Este es uno de esos vídeos donde el espectador puede sentir un nudo en la garganta y, quizás, aproximarse mínimamente a las sensaciones del piloto. Durante unas prácticas realizando acrobacias en un biplano, Chad Barber sufre el repentino parón del motor. Lo que ocurre después es maravilloso.

Al parecer, y como se aprecia en la secuencia, el motor parece detenerse de inmediato después de un fuerte ascenso. A partir de entonces se crea un silencio aterrador donde somos partícipes del descenso hacia la tierra.

Después de nivelar el avión, este se convierte esencialmente en un planeador sin un conjunto grande de alas que sea capaz de mantenerlo seguro en el aire. Se observa cómo Barber intenta arrancar el motor una y otra vez hasta que finalmente tiene éxito a pocos metros de tener que realizar un aterrizaje de emergencia en una carretera con muy mala pinta para un avión que llega a esa velocidad.

De hecho, escuchamos también una reacción muy humana del piloto, una mezcla de alivio y exaltación que cualquiera puede entender. [Sploid]

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