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La nueva “Guerra de los Mundos” de Amazon tiene un giro que te deja pensando

Ice Cube lucha contra una invasión alienígena detrás de una computadora en la versión para pantallas de Rich Lee del clásico de H. G. Wells.
Por Cheryl Eddy Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Incluso antes de que La guerra de los mundos ingresara al dominio público hace ya una década, el cuento de la invasión alienígena de H. G. Wells ya se había adaptado varias veces. La película de Steven Spielberg de 2005 probablemente sea la versión cinematográfica más recordada, aunque la emisión de radio de Orson Welles en 1938 parece haber propagado el pánico entre los más crédulos, y es la más famosa de todas.

Esta semana llegó una nueva versión dirigida por Rich Lee (que debuta con esta creación tras hacer muchos videos musicales y comerciales) y protagonizada por Ice Cube. Ambientada en el presente, indaga en el tema de la supervisión y monitoreo al punto de volverse intrigante…hasta que toma una decisión localmente irónica.

Spoiler

Un padre, una pantalla y una guerra invisible

Ice Cube interpreta a Will Radford, un analista de terrorismo nacional del Departamento de Seguridad. Su tarea implica básicamente monitorear toda clase de datos de seguridad y vigilancia en Washington, DC, con foco en lugares clave (el Pentágono, la Casa Blanca, los aeropuertos, etc.), rastreando ocasionalmente a los hackers que buscan datos del gobierno o impidiendo que diseminen esa clase de datos, según sea el caso.

Esta versión de La guerra de los mundos sucede completamente en las pantallas – parecido al thriller Searching de 2018 – de modo que vemos a Will con su punto de vista de la webcam, y también vemos todo lo que él ve: llamadas de Zoom y WhatsApp, mensajes de texto, posteos en redes sociales, noticias por streaming, y más. Solo lleva unos minutos ver cómo Will aprovecha su pase de alto nivel de seguridad y su conocimiento de tecnología para poder seguir a sus dos hijos adultos, en especial a Faith, su hija embarazada. No le preocupa tanto Dave, el hijo que vive jugando videojuegos, pero literalmente vigila hasta lo que hay dentro del refrigerador de Faith para asegurarse de que se alimenta correctamente.

¿Es intrusivo? Sí. ¿Asusta? Claro que sí, pero La Guerra de los Mundos no tiene que ver con el cyberstalking de tus hijos sino con una invasión alienígena y Will está en las líneas del frente (bueno, sentado en su escritorio) cuando una misteriosa lluvia de meteoritos se convierte en trípodes listos para una batalla, que hacen sentir su presencia en la Tierra. Seguimos a Will mientras sigue haciendo clic y vemos en tiempo real lo que utiliza mientras usa su acceso extraordinario para ver cómo están sus seres queridos (en un momento hackea remotamente a Tesla para que Faith pueda llegar a un hospital). También entró en la respuesta oficial – que incluye a Eva Longoria que representa a la NASA, y a Clark Gregg, director de Seguridad Nacional – mientras el gobierno intenta encontrarle sentido a la situación y planificar su acción.

Es una forma razonablemente novedosa de acercarnos la conocida historia que escribió Wells y que inspiró a tantísimas historias parecidas después de su publicación en la década de 1890. Pero el guión de la película (de Kenneth A. Golde y Marc Hyman) toma algunas decisiones que te confunden un poco, incluso si esta Guerra de los mundos no te la trajera Amazon Prime Video.

Amazon aparece por su nombre desde temprano; Dave suspira porque el trabajo de su padre es “espiar lo que pone la gente en su carrito de compras de Amazon”, y la frase vuelve de una forma u otra algunas veces. Notamos que nada dice de que Amazon recoge información sobre sus clientes, pero es algo que en la mente de la audiencia surge cada tanto, en especial cuando Will empieza a darse cuenta de que los alienígenas vinieron a la Tierra específicamente para tomar todo lo que hay en las enormes bases de datos del planeta.

Los invasores engullen los datos del planeta – se vacían los registros financieros, fallan los sistemas de GPS, y hasta la página de Facebook de Will en homenaje a su fallecida esposa, desaparece – y queda en claro que el objetivo real es una red de monitoreo y vigilancia de gran potencia, que opera a pesar de que el gobierno sabe (pasamos a documentos al estilo de Los expedientes X y fotos antiguas) que esa movida sería “sonar la alarma” para los ETs hambrientos de tecnología.

Como es natural, Will y su familia (resulta que su hijo es un genio de los hackers y su hija es una bióloga genio también) pergeñan un plan para salvar al mundo, pero necesitan que los ayude el novio de Faith, Mark, que trabaja de…. Conductor de vehículos de Amazon. Cuando Will necesita desesperada y repentinamente un vehículo, Mark logra usar un drone de Amazon y enviárselo, pero solo después de que Will “hace un pedido oficial de activar el drone de Amazon”, proceso que vemos como si no supiéramos exactamente cómo es. ¡Agregado al carrito!

Si con eso no bastara, Amazon vuelve a cuidarle las espaldas a la humanidad cuando el drone cae y necesita de asistencia manual para voltear y quedar en posición correcta. La única persona que está por las calles es…un hombre sin techo que surge de su tienda para hacer lo necesario después de que Faith, que trianguló su teléfono celular, lo soborna con una gift card de Amazon por U$1.000.

El hombre acepta los términos después de rechazar el ofrecimiento del gobierno de darle internet gratis por un año, porque calcula que eso equivale a pedirle a Gran Hermano que le espíe. Pero ¿no es eso lo que hace Amazon con sus clientes, básicamente?

“Hay cosas más importantes que preocuparse por lo que hay en los carritos de compras de Amazon”, declara Will al final de La Guerra de los Mundos, que termina muy prolijamente a pesar de la terrible destrucción que vimos en el nivel global. Realmente impacta la determinación estratégica de mantener limpias las manos de Amazon en una película sobre la privacidad en línea. Pero convertir a Amazon en héroe, resulta realmente distópico

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