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Ciencia

La NASA quiere alargar la vida de la Voyager 1 usando un truco que aprovecha la peculiaridad de su hardware de la década de 1970

Tras un exitoso ensayo con la Voyager 2 la NASA quiere ejecutar su “big bang” de derivación de energía en la sonda espacial más distante que tiene la humanidad.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La sonda Voyager 1 de la NASA ahora atraviesa el espacio interestelar a 56.000 km por hora, y se encuentra a unos 24 mil millones de kilómetros de la Tierra. El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia espacial estadounidense, al norte de Los Ángeles, trabaja en estos momentos para asegurarse de que la sonda siga funcionando durante un poco más de tiempo.

El martes los ingenieros de la misión Voyager anunciaron que lograron ahorrar energía en la sonda hermana, la Voyager 2. Su truco es el “big bang”, y consiste en delicados encendidos y apagados de los componentes clave en pares de tres, en una secuencia coordinada, lo que conserva energía sin congelar la línea de combustible de la sonda ni afectar el hardware esencial en el inhóspito clima helado del espacio profundo. En esencia este esquema aprovecha el hecho de que las Voyagers, lanzadas en 1977, son reliquias (dicho con respeto) de la electrónica de mediados de ese siglo: gracias al calor residual, prácticamente todos los instrumentos que tienen a bordo esas sondas se pueden manipular para que se mantenga el calor en la sonda.

La Voyager 2 estaba más cerca y tenía más energía para probar el truco. Y ahora, según Kareem Badaruddin, administrador de la misión Voyager de la NASA, el laboratorio espera repetir lo mismo con la Voyager 1 que está mucho más lejos.

“Es lo más importante que hayamos hecho con las Voyager en décadas”, le dijo Badaruddin a Scientific American el viernes. “No quiero decir nada que lo estropee, pero la prueba “big bang” ha salido notablemente bien”.

Buscando el calor

Las dos sondas Voyager funcionan gracias a modestas plantas de energía nuclear, generadores termoeléctricos que convierten en electricidad el calor que produce la descomposición radiactiva natural del plutonio-238. Pero como ese isótopo de plutonio se descompone, y tiene una vida media de 88 años, cada vez emite menos calor y cada sonda tendrá 4 vatios menos de energía cada año.

La maniobra del laboratorio apaga dos de los calentadores y un antiguo grabador de ocho pistas que utiliza el sistema digital de grabación de datos de la Voyager, y al mismo tiempo enciende dos calentadores y uno de los sistemas de propulsión a bordo de la sonda. Con eso se ahorran casi 10 vatios por año sin perder nada del hardware esencial a causa del frío.

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© NASA / JPL-Caltech

Ambas sondas Voyager se lanzaron con 10 instrumentos cada una, muchos de ellos destinados a quedarse sin energía hace tiempo porque esos dispositivos ya habían cumplido con su propósito cuando las sondas hicieron su “Gran Tour” de los planetas de nuestro sistema solar.

Ahora el equipo Voyager de la NASA espera que el ahorro de energía gracias al truco “big Bang” sirva para que pueda funcionar un instrumento adicional en la Voyager 1, el experimento de partículas cargadas a baja energía o LECP que ayuda a medir la densidad de las partículas en el espacio interestelar. El LECP debía apagarse hace meses para impedir que se reseteara el sistema de la sonda.

“La Voyager 1 todavía tiene dos instrumentos de ciencia en funcionamiento: uno escucha las sondas de plasma, y el otro mide los campos magnéticos”, señaló Badaruddin, que además es ingeniero en sistemas en el laboratorio JPL, en el mes de abril durante un anuncio de la NASA. “Ambos siguen funcionando bien, y envían datos de una región del espacio que jamás ha explorado ninguna nave fabricada por los humanos”.

A un día luz de casa

Si la Voyager 1 está “viva” en el próximo mes de noviembre, habrá marcado un hito histórico al pasar a una distancia de un día luz de la Tierra, algo que puedes imaginar como fracción de un año luz, o como 173 veces la distancias que hay entre la Tierra y el Sol. Después de eso, los mensajes a la Voyager 1 tardarán más de 24 horas en llegar siempre y cuando logre mantenerse en comunicación.

En 2022 Suzanne Dodd, administradora de proyecto de la misión Voyager en el JPL le dijo en vivo al público en representación de la NASA que pensaba que la Voyager 1 “seguramente” llegará a cumplir su aniversario número 50 el próximo año, el 5 de septiembre de 2027.
Si la NASA tiene mucha suerte, le dijo Dodd a Space.com, la Voyager 1 bien podría seguir funcionando incluso pasado el 2030.

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