Durante años, la ortografía fue relegada en la enseñanza, considerada un aprendizaje mecánico o sustituible por la tecnología. Sin embargo, una revisión metaanalítica liderada por Brennan Chandler, de la Georgia State University, desafía esta percepción. El trabajo, publicado en septiembre de 2025 en el Journal of Learning Disabilities, analizó 59 estudios con más de 2.200 estudiantes y mostró que la instrucción ortográfica sistemática fortalece tanto la escritura como la lectura, incluso en casos de dislexia.
Evidencia tras 50 años de investigación
La revisión abarcó investigaciones desarrolladas a lo largo de casi cinco décadas, centradas en estudiantes de primaria y secundaria con o en riesgo de dificultades de aprendizaje. Los resultados confirman que quienes recibieron instrucción ortográfica sistemática mejoraron su ortografía y lograron avances medibles en la lectura de palabras, un indicador clave de la alfabetización.
Chandler subraya que esta práctica supera a la simple memorización de listas semanales de vocabulario o la dependencia de correctores automáticos. La instrucción directa y estructurada ofrece, según el estudio, un impacto positivo sostenido.

Métodos más eficaces en el aula
El análisis identificó tres enfoques especialmente útiles:
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Métodos multilingües, que combinan sonidos, patrones ortográficos y partes de palabras, junto con estrategias de estudio.
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Estudio de palabras completas, con el mayor efecto positivo en ortografía.
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Métodos fonémicos, que relacionan sonidos y letras, favoreciendo tanto la escritura como la lectura de palabras.
Estos enfoques no solo abordan la memorización, sino que promueven una comprensión más profunda de las estructuras del lenguaje.
Impacto cuantitativo y brechas actuales
Las intervenciones grupales mostraron efectos pequeños pero significativos en ortografía y lectura, mientras que los estudios de caso único reflejaron efectos grandes y consistentes. Pese a la evidencia, la Georgia State University advierte que las escuelas disponen de pocos programas comerciales que incluyan estas estrategias de manera estructurada.

Para cerrar esa brecha, el equipo de Chandler trabaja en desarrollar rutinas de intervención adaptadas a la práctica docente cotidiana.
Implicaciones educativas y políticas
El Journal of Learning Disabilities destaca que esta es la primera revisión exhaustiva sobre intervenciones ortográficas en estudiantes con dificultades de aprendizaje. Los autores proponen que la instrucción ortográfica sistemática se considere parte esencial de la alfabetización basada en evidencia.
Incorporarla en los programas educativos no solo ayudaría a los alumnos con dislexia, sino que también reforzaría las competencias de lectura y escritura del conjunto de estudiantes.
Fuente: Infobae.