respetos a su t√°tara-t√°tara-abuela. Nosotros tampoco creemos en leyendas urbanas, pero si alg√ļn d√≠a consigue abrir esa puerta de bronce, deber√≠a dejar que alguien inspeccione el subsuelo bajo el mausoleo, aunque solo sea para quedarnos tranquilos.