A veces, el pasado no emerge de una excavación planificada, sino de un gesto cotidiano: la marea baja. En la costa sur de Sudáfrica, cerca de Knysna, el retroceso del mar dejó al descubierto un conjunto de huellas fósiles de 132 millones de años. Son las más recientes jamás documentadas en África austral y obligan a revisar la cronología de los dinosaurios en la región.
El hallazgo fue descrito en el South African Journal of Science y documenta más de dos docenas de rastros concentrados en una franja de apenas 40 metros de largo por cinco de ancho, en la Formación Brenton, un afloramiento rocoso que queda expuesto dos veces al día por el vaivén de las mareas.
Un descubrimiento en un lugar inesperado

El equipo, liderado por Charles Helm, no esperaba encontrar un conjunto tan denso de huellas en un espacio tan reducido. La zona intermareal es especialmente complicada para el registro fósil: la erosión marina borra pistas con facilidad. Que tantas huellas hayan sobrevivido durante millones de años es, en sí mismo, un pequeño milagro geológico.
Algunas impresiones aparecen incluso en cortes verticales del acantilado, lo que permite observarlas en perfil, como si el tiempo hubiese dejado una sección transversal del paso de los dinosaurios.
Un vacío de 50 millones de años que empieza a cerrarse
El registro fósil sudafricano tiene una discontinuidad marcada tras las grandes erupciones volcánicas que cubrieron la cuenca del Karoo hace unos 182 millones de años. Después de ese evento, las evidencias de dinosaurios en la región se vuelven escasas durante decenas de millones de años.
Estas nuevas huellas sitúan a los dinosaurios en el sur de África 50 millones de años después de las últimas pisadas conocidas en el Karoo. Junto con otros rastros datados en torno a los 140 millones de años encontrados recientemente en el Western Cape, sugieren que la región mantuvo poblaciones de dinosaurios mucho más tiempo del que se asumía.
Qué tipo de dinosaurios dejaron las huellas

El análisis apunta a una diversidad de posibles autores: terópodos (carnívoros bípedos), ornitópodos herbívoros y quizá algún saurópodo de gran tamaño. Sin embargo, los investigadores son cautos.
Distinguir huellas de terópodos y ornitópodos no siempre es sencillo, y las de saurópodos suelen ser más ambiguas. Por eso, el equipo evitó asignar especies concretas a cada rastro. La prioridad fue confirmar la antigüedad y documentar el conjunto con precisión, sin caer en sobreinterpretaciones.
Cómo era este lugar cuando pasaban los dinosaurios
Hace 132 millones de años, el paisaje era radicalmente distinto. Tras la fragmentación del supercontinente Gondwana, esta zona formaba parte de un entorno costero con canales de marea y playas fluviales, rodeado de una vegetación que hoy resultaría irreconocible.
Los investigadores describen un escenario en el que los dinosaurios podían desplazarse por áreas húmedas, dejando huellas que quedaron rápidamente cubiertas por sedimentos. Ese enterramiento temprano es lo que permitió que las pisadas llegaran hasta nosotros.
Una invitación a mirar de nuevo la costa

Hasta ahora, los fósiles de dinosaurios en estas formaciones cretácicas del sur de África solían limitarse a dientes aislados o fragmentos óseos dispersos. Este hallazgo sugiere que el litoral aún guarda un potencial paleontológico subestimado.
La conclusión del equipo es clara: la costa sudafricana, con sus afloramientos expuestos por la marea, podría ocultar más rastros esperando ser descubiertos. Basta con que el mar se retire lo suficiente para que el pasado vuelva a asomar, pisada a pisada.