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Tecnología

La paradoja de la IA: cada vez más gente la usa, pero cada vez menos confía en lo que puede traer

Un informe de Pew Research Center muestra una contradicción cada vez más evidente: casi la mitad de los adultos estadounidenses ya usa chatbots de IA, pero solo una minoría cree que esta tecnología tendrá un impacto positivo en la sociedad. En España, el entusiasmo es mayor, aunque la inquietud también crece.
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La IA ya es cotidiana, pero no necesariamente querida

La inteligencia artificial generativa dejó de ser una rareza tecnológica. Para millones de personas ya forma parte de la rutina: buscar información, resumir textos, resolver tareas laborales, crear imágenes, pedir consejos o incluso consultar dudas de salud.

Pero su adopción masiva no vino acompañada de confianza masiva.

Un informe reciente de Pew Research Center muestra que el 49% de los adultos estadounidenses ya usa chatbots como ChatGPT, Gemini o Copilot. En 2024, esa cifra era del 33%. El salto es enorme y confirma que la IA dejó de ser una herramienta experimental.

El problema es que ese crecimiento convive con una percepción muy negativa sobre su futuro. Solo el 16% cree que la IA tendrá un impacto positivo en la sociedad durante los próximos 20 años, mientras que el 40% espera un impacto negativo.

ChatGPT domina la nueva rutina digital

Entre todas las herramientas, ChatGPT aparece como la más instalada. Pew señala que el 44% de los adultos estadounidenses dice haberlo usado alguna vez, muy por encima de Gemini, Copilot, Meta AI, Grok o Claude.

El uso tampoco es solo ocasional. Cerca de una cuarta parte de los adultos usa chatbots a diario. Un 12% lo hace varias veces al día y un 4% casi constantemente.

Las razones principales explican por qué la IA se volvió tan difícil de abandonar. El 42% de los adultos la usa para buscar información y el 38% de los trabajadores activos la utiliza para tareas laborales. También aparece en ocio, creación de imágenes o videos, consejos médicos, dietas, noticias y apoyo emocional.

La IA está ocupando un espacio que antes pertenecía a buscadores, tutoriales, compañeros de trabajo y hasta conversaciones personales.

La búsqueda también está cambiando

El cambio no se limita a los chatbots. Pew también detecta que el 60% de los adultos estadounidenses ya lee resúmenes generados por IA en la parte superior de los resultados de búsqueda.

Ese dato es clave porque muestra una transformación profunda en la forma de acceder a información. Durante años, internet funcionó como una lista de enlaces. Ahora, cada vez más usuarios reciben una respuesta ya sintetizada por un sistema automático.

Eso puede ahorrar tiempo, pero también concentra poder. Si la IA resume, ordena y decide qué información aparece primero, la confianza en esos sistemas se vuelve central.

Y ahí empieza el problema.

Los jóvenes usan más IA, pero no son más optimistas

Una de las sorpresas del informe es generacional. Los adultos menores de 50 años usan más chatbots que los mayores, y los menores de 30 son los más familiarizados con estas herramientas.

Sin embargo, eso no significa que confíen más en la IA. De hecho, Pew muestra que los jóvenes son más propensos que otros grupos a creer que la inteligencia artificial tendrá un impacto negativo tanto en la sociedad como en sus propias vidas.

Es una paradoja potente: quienes más conviven con la IA son también quienes más sospechan de sus consecuencias.

Puede haber varias razones. Los jóvenes ya vieron cómo los algoritmos cambiaron redes sociales, empleo, información y vínculos. Para ellos, la IA no es una promesa abstracta: es otra capa de automatización entrando en la vida diaria.

Privacidad, velocidad y falta de control

El gran temor está en los datos. El 71% de los estadounidenses cree que el uso creciente de IA hará que su información personal sea menos segura. Además, el 63% considera que la tecnología avanza demasiado rápido.

También hay poca confianza en las instituciones. Según Pew, el 67% tiene poca o ninguna confianza en que el gobierno estadounidense pueda regular la IA de forma efectiva, y cerca de seis de cada diez no confía en que las empresas la desarrollen de manera responsable.

En España, el tono es algo más optimista. Ipsos señala que el 60% de los españoles usa IA de forma cotidiana y el 47% se declara entusiasta, por encima de la media europea. Pero la cautela sigue presente: el 52% muestra inquietud por su impacto en la sociedad.

La IA ganó uso antes de ganar confianza

El dato de fondo es claro: la inteligencia artificial se está adoptando por utilidad, no por confianza.

La gente la usa porque ahorra tiempo, resuelve dudas y simplifica tareas. Pero eso no significa que crea en las promesas de la industria ni que se sienta tranquila con sus efectos sociales, laborales o personales.

La IA puede haber ganado la batalla de la presencia cotidiana. Todavía no ganó la batalla de la legitimidad.

Y esa será probablemente la discusión más importante de los próximos años: no si la gente usará inteligencia artificial, sino si podrá confiar en ella.

 

 

Fuente: Xataka.

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