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Mundo

Australia demanda a 3M por US$1,4 mil millones por contaminación en bases militares

Son 28 bases por las que Australia reclama ante 3M debido a un producto tóxico que se filtró en el suelo.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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A veces uno siente que el gigante químico 3M – antiguamente tal vez el más grande promotor de los átomos de flúor – estará en litigio por daños causados por sus “químicos eternos” hasta el fin de los tiempos.

Tras grandes litigios 3M acordó pagar US$10,3 mil millones a municipalidades de EE.UU. por sus sustancias tóxicas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, en inglés) EN 2023. Le pagó al estado de Nueva Jersey US$450 millones en un acuerdo el año pasado. Y ha estado en cientos de casos judiciales como este al menos desde 1999. Pero ahora la multinacional conglomerada tendrá que defenderse en el hemisferio sur donde el largo brazo de la ley australiana ha alcanzado a 3M.

El jueves el gobierno australiano anunció que demanda a 3M por US$1,4 mil millones (2 mil millones de dólares australianos) por los “sustanciales costos” de daños causados por los PFAS contenidos en espuma para extinguir incendios comercializada por 3M y que se utilizó en 28 de las bases militares de la nación.
“Esta mala conducta contribuyó a aumentar los costos de defensa y del contribuyente australiano, que incluyen más de mil millones de dólares australianos hasta hoy para investigar, remediar y mitigar la contaminación por PFAS de sitios militares de defensa” dijo la fiscal general de Australia Michelle Rowland, según un informe de la BBC.

“Este es un gobierno que está preparado para enfrentar a una de las más grandes corporaciones multinacionales del mundo”, aclaró Rowland, según The New York Times. Describió la demanda como la mayor acción judicial que haya presentado el gobierno australiano.

Declaraciones

Según el ministro adjunto de defensa de Australia Peter Khalil, las fuerzas armadas de la nación ya han gastado unos US$920 millones (1,3 mil millones de dólares australianos) en los esfuerzos de reducción del impacto de la espuma para apagar incendios con PFAS de 3M.

Khalil declaró que el ministerio hasta ahora debió excavar unas 220.000 toneladas de tierra contaminada de sus bases para impedir que se sigan filtrando estos “químicos eternos” a los ecosistemas locales, según Associated Press. El ministerio también ha tratado 13 mil millones de litros de agua contaminada con PFAS, les dijo Khalil a los reporteros.

“Estamos preparados para enfrentar a corporaciones poderosas cuando quienes sufren el impacto son los australianos y las comunidades australianas”, añadió Khalil.

Pero un vocero de 3M brindó un curioso argumento de defensa contra las acusaciones de Australia. El gobierno australiano sostiene que 3M no brindó información crítica sobre el producto, la espuma acuosa formadora de película de 3M (AFFF), en tanto que la compañía afirma que Australia y sus fuerzas armadas tuvieron tiempo suficiente para informarse por sí mismos.

“3M jamás ha fabricado PFAS en Australia y dejó de vender los productos en Australia hace unas dos décadas”, afirmó la compañía en declaraciones de prensa que citó The Guardian. “A pesar de ello el Departamento de Defensa de Australia siguió utilizando espumas extintoras de fuego con PFAS durante casi dos décadas más, según se señala en un reciente informe de la comisión legislativa”.

Es cierto que resulta difícil interpretar estos comentarios cuando la información de seguridad de material que publicó 3M con fecha 2019 (no hace ni una década) sigue recomendando el uso de la espuma acuosa formadora de película (AFFF) para apagar incendios iniciador por otro químico de 3M, el sellador Bondo® Traffic P-606V Flexible Loop Sealer.

Verdades sobre la espuma

Las AFFF pueden estar compuestas por diferentes sustancias químicas según una asesoría sobre estos aerosoles extintores del fuego que presenta el Departamento de Conservación Ambiental del estado de Alaska.

Los productos iniciales pueden contener PFOS, ácido perfluorooctano sulfónico, que es PFAS de cadena larga, en tanto que los productos fabricados más recientemente pueden contener PFOA, ácido perfluorooctanoico, “no como ingrediente adrede de las AFFF sino como subproducto que se crea durante el proceso de fabricación”, según el departamento. El PFOA se ha vinculado con el cáncer de testículos y de riñón, según la Agencia de Investigación del Cáncer de la OMS de la ONU. La agencia categoriza al PFOS como “posible carcinogénico en humanos”.

En 1990 la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. también señaló otro compuesto presente en las AFFF, el etanol 2- (2-butoxietoxi) como contaminante riesgoso, en el Acta de Aire Limpio. Es un químico industrialmente producido y no exclusivo de 3M. Mediocre potencial para demanda judicial, según parece.

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