Todo comienza con una peque√Īa picadura acompa√Īada de calambres estomacales, y para los m√°s desafortunados, una peligrosa reacci√≥n al√©rgica con efectos que incluyen obstrucci√≥n de las v√≠as respiratorias, descenso de la presi√≥n arterial e, incluso, la muerte. Una clase de garrapata es la culpable.

Los s√≠ntomas descritos comenzaron a miles de kil√≥metros de Estados Unidos, pero cuando los m√©dicos del pa√≠s se percataron de los primeros casos, la dolencia ya se hab√≠a establecido. De hecho, en la √ļltima d√©cada y media miles de norteamericanos amantes de las prote√≠nas han desarrollado una peligrosa alergia a la carne.

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Aunque resulte sorprendente para algunos, la carne roja no est√° libre de az√ļcar. Contiene algunos sac√°ridos ligados a prote√≠nas, incluyendo la denominada como galactosa-alfa-1,3-galactosa (alfa-gal), un carbohidrato encontrado en la membrana celular de muchos organismos.

¬ŅEl problema? Que muchas personas est√°n desarrollando una alergia potencialmente mortal a esa mol√©cula de az√ļcar. Los investigadores han encontrado que la sustancia se encuentra presente en la saliva de algunas clases de garrapatas de Australia y Estados Unidos.

De Australia a Estados Unidos, comienzos de la alergia

Ixodes holocyclus. Foto: Peter Waters

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El a√Īo pasado cont√°bamos c√≥mo se desarroll√≥ la alergia. La Ixodes holocyclus, la garrapata australiana, es capaz de inyectar una neurotoxina paralizante, un veneno inocuo para el ser humano, pero fatal para algunos mam√≠feros, sobre todo para el ganado.

En Australia es bastante com√ļn encontrarte con una de estas garrapatas en la playa. Si te pica, lo normal es que sufras un ligero enrojecimiento acompa√Īado de un picor, pero poco m√°s. Sin embargo, con el paso de los a√Īos los investigadores del pa√≠s comenzaron a relacionar a la garrapata con algunos casos de alergias graves a la carnes de mam√≠fero. La investigaci√≥n acab√≥ relacionando la mayor√≠a de los incidentes con personas que previamente hab√≠an sido picados por esta garrapata.

Poco después se reportaron varios sucesos similares en Estados Unidos, en este caso con la Amblyomma americanum, otra especie de garrapata. A diferencia de Australia, estas personas desarrollaron una alergia grave a un fármaco para el cáncer, el cetuximab. El fármaco funcionaba, pero curiosamente, los pacientes que vivían en el sureste de Estados Unidos tenían 10 veces más probabilidades de reportar efectos secundarios como el hinchazón y una peligrosa caída de la presión arterial.

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La Ixodes holocyclus, antes y después de alimentarse. Foto: Wikimdia Commons.

Así fue como hallaron que todos los pacientes que experimentaban una reacción alérgica tenían anticuerpos preexistentes a alfa-gal, y el cetuximab estaba lleno de la materia gracias a los ratones genéticamente modificados de los que se derivó.

Los resultados demostraron que la saliva de la garrapata puede contener proteínas animales que, combinadas con su propia toxina, hacen que el sistema inmunológico comience a reaccionar contra cualquier proteína de mamífero que no sea propia del ser humano.

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Propagación de la alergia en Estados Unidos

Desarrollo de una Amblyomma americano. Wikimedia Commons

El problema es que durante a√Īos, los m√©dicos y los investigadores s√≥lo informaron de la alergia en lugares donde ‚Äúresid√≠a‚ÄĚ la garrapata, principalmente y como dec√≠amos, en el sureste de Estados Unidos. La dolencia comenz√≥ a extenderse por el pa√≠s y comenzaron a reportar casos en Duluth, Minnesota, Hanover, New Hampshire y parte de Long Island, espacio donde se han dado al menos 100 casos en el √ļltimo a√Īo.

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Los investigadores están tratando de rastrear la propagación a toda prisa, para entender si la garrapata se está expandiendo hacia nuevos territorios, o peor, si otras especies de garrapatas están causando la alergia.

Thomas Platts-Mills, el inmun√≥logo de la Universidad de Virginia que encabeza el estudio, est√° inyectando a ratones extractos de garrapatas para tratar de entender qu√© mol√©culas est√°n poniendo en marcha la ‚Äúbomba‚ÄĚ alfa-gal. Una tarea complicada, ya que la saliva de la Amblyomma americanum est√° llena de toneladas de compuestos bioactivos para ayudar al par√°sito a alimentarse sin detecci√≥n.

Mientras intentan dar con la clave en esta carrera contrarreloj por evitar su propagación, el equipo está construyendo el primer mapa real de incidencias de alergia a la carne roja en el país. Tratándose de Estados Unidos, pocas dolencias podrían ser tan devastadoras de seguir extendiéndose por la geografía. [Wired]